Crónica | ‘Mira, salió el sol’: Así fue el detrás de cámaras de la investidura de Biden y Kamala
©Foto: Anna Portella/La-Lista.

Una señora con un megáfono en mano pregona sobre el rol de la mujer mientras su acompañante sostiene dos carteles en alto: en uno hay una imagen de un feto muerto con el título “los frutos del feminismo”; en el el otro se lee “homo vete al infierno”. Un grupo de jóvenes con sudaderas, gorros, banderas y playeras de Biden-Harris forman un semicírculo a su alrededor, mientras uno de ellos, afroamericano, se pone a bailar delante de ella, sin mirarla a la cara, hasta que se para y le suelta un discurso a ritmo de rap que concluye con “estos son unos nuevos Estados Unidos hoy”.

Pasa de mediodía del miércoles y Joe Biden ya es el nuevo presidente. Decenas de simpatizantes del demócrata y de la nueva vicepresidenta, Kamala Harris, se reunieron a partir de las 11 de la mañana detrás del Capitolio para acompañarlos en tu toma de posesión.

A ellos se les unieron seguidores del ahora expresidente Donald Trump y ultraconservadores, como la señora del megáfono. Contados pero suficientes como para que los que estaban ahí para festejar se les enfrentaran.

“Es una oportunidad para unirnos. Costará trabajo pero valdrá la pena”, dice Paul Sisineros, un joven que sonríe detrás de un cubrebocas de Biden-Harris y se protege de los 6 grados centígrados con un gorro de la bandera estadounidense. 

La jornada empezó con llovizna antes de que saliera el sol. Las primeras horas del día fueron nubladas, incluso nevó, hasta casi las 11:30 de la mañana. Nada hacía pensar que el color del cielo bajo el que Biden y Harris juraron defender la Constitución sería radicalmente diferente: “Mira, salió el sol!”, dice Sisineros, con los brazos extendidos y mirando al cielo, como si fuese un señal del más allá de que había empezado una nueva era. 

©Foto: Anna Portella/La-Lista.
BIDEN Joe Biden
Los espectadores siguieron el evento por transmisiones en línea. ©Foto: Anna Portella/La-Lista.
El uso de dispositivos fue escénica, ya que el audio desde el capitolio al inicio de la avenida, no se lograba escuchar. ©Foto: Anna Portella/La-Lista.
Policía resguarda el paso de los espectadores. ©Foto: Anna Portella/La-Lista.

©Foto: Anna Portella/La-Lista.

  • El uso de dispositivos móviles fue indispensable, ya que el audio desde el capitolio al inicio de la avenida, no se lograba escuchar.Policía resguardó el paso de los asistentes a un punto más cercano.

Vino desde Colorado. Había planeado el viaje desde hace tres meses, “no sé si para venir a una inauguración o a protestar”, confiesa, emocionado. No fue el único que llevaba tiempo esperando la visita a la capital.

Un grupo de jóvenes de Dallas, Texas, también decidió desplazarse a Washington, otra pareja texana quiso venir a dar “apoyo moral” a Joe Biden; y una residente de Atlanta, Kisha, vino a “ver la Historia”. “Madre mía, ¡ella es yo!”, dice esta última, una afroamericana vestida de naranja y verde con las letras en el pecho de “Ka-ma-la”. “Es una mujer, negra, que crió una madre soltera y aún así, consiguió sus sueños”, explica sobre la vicepresidenta, su ídolo.

‘No pone Estados Unidos primero’

La mañana fue tranquila en el tramo de la Avenida New Jersey más cercano al Capitolio. Si no fuera por esta decena de simpatizantes, la poca presencia humana en las calles habría sido de militares, policías y medios. Un “washingtonian” de nacimiento se acercó con un cartel donde se leía: “Esto parece Pyongyang, solo hay militares y policías, no civiles”. 

Presencia militar en las calles aledañas al Capitolio estadounidense. ©Foto: Anna Portella/La-Lista.
Cerco de revisión para entrar a ver desde lejos. ©Foto: Anna Portella/La-Lista.
Medios asistieron a las calles. ©Foto: Anna Portella/La-Lista.
Pancartas “provida” y de seguidores crisitianos, se vieron entre la multitud. ©Foto: Anna Portella/La-Lista.

A medida que se acercaba el momento del juramento del cargo, cada vez que sucedía algo trascendente en el escenario del Capitolio, se reflejaba en el backstage en los decibelios de la algarabía. Salía Lady Gaga, y alguien gritaba: “Gaga!”. Salía Jennifer López, y todo el mundo con los ojos en la pantalla para verla actuar.

Y el momento en el que Joe Biden pronunció el “juro solemnemente”: banderas al aire, aplausos y gritos. Internet en este momento era imprescindible para no perder pista de lo que estaba sucediendo en las escalinatas este 20 de enero.

“Estoy emocionado y ansioso. Tengo ganas de que nos pongamos ya a trabajar, hay cuatro años por delante. Quiero asegurarme de que Biden va a cumplir con lo que prometió”, explica Salomon, otro asistente, que prefiere no dar su apellido. 

Pero Biden se convirtió el el número 46 de EU en un ambiente incómodo. El centro de Washington se convirtió en una ciudad fantasma. La pandemia imposibilita cualquier tipo de vida social en espacios cerrados, a ello se suma que estos días se parece más a un campamento militar que a un centro de poder político, diplomático y económico.

Un poderoso recuerdo de que su predecesor perdió las elecciones por poco más de siete millones de votos, con un total de más de 74 millones de apoyos recibidos en las urnas. 

“Creo que hubo irregularidades en la elección. Hay videos de personas observando el recuento, siendo expulsados de la sala, y después, volviendo a iniciar la cuenta de votos”, explica un neoyorkino, que no quiere identificarse. “Debería investigarse”, añade.

No niega que Biden sea un presidente legítimo, pero mantiene la duda de si la elección fue limpia. Se desplazó hasta el DC porque “Trump tuvo tantas protestas en su Inauguración que pensé que Biden también debería tener algunas”, explica. A pesar del despliegue de seguridad, asegura que no tuvo ningún problema para agarrar el tren y llegar hasta el centro de la capital. 

©Foto: Anna Portella/La-Lista.

“Yo seguiré apoyando a mi país, seguiré defendiendo la vida y las políticas de libertad porque la persona que justo juró el cargo no está para poner Estados Unidos primero”, decía a los medios una mujer de mediana edad, con la gorra roja del “Make America Great Again”. Tuvo que interrumpir sus respuestas a la prensa porque un detractor, que llevaba la sudadera de “Biden-Harris” empezó a increparla. Y a raíz de ello, también, decidió no dar ni su nombre ni apellidos a los medios.

Pasaban de las dos de la tarde y aún seguían algunos concentrados en la punta de la Avenida New Jersey. El backstage del Capitolio fue el 20 de enero de 2021 una estampa a pequeña escala de la desacomplejada sociedad americana, que Joe Biden se ha propuesto sanar.