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‘Capturan la historia’: los proyectos para salvar los letreros de tiendas de España y Portugal

Una colectiva de proyectos en Iberia protege los letreros comerciales para crear un archivo viviente.

El proyecto Letreiro Galeria ha acumulado unos 250 carteles que se encuentran en un almacén prestado en Lisboa. Fotografía: Adriano Fagundes / Letreiro Galeria

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Color rojo camión de bomberos, con borde de lunares y del largo de tres autos, el letrero de la tienda de ropa Orte se cernía sobre la calle Alcalá de Madrid, su presencia estable incluso cuando los restaurantes de comida rápida y tiendas de cadena se empezaron a mudar al área. 

Cuando la tienda cerró sus puertas y el espacio se puso en renta, la noticia llegó rápidamente a Alberto Nanclares. A los pocos días él llegó al lugar, y trabajó con un equipo para remover con cuidado el letrero de la fachada donde estuvo por más de cinco décadas. 

Nanclares es parte de la Red Ibérica en Defensa del Patrimonio Gráfico, un conjunto de más de 50 proyectos que celebran y protegen una forma de patrimonio que dicen que cada vez está más amenazado: los letreros comerciales que por mucho tiempo han modelado la identidad de las ciudades.

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“Todos ven estos letreros pero pocos piensan en ellos”, dijo Nanclares, cuyo trabajo de rescate se lleva a cabo bajo el estandarte del proyecto Paco Graco. “Cuando tiran estos letreros, la historia de estas tiendas, sus clientes y sus dueños desaparece. La memoria de nuestras ciudades se desecha”. 

Los proyectos de la red varían mucho. Desde aquellos que salvan letreros con la esperanza de abrir un museo algún día, como Nanclares, hasta aquellos que catalogan los letreros desde esmaltes centenarios hasta neones llamativos, que crean un archivo viviente que abarca 25 ciudades y pueblos en la península. 

Para la red la idea central es que el patrimonio no se trata solo de palacios, catedrales y joyas reales sino los lugares que modelan nuestras vidas y definen nuestras identidades. Es un tipo de patrimonio para el resto de nosotros, dijo Nanclares. “Hay poca noción en España de que esto es patrimonial, de que esto es algo que nos une, que nos permite avanzar y comprendernos mejor”. 

Inspirado en parte por los museos de letretos en Berlín y Varsovia, el movimiento ibérico ha tomado un nuevo significado mientras la región vive una serie de problemas económicos, desde la crisis financiera de 2008 hasta la destrucción que la pandemia causó, que transformó las ciudades. 

Cuando los pequeños negocios cierran los suele reemplazar una alineación familiar de gigantes globales con poca conexión con la ciudad, dijo Lausa Asensio, una diseñadora gráfica de la ciudad del noroeste de España, Valladolid. 

Hostal Avenida en Valladolid. Laura Asensio está haciendo un mapa de señales en la ciudad española. Fotografía: MiriamChacoN / Archivo de la Red Ibérica en Defensa del Patrimonio Gráfico

Ella señaló los cambios que arrasan con los centros de las ciudades en España. “Ya sea que estés en Madrid, Barcelona o Salamanca, la iconografía urbana que vemos es prácticamente la misma”, dijo Asensio. “Siempre hay un McDonalds’s un Zara… Es una lástima porque las ciudades pierden su encanto”. 

El proyecto de Asensio, Valladolid con carácter, intenta evitar un poco de esta homogeneidad con un mapa interactivo de más de 1,000 letreros singulares en la ciudad. El mapa, que compiló un equipo, marca todo desde el letrero de neón rojo de Bus Stop que por décadas ha recibido a los viajeros cansados en la estación local de autobús hasta la pluma gigante de caligrafía que domina el letrero de una tienda que se especializa en plumas fuente. 

En Lisboa, Rita Múrias y Paulo Batata lanzaron su proyecto en 2014, cuando las tiendas de recuerdos y puestos de crepas proliferaban en la ciudad. “Comenzamos como diseñadores en busca de rotulaciones y después nos dimos cuenta de que los letreros capturan las historias de los dueños de las tiendas y los recuerdos de la gente”, dijo Múrias. “La gente te cuenta de cuando visitaban estas tiendas con su abuela o cuando eran niