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Derechos Humanos

La banca y la esclavitud: Suiza examina su conciencia colonialista

La estatua de Alfred Escher en Zurich. Foto: WVZ/Wikicommons

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Noelle Illien/The Guardian

Alfred Escher tuvo tanto poder e influencia en su vida que le decían el Rey Alfredo I. Una inmensa estatua de bronce del padre fundador de la nueva Suiza se encuentra, como debe ser, al frente de la principal estación de tren. Escher era un político, pero también un empresario que fundó la red ferroviaria del país junto con la universidad y el gigante bancario Credit Suisse.

La estatua para conmemorar a Escher lleva en Zurich más de 100 años pero es probable que no esté allí mucho tiempo más. Un estudio reciente sobre la participación de Zurich en el comercio de esclavos establece lazos con Escher que pueden ser problemáticos. La dinastía Escher tenía una plantación en Cuba con más de 80 esclavos y Escher mismo participó en su venta.

La ciudad de Zurich pidió este estudio para apoyar un esfuerzo que empezaba y que se vio acelerado por la muerte de George Floyd en EU y por las protestas de Black Lives Matter (BLM) en julio, para reexaminar el pasado y hacer conciencia del papel que la esclavitud y el colonialismo tuvieron en la construcción de Suiza como uno de los países más ricos del mundo.

Suiza, o los estados ciudades previos a que se constituyera como nación, nunca tuvieron colonias, pero sí un pasado colonial.

Estuvo involucrada en el comercio de esclavos mediante inversiones financieras en los barcos que transportaron más de 170 mil africanos al continente americano. Llegó un momento en el que la ciudad de Berna era la mayor accionista de la compañía británica de comercio de esclavos, la South Sea Company. Zurich también tenía acciones en la South Sea Company y estuvo involucrada financieramente en la deportación de más de 35 mil personas, reporta el estudio.

Por medio de la industria textil, que fue clave para la industrialización del país, Suiza mantuvo lazos muy estrechos en la triangulación del tráfico de esclavos. “Por medio de la producción de telas de algodón con estampados, conocidos como indiennes, Suiza actuó como proveedor del comercio de esclavos transatlánticos”, dijo Marcel Brengard, uno de los historiadores que condujo el estudio. Las “indiennes se vendían en el oeste de África, y el dinero de la venta se utilizaba para comprar esclavos”.

Hans Fässler, quien ha sido una figura determinante en el esfuerzo del país para descubrir el pasado, dijo: “incluso los historiadores dirían“¿Qué? ¿Suiza? ¿Esclavos? ¡No! El historiador y activista señaló que durante la última década ha habido un mayor entendimiento de la historia neutral y colonial del país”. “Esto tiene relación con una nueva generación de investigadores y publicaciones clave que han puesto el tema en la agenda de las universidades”, dijo. Pero Fässler también considera el impacto de las manifestaciones que se dieron en consecuencia de la muerte de Floyd y que provocaron que Suiza tuviera conciencia de su pasado colonial. “Black Lives Matter le dio más ímpetu a todo”, dijo.

Para Brengard, la forma en la que los ciudadanos suizos se relacionan con el comercio transatlántico resulta muy sorprendente. “La gente estuvo en contacto con el comercio de esclavos pero en varias y diferentes constelaciones”, dijo. “Encontramos soldados que estuvieron cautivos en barcos de esclavos, dueños de plantaciones, funcionarios públicos, sacerdotes y hasta un capitán de la guerra civil de EU”.

Hay también casos conocidos  de esclavos que trajeron a vivir a Suiza,, dice Brengard. “Algunas personas que se enriquecieron en el Atlántico, regresaron y trajeron a sus esclavos consigo”, cuenta. Es difícil determinar qué tan extendida estaba esta práctica. “Sólo conocemos los casos que se documentaron cuando algún esclavo llegaba a estar en un proceso administrativo como en un caso legal o un bautizo”.

En Suiza, miles de personas salieron a manifestarse para solidarizarse con el Black Lives Matter de EU, y a protestar por el racismo en Suiza. Yuvviki Dioh dio un discurso en la manifestación de Zurich en la que participaron más de 10 mil personas. “Suiza tiene muchos secretos, racismo institucional”, dijo la estudiante de doctorado. Agregó que la gente de color se enfrenta a distintos tipos de discriminación en la sociedad suiza, desde estereotipos negativos en la vida diaria hasta el ser sometidos a perfilamientos  raciales”.

Dioh es miembro de BIPOC:WOC, un colectivo que lucha en contra del racismo en Suiza, y por medio del grupo ha podido participar en conversaciones con el concejo de la ciudad de Zurich para ver la forma en que la ciudad puede resolver los remanentes de su pasado colonial. Hay edificios que todavía conservan el nombre de algún término derogatorio que se usa  para nombrar a las personas de color. Dioh explica que es importante que desaparezcan estas muestras de racismo. “La vida pública tiene que ser un espacio inclusivo, pero para muchas personas de color sólo es un recordatorio constante de cómo se valora nuestra posición en la sociedad”. 

Las cosas están empezando a cambiar. La alcaldesa de Zurich, Corine Mauch, dice que es importante que se trate en público la conexión que existe entre Zurich y la esclavitud. “La ciudad está considerando cómo hacer visible el tema en espacios públicos de la manera adecuada”, dijo. Mauch agregó que estaba contenta porque ahora hay más conocimiento de ese capítulo de la historia. “El colonialismo sin ser dueños de colonias es el pasado que conocemos. No tenemos que cerrar los ojos”.

Fässler también ha hecho campañas en pro del cambio. En 2019, el historiador y activista fundó Scores, el Comité Suizo de Reparación a la Esclavitud, y ha estado trabajando para que Suiza sea incluída en la lista de la comisión de reparación de la Caricom. “Suiza formó parte del sistema transatlántico de comercio de esclavos por lo que le debemos una reparación a los descendientes de las víctimas.

También trató de que a los bancos se les aplicara la ley de información, de la época del esclavitud en EU, pero dijo que la participación de los bancos suizos no se comparaba a la de EU, en donde las personas se contaban como bienes o se aceptaban como respaldo para préstamos.  La participación de Suiza en el comercio de esclavos estuvo más bien financiada por individuos particulares y banqueros comerciales ya que el sistema financiero del país apenas se estaba construyendo, dijo.

En cuanto a Escher, el destino de su estatua depende de las consideraciones de un grupo de trabajo, junto con 25 otros monumentos en Zurich. Lo que se quiere saber es hasta qué punto se utilizaron las ganancias del comercio transatlántico  para que Escher pudiera usar su riqueza y habilidad para fundar tantas instituciones.

Dioh considera que la estatua tiene que quitarse. “No creo que una persona que fue cómplice de la esclavitud deba ser parte de nuestros espacios urbanos”, dice. Recomienda que el monumento, y otras muestras del colonialismo, se lleven a un museo para que se pongan en un contexto adecuado. “No se trata de olvidar a un personaje histórico. Hay que ser totalmente transparentes porque para el desarrollo de Zurich y de Suiza se pagó un precio muy alto”.

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo Andrés González. Consulta el artículo original haciendo click en el logo:

The Guardian
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