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‘La noche del golpe’: Así fue la purga saudí en el Ritz-Carlton de Riyadh

Exclusiva: Tres años después, algunos de los saudíes arrestados revelaron lo que sucedió en el exclusivo hotel de Riyadh.

El lujo del hotel Ritz-Carlton en Riyadh, Arabia Saudita. Foto: Cortesía

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Martin Chulov/The Guardian

A principios de noviembre de 2017, unas 400 de las personas más poderosas de Arabia Saudita, incluyendo príncipes, magnates y ministros, fueron reunidas y arrestadas en el hotel Ritz-Carlton, en la que se convirtió en la más grande y controversial purga en la historia del reino moderno.

Las detenciones conmocionaron a los pilares de la sociedad saudí, pues de un momento a otro, figuras intocables del establishment se convirtieron en objetivos de arrestos. Se descartaron los estatus, se confiscaron bienes y se tumbaron imperios comerciales. El pacto convencional entre el Estado y su élite influyente murió esa noche.

Ahora, algunas figuras prominentes han revelado detalles de lo que supuestamente sucedió. Los detenidos, muchos de los cuales perdieron sus fortunas completas, describieron una escena de tortura y coerción, en un evento que dejó a los consejeros de la corte real tratando de comprender las inversiones detrás de las fortunas de las familias más influyentes del reino para confiscar lo mayor posible.

Los relatos de lo que ocurrió en el Ritz, proporcionados por un intermediario, provienen de las figuras más importantes de los negocios saudíes, quienes aseguran haber sido golpeados e intimidados por oficiales bajo la supervisión de dos ministros, ambos cercanos al hombre que ordenó la purga, el príncipe heredero Mohammed bin Salman.

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La revelación sucedió en el tercer aniversario de la purga, y antes de la cumbre del G20 de este fin de semana en Riyadh, que por el Covid-19 pasó de ser una exhibición global a un webinar masivo. El Príncipe Mohammed, líder de facto, también tendrá que enfrentarse al nuevo presidente de Estados Unidos a partir de enero, y es probable que inhiba la cubierta indiscriminada de Trump, en favor de un enfoque más convencional que preste más atención a los derechos humanos.

El príncipe heredero Mohammed Bin Salman. Foto: Mazen AlDarrab/Wikicommons

Los activistas por el derecho de las mujeres a manejar en Arabia Saudita, entre quienes destaca Loujain al-Hathloul, siguen presos en Riyadh, a pesar de las campañas por su liberación. Algunos han señalado a la cumbre, que tratará el tema del empoderamiento de las mujeres, como el momento ideal para ofrecer clemencia, pero las autoridades se mantienen firmes.

Las detenciones del Ritz-Carlton comenzaron con llamadas telefónicas, en las que solicitaban a los objetivos reunirse con el Príncipe Mohammed o con el mismo Rey Salman. En otro caso, dos empresarios prominentes dijeron que les pidieron esperar en una casa a que llegara un consejero de la corte real. En su lugar, aparecieron oficiales de seguridad estatal, quienes los escoltaron a la prisión de cinco estrellas, donde había guardias y asesores superiores esperándolos.

“La primera noche, todos tenían los ojos vendados y casi todos padecieron lo que información de Egipto llamó ‘la noche del golpe’”, dijo una fuente con conocimiento íntimo de los sucesos. “Les preguntaron que si sabían por qué estaban ahí. Nadie lo sabía. Golpearon a la mayoría, algunos tuvieron lesiones graves. Había personas atadas a los muros, en posiciones dolorosas. Duró horas, y todos los torturadores eran saudíes.

“Fue un plan para ablandarlos. Al siguiente día llegaron los interrogadores”.

Para entonces, los detenidos estaban en cuartos separados en el hotel que un año antes había sido el sitio del lanzamiento del ambicioso plan “Vision 2030” del Principe Mohammed, que consistía en una reforma de la rigidez característica de la sociedad saudí para abrirla al mundo.

“Existe la idea errónea de que llegaron con toda la información y cientos de páginas de datos”, dijo una fuente acerca de los interrogadores. “No fue así. En realidad sabían muy pocas cosas y estaban fingiendo saberlo todo. Más o menos conocían los activos saudíes, pero no tenían idea de los bienes deslocalizados”.

Algunos de los detenidos dijeron que los amenazaron con difundir información privada, como encuentros extramaritales o negociaciones que ni siquiera hubieran sido aprobadas bajo el antiguo sistema. Casi nada se filtró, pero los detalles que emergieron le dieron relevancia a los anuncios que Ibrahim Ward, profesor adjunto de finanzas internacionales en la Fletcher School de Tuits University en Estados Unidos, comenzó a recibir a mediados de 2017 por parte de sus alumnos, que preguntaban acerca de los saudíes sobresalientes cuyas carreras analizó durante un curso. Él pensaba que algo sucedería en Riyadh, y estaba en lo correcto.

“Muchos de los que tomaron mis cursos ahora trabajan en inteligencia financiera”, dijo. “Aún recibo peticiones extrañas de algunos de ellos, sobre quién estaba involucrado en diversos engaños financieros. Era obvio que estaban preparando reportes para las compañías que trabajaban para los saudíes”.

La falta de comprensión acerca de las estructuras de inversión sorprendió a algunos de los interrogados. “Intentaban adivinar su valor neto”, dijo la fuente enterada de los eventos dentro del Ritz. “Fue como una purga. En un momento, les dieron acceso a sus emails y teléfonos, y les dijeron que contactaran a sus gerentes de relaciones (bancarias) en Ginebra y les pidieran grandes cantidades de dinero. Les dijeron que no había suficiente capital en sus cuentas. (Los interrogadores) pensaron que todos sus activos estaban en efectivo”.

Una importante fuente bancaria, que prefirió mantenerse anónima, dijo que ejecutivos de todo el sector bancario suizo lanzaron una investigación sobre las transacciones irregulares al momento del golpe. “Muchas de las transferencias parecían coaccionadas. Detuvimos algunas porque las solicitudes no eran rutinarias. Pero algunas sí se llevaron a cabo”.

Muchos de los detenidos dijeron a sus asistentes estar confundidos acerca de las razones por las que los llevaron ahí. Algunos llevaban varias generaciones cooperando con la monarquía saudí, y se beneficiaban de su acceso a los monarcas y príncipes interesados en cultivar líderes comerciales a través de ingresos y donaciones. Toda la realeza saudí tenía relaciones con dinastías industrialistas y los patronatos políticos eran el centro de los intercambios. “Se trata de una monarquía absoluta, lo que significa que los líderes pueden hacer lo que quieran”, dijo la fuente. “Las personas obtienen favores gracias a costumbres ancestrales.

“En muchos casos no sabían qué buscaban. En algunas ocasiones tuvieron que chantajearlos, porque algunos de los detenidos se rehusaban a firmar los papeles. No hubo debido proceso. En el sistema de justicia saudí no hay acuerdos de culpabilidad, pero eso es lo que intentaron imponer”.

Tres años después, el Principe Mohammed insiste en que todos los arrestados eran culpables de corrupción. Las autoridades saudíes afirman que recuperaron $107 mil millones de dólares ($2 billones de pesos) de 87 personas y los devolvieron a la tesorería saudí. Los arrestos cosecharon el apoyo de algunos sectores de la población saudí, donde el principe heredero mantiene su popularidad aún después de tres años de encabezados negativos, que incluyen el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi en Istanbul, a manos de un escuadron vinculado con el antiguo asistente del Principe Mohammed.

Las fuentes que hablaron con The Guardian dijeron que la cifra del decomiso es cercana a los 28 mil millones de dólares (564 mil millones de pesos) y aseguraron que la purga significó el rompimiento de la confianza entre la monarquía y la comunidad empresarial saudí.

“Esto fue para consolidar su mando, así de simple. Sucedió antes de la atrocidad de Khasoggi, y el hecho de salirse con la suya le permitió llevar a cabo el asesinato. Los guardias del Ritz también son parte del asesinato. La historia no será gentil con Mohammed bin Salman”, dijo una de las fuentes.

Warde dijo: “Las iniciativas anticorrupción suelen tener motivaciones políticas. Suelen ser las herramientas para señalar a los ricos. Proveen listas selectivas de los acaudalados. Esto obviamente se trató de la intersección entre dinero y política en el mundo islámico”.

Traducido por Andrés González.

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