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Entrevista

Elecciones 2021 | Onésimo Cepeda es un símbolo del fracaso de los partidos políticos: Bernardo Barranco

El especialista también acusa a Gerardo Islas, presidente de Fuerza por México, de violar los estatus y principios de su partido al postular al obispo emérito.

Foto: Bernardobarranco.blogspot.com

Para el sociólogo Bernardo Barranco, la fugaz postulación de Onésimo Cepeda a una diputación local adscrita al Estado de México representó algo más que un error de cálculo político. En sus propias palabras simboliza el “fracaso” de todas las fuerzas políticas por presentar candidatos más allá del espectáculo. El especialista en creencias religiosas y cultura, califica al obispo emérito de Ecatepec como el “anticlímax” de la iglesia católica y uno de los causante de su crisis en nuestro país.

“En el caso de Fuerza por México, partido de nueva creación, es muy reprobable que esté proponiendo a un personaje tan anticlimático como Onésimo Cepeda”, dice. “Todo esto nos muestra el gran pragmatismo en la vida política, lo cual se expresa en la postulación de artistas, cantantes, hijos de famosos, luchadores, futbolistas”.

Solo 24 horas después de que arrancara el proceso electoral 2021, Cepeda robó la atención nacional cuando fue presentado por el presidente nacional del partido Fuerza por México, Gerardo Islas, como el abanderado de una diputación local por la vía plurinominal en Ecatepec. La postulación fracasó a las pocas horas de ser presentada en conferencia de prensa. “No cambiaré mi obispado por un plato de lentejas”, dijo obispo emérito.

La-Lista: ¿Qué fue lo que vimos con el obispo emérito de Ecatepec, Onésimo Cepeda, y su frustrada candidatura?

BB: Es difícil verlo desde una racionalidad política o eclesiástica. Onésimo Cepeda es abogado por la Universidad Nacional Autónoma de México. Conoce el derecho mexicano y canónico. Es improbable que desconociera la prohibición del derecho canónico para presentarse como candidato a una elección popular. También para la legislación mexicana que también es muy receptiva: establece que un ministro de culto no puede ser candidato y ocupar al mismo tiempo un puesto de elección popular. El hecho de que ayer se haya presentado como candidato no tiene lógica.

Por su parte, Gerardo Islas, presidente nacional de Fuerza por México, presentó una argumentación débil y fuera de lugar. Dijo que el obispo lleva 10 años que presentó su renuncia, el Papa se la aceptó, y por lo tanto estaría apto para poder ser candidato. Esto es absolutamente falso. Si bien pasó al retiro, no dejó de ser parte de la iglesia. Onésimo Cepeda es un personaje atípico, un religioso anticlimático en la vida de la iglesia.

¿Existe algún caso parecido en la historia de México?

En el caso de México no hay muchos casos, sobre todo después de la Guerra de Reforma en el siglo XIX. Existió una división muy tajante sobre el poder religioso y secular. La iglesia ha sido muy severa, en México particularmente. El derecho canónico lo estableció así porque en Europa había mucho traslape entre la vida política y religiosa. Entre los siglos XIX y XX hubo un corte y comenzó a prohibir el ejercicio civil y religioso, simultáneamente.

Sólo existe un caso sonado y reciente que sucedió en Paraguay con Bernardo Lugo. Un obispo que alcanzó mucha popularidad porque además era miembro de la Teología de la Liberación. Hubo una crisis política y él se lanzó como candidato. Él renunció como obispo y le dieron una licencia en la cual se redujo a estado laical. Pero salió de la iglesia y asumió el papel que tiene cualquier otra persona.  

¿Por qué la figura de Onésimo Cepeda es “anticlimática” para la iglesia?

Onésimo Cepeda es un junior. Viene de la clase alta. En los años 50, cuando era un adolescente, era un rockero que usaba chamarras de cuero. Usaba motocicleta. Era noviero, muy noviero. Le dio por ser torero en aquel entonces. Era un joven inquieto y secular en esa parte de su juventud. Después cuando creció y estudio derecho, entró al mundo empresarial: se volvió financiero y junto con Carlos Slim fundó lo que hoy es Inbursa.

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Después no sabemos lo que pasó, pero tuvo un accidente y estuvo en riesgo de perder la vida e hizo una promesa. Entró al seminario con una vocación tardía, pues era una persona de más de 25 años. Se convirtió en un sacerdote de la Teología de la Liberación que estaba de moda en los años 70. Se fue a la diócesis de Sergio Méndez Arceo y se convirtió en el ecónomo de su diócesis, pues era bueno para los números.

