Crecen llamados para enjuiciar a Bolsonaro y su ‘delirio golpista’, mientras se agrava el Covid
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Foto: EFE/ Joédson Alves/Archivo

Los líderes prominentes de la oposición en Brasil lanzaron un llamado para remover de inmediato a Jair Bolsonaro de la presidencia para prevenir que sus “delirios autoritarios y golpistas” se vuelvan realidad.

“No podemos ser testigos de esta barbarie”, dijo el congresista Marcelo Freixo la semana pasada, mientras los miembros del parlamento exigían el juicio político de Bolsonaro por su presunto intento ilegal de tomar el control de las fuerzas armadas.

La decisión de Bolsonaro de despedir al ministro de defensa, el general Fernando Azevedo e Silva, y las subsecuentes renuncias de las cabezas de las tres ramas del ejército, ha resonado a través de la cuarta democracia más grande del mundo.

“Aquí hay un intento del presidente para organizar un golpe, ya está sucediendo, y por eso reaccionamos”, aseguró Alessandro Moon, el líder de la oposición en la cámara menor, mientras se presentaba la solicitud de juicio político ante el congreso.

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El general Azevedo e Silva fue despedido el lunes, y algunos miembros del establishment militar impulsan la idea de que lo despidieron por resistirse a los planes de Bolsonaro para llevar a cabo “una aventura golpista”. Horas más tarde, el martes por la mañana, las cabezas del ejército, la fuerza aérea y la marina fueron despedidas durante una agitada reunión después de que Bolsonaro descubrió que estaban dispuestos a renunciar a modo de protesta.

La súbita y dramática fisura entre el presidente brasileño de ultraderecha y los miembros de las fuerzas militares que ayudaron a llevarlo al poder en 2018 aún no está completamente explicada. Algunos observadores sospechan que los altos funcionarios de las fuerzas armadas habían decidido abandonar la administración en crisis de Bolsonaro, en parte por la frustración por su calamitoso manejo de las oleadas descontroladas de coronavirus que han matado a casi 320,000 brasileños.

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Otros creen que los jefes militares genuinamente intentaban proteger la democracia brasileña después de que Bolsonaro, un excapitán de la armada conocido por su admiración por algunos dictadores, intentara algún tipo de movida autoritaria como un autogolpe, a través del cual un líder democráticamente electo adquiere poderes dictatoriales.

João Roberto Martins Filho, un experto en los temas militares, dijo que circulan por lo menos ocho explicaciones de la ruptura, y que no es claro cuál es la verdadera.

“Ni siquiera sabemos todavía qué propuso Bolsonaro. Está suficientemente loco como para proponer este tipo de cosas pero simplemente no sabemos será difícil descubrirlo”, dijo Martins Filho, y añadió que no está convencido de que los comandantes militares despedidos se hayan esforzado para posicionarse como defensores de la democracia.

“Ellos eligieron a Bolsonaro, ellos apoyaron a Bolsonaro, ellos llenaron todo el gobierno de Bolsonaro”, dijo. “Si realmente estaban a favor de la constitución hubieran regresado a sus cuarteles para hacerse cargo de la seguridad nacional, como sucede en los países europeos”.

No importa lo que haya sucedido, pocos dudan que la semana pasada representa un momento clave y potencialmente peligroso en la historia moderna de un país que tan sólo emergió de dos décadas de dictadura en 1985.

“Este es un momento importante para la democracia brasileña”, dijo Brian Winter, un especialista en Brasil y editor en jefe de Americas Quarterly.

Winter dijo sospechar que Bolsonaro intentaba llenar los altos mandos del ejército como figuras más amigables que podrían escudarlo del juicio político o rescatarlo en caso de que fracasara su intento de ganar la reelección el año que viene.

Los miedos de Bolsonaro sobre su capacidad de asegurar un segundo término parecen haberse intensificado en los últimos meses, pues las encuestas muestran que su manejo del Covid afectó a sus seguidores, además del inesperado regreso de su némesis político Luiz Inicio Lula da Silva.

Lula, un carismático exlíder sindical que dirigió a Brasil entre 2003 y 2011, no pudo desafiar a Bolsonaro en las elecciones de 2018 por un cargo por corrupción que recientemente fue eliminado. Pero el político de 75 años parece que sí podrá competir contra Bolsonaro en 2022, y ha pasado las últimas semanas criticando con fuerza el “estúpido” manejo del coronavirus de su rival.

“A Bolsonaro le preocupa el juicio político y también Lula”, dijo Winter. “No creo que veamos a Jair Bolsonaro conceder el puesto presidencial a Luis Inácio Lula da Silva”.

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Arlinfo Chinaglia, un político de oposición que también respalda la solicitud de juicio político, una de las más de 60 presentadas contra Bolsonaro, admitió que la remoción del presidente sólo sería posible si la sociedad se moviliza contra sus “conductas autoritarias”. Tras la crisis política de esta semana, exhortó a los ciudadanos que aprecian la democracia, incluso a aquellos que votaron por Bolsonaro, a darse cuenta de la amenaza.

“Tenemos un presidente que intenta presionar a las fuerzas armadas para que le sirvan a sus delirios autoritarios y golpistas”, dijo Chinaglia, recordando el golpe militar que hundió a Brasil en una dictadura hace exactamente 57 años, el 1 de abril de 1964.

“Mostrar tolerancia excesiva a aquellos que atacan a la democracia día tras día nunca ha sido la manera correcta de comportarse”, añadió.