Furia en Brasil porque Bolsonaro dice que la gente pronto llevará una ‘vida normal’
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

Fuertes protestas surgieron en todo Brasil mientras el presidente escéptico del Covid, Jair Bolsonaro, trataba de defender su manejo de la pandemia y aseguraba que pronto los ciudadanos podrán reanudar sus “vidas normales” a pesar del creciente número de muertes.

Bolsonaro, cuya respuesta anticientífica frente al coronavirus se enfrenta a la condena internacional, presentó un discurso televisado a la nación el martes en la noche, día que hasta ahora ha sido el de mayor número de muertes desde el brote de febrero pasado.

Según una colisión de un grupo de medios brasileños, que ha llevado un registro desde que el año pasado la administración de Bolsonaro fue acusada de tratar de esconder la información, el martes se registraron 3,158 muertes y 84,996 nuevos contagios. La cifra oficial de muertes en Brasil, que es la segunda más alta después de la de EU, aumentó a 298,843 y muy probablemente llegue a exceder los 300 mil el miércoles. Cerca de un tercio del total de las muertes en el mundo se registraron ayer en Brasil. “Lo que veo frente a mi es un país que no le da valor a la vida de los ciudadanos”, dijo el científico y comentarista Átila Iamarino sobre la respuesta del gobierno.

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En un discurso de cuatro minutos que fue recibido con gritos de furia y frustración en algunas de las ciudades más grandes de Brasil, Bolsonario defendió su reacción ante la epidemia porque asegura que se opuso a las medidas de contención como el confinamiento porque quería proteger los trabajos y evitar el “caos económico”.

“Quiero que los brasileños tengan confianza y quiero que sepan que las vacunas están aseguradas”, dijo el populista de ultraderecha al que acusan los críticos de querer echar abajo los esfuerzos de vacunación porque juró que él no iba a vacunarse y tampoco consiguió suficientes vacunas para todo el país.

Bolsonaro le restó importancia al Covid-19 diciendo que era una “pequeña gripa”, y culpa a la nueva variante P1 de la dramática situación actual de Brasil y que se cree que comenzó a finales del año pasado en el Amazonas brasileño y aseguró: “Muy pronto reanudaremos nuestras vidas normales”.

“Somos incansables en nuestra lucha en contra del coronavirus, esta es nuestra misión y la completaremos”, agregó el excapitán del ejército. 

El pronunciamiento se dio exactamente un día antes del año en que Bolsonaro hiciera su famoso discurso televisivo en el que aseguraba que los temores frente a la pandemia eran exagerados y “que pronto pasarían”.

En mi caso particular, debido a mis antecedentes como atleta, no necesito preocuparme por contagiarme del virus”, alardeó Bolsonaro el 24 de marzo de 2020, cuando la cifra de muertos en Brasil era de 46 personas, y con eso provocó protestas en todo el país y la gente salía a las calles a hacer ruido golpeando ollas.

El descontento regresó a las calles el martes como una venganza con protestas en las principales ciudades de Brasil, como Brasilia, Belo Horizonte, Sao Paulo y Recife. En Río de Janeiro la gente gritaba burlas e insultos en contra del presidente desde las ventanas de los departamentos en los que vivía gente que murió por Covid. “¡Asesino! ¡Mentiroso!” gritaban. “¡Lárgate, Bolsonaro!”

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Evidencia de expertos y de científicos contradicen la afirmación de Bolsonaro de que pronto Brasil  regresará a la “vida normal” y muchas capitales de estado entrarán en periodos de confinamiento a pesar de la oposición de Bolsonaro.

Este es el momento más difícil de la pandemia y el pronóstico no es bueno”, dijo Margareth Dalcomo, una neumóloga del instituto de salud pública Fiocruz.

“La situación es dramática. Los hospitales están a punto de reventar. No hay camas disponibles, ni siquiera para los ricos”, agregó Dalcomo, que pidió un confinamiento de dos semanas para detener los contagios.

El martes más de mil muertes se reportaron en el estado de Sao Paulo. El gobernador del estado, Joao Doria, culpó de las calamidades de Brasil a su “líder psicópata”.