Después algo volvió a pasar y Onésimo Cepeda se vinculó a grupos carismáticos. Es decir, aquellos que exaltan el espíritu, que hablan lenguas, que son poseídos, y que dicen que tienen contacto con Dios. En esta etapa él dio un giro conservador y se volvió anti-Teología de la Liberación. Cuando salió Méndez Arceo, Cepeda ayudó a desmontar y destruir la labor que había hecho. Y como premio le dieron la diócesis de Ecatepec.

Desde entonces comenzó a codearse con los sectores a los que pertenecía: el poder sólo que entonces en su calidad de obispo. En esa diócesis desarrolló una relación muy fuerte con el Grupo Atlacomulco, la élite corrupta del Estado de México. Desde ahí se convirtió en una persona conservadora, vulgar, grosera, pero con aspiraciones a ser cardenal. Buscó el poder eclesial en una actitud secular, poco espiritual y que le gustaba meterse en líos.

La regidora del ayuntamiento de Ecatepec y presidenta de la fundación ‘Nosotros por Ecatapec’, Mónica Belén Hernández Bennettz (d), el obispo de la diócesis de Ecatepec, Onésimo Cepeda Silva (c) y el director general del gobierno de la región Salomón Pedro Flores Pimentel (i) asisten a un acto con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Mama celebrado en Ecatepec, México el 20 de Octubre de 2011. Foto: Stringer/EFE

¿Qué le impidió escalar en la iglesia?

Le gustaba meterse en problemas, sobre todo por sus declaraciones. De tal suerte que cuando presentó su renuncia en 2010, Benedicto XVI la aceptó en menos de tres días. Estos procesos suelen ser largos, incluso de años. Onésimo Cepeda es un hombre poco religioso. Un hombre que le gusta beber. Un hombre que llega a los 84 años con la absurda y aspiración de convertirse en diputado.

¿Una prueba? Sus posicionamientos contra el Estado laico, del cual dijo: “eso es una jalada”. Cuando salieron las denuncias contra Marcial Maciel culpabilizó a los seminaristas, dijo: “les gustaba”. En el caso del PRD y López Obrador dijo que sus planteamientos eran una “bola de estupideces”. También tiene otras de tipo económico, por ejemplo, la señora Olga Azcárraga denunció una defraudación por 130 millones de pesos en la venta de obras de arte. Fue un obispo siempre metido en líos, en polémicas. Incluso su mayor virtud, construir una catedral lujosa en tiempo récord, lo hizo en una de las zonas más pobres del país.

Por otra parte, ese obispo formó parte de un grupo de poder, muy peligroso, por cierto, que se llamó en su momento el Club de Roma, compuesto por Jerónimo Prigione, Norberto Rivera y Emilio Berlie, que tenía fuertes relaciones con el Vaticano, y especialmente con Juan Pablo II. Fue un grupo relacionado con los poderes fácticos en México.

¿Qué nos deja a los mexicanos este episodio?

Lo primero que debemos recordar es lo que nos dejaron este tipo de personajes. Son personajes que marcaron la vida de la iglesia con el poder y la sociedad. Precisamente por tipos como éste, u otros como Norberto Rivera, la iglesia está pasando por una profunda crisis. Otra lección que nos deja: los vínculos entre la política y la religión que hoy se está poniendo sobre el tapete debido al avance de los evangélicos; los evangélicos sí tienen aspiraciones de ocupar cargos públicos. Una tercera lección: la crisis de los partidos políticos, porque creen que con que una persona sea más o menos famosa son aptos para ser sus candidatos.

En el caso de Fuerza por México es muy reprobable que esté proponiendo a un personaje tan anticlimático como Onésimo Cepeda: mundano, poco religioso. Además es aún más patético: ya que Gerardo Islas, presidente nacional de dicho partido, dijo que no había ningún problema con la postulación. Pero en la declaración de principios critican que los ministros de culto participen en la política. Es lamentable que el presidente de un partido político no tenga presente el ideario o los principios programáticos.

Todo esto nos muestra el gran pragmatismo en la vida política, lo cual se expresa en la postulación de artistas, cantantes, hijos de famosos, luchadores, futbolistas. Ojalá alguien nos pudiera explicar por qué esto parece un carnaval. Francamente pienso que es la muestra del fracaso de los partidos, no hay seriedad en la contienda por una curul ni por otro cargo de elección popular.

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