Mundial 2026 en México genera más preocupación que entusiasmo, revela estudio de la UNAM
El estudio indica que el interés promedio se sitúa en apenas 2.57 puntos, mientras que la expectativa de que el torneo fomente la unión social es mínima.
Estadio Ciudad de México alistando los últimos detalles para el Mundial 2026.
/X: @MXESTADIOS
México se prepara para hacer historia al convertirse en el primer país en albergar tres Copas del Mundo. Si bien este hito representa una oportunidad turística y económica sin precedentes, un estudio reciente realizado por el Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM y la Universitat de les Illes Balears arroja un dato revelador: el entusiasmo de la población es significativamente bajo.
A pesar de la magnitud del evento, los ciudadanos de las sedes (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) se muestran cautelosos. El estudio indica que el interés promedio se sitúa en apenas 2.57 puntos, mientras que la expectativa de que el torneo fomente la unión social es mínima, con un puntaje de 2.54.
Te recomendamos: Mundial 2026 en CDMX: así es “Identidades en Juego”, la exposición que une moda, futbol e innovación; fechas, sede y horarios
Mundial 2026: Entre el crecimiento económico y la crisis de confianza urbana
Lejos de centrarse en los beneficios deportivos, la conversación social en México está dominada por preocupaciones pragmáticas sobre la calidad de vida. Los residentes temen que el evento sea sinónimo de caos vial, encarecimiento del costo de vida, contaminación y desplazamiento.
A esta incertidumbre se suma una marcada desconfianza institucional. Según el análisis, los encuestados han expresado dudas sobre la transparencia en el uso de recursos públicos, la capacidad organizativa y, sobre todo, la seguridad. Al respecto, Illia Alvarado Sizzo, investigadora del IGg, señaló en la Gaceta UNAM:
“A casi 100 años de la celebración de la primera Copa Mundial de Futbol, el evento se ha convertido en mucho más que un torneo deportivo. No solo ocurre dentro de los estadios; también modifica la movilidad, el espacio público, el turismo, los precios de la vivienda y las dinámicas urbanas en general”.
Esto te interesa: Mundial 2026: Estados Unidos vincula a árbitro somalí con presuntos terroristas; en Somalia lo reciben como héroe tras su deportación
La transformación del futbol en una industria de mercado en México
El análisis académico subraya cómo la naturaleza de la Copa del Mundo ha evolucionado. Lo que antes se entendía como un encuentro de cooperación internacional, hoy es percibido como una pieza fundamental del capitalismo global.
Luis Alfonso Escudero, investigador de la Universitat de les Illes Balears, fue contundente al respecto:
“La ampliación de hasta 48 selecciones y la concentración en grandes ciudades responden más a la lógica del mercado, de la televisión y de las apuestas deportivas que a la esencia tradicional del futbol y de la experiencia ciudadana del Mundial”.
Este enfoque mercantilista choca con las expectativas de la población, que, aunque el gobierno federal estima una derrama económica de 3 mil millones de dólares, mantiene un alto grado de escepticismo sobre si dicho capital se distribuirá de forma equitativa o si realmente impactará positivamente en el bienestar del ciudadano común.
Mundial 2026: El desafío de los megaeventos en las ciudades receptoras
El gran interrogante que plantean los expertos es si las inversiones en infraestructura y servicios realmente mejoran el entorno urbano a largo plazo o si, por el contrario, exacerban las desigualdades existentes.
Álvaro López López, académico del IGg, advierte sobre los riesgos de estos procesos de transformación:
“Más que transformar integralmente las ciudades, los megaeventos terminan profundizando contrastes espaciales que había previamente. El gran reto es preguntarse si estas inversiones realmente mejoran las condiciones de vida de la población local”.
Para el especialista de la UNAM, el interés trasciende el balón. El Mundial es, en esencia, un espejo de las tensiones urbanas contemporáneas. La investigación concluye que el impacto real de este evento no se medirá solo en goles o ingresos, sino en cómo se reconfigurará la estructura de las urbes mexicanas una vez que el espectáculo termine y la vida cotidiana retome su curso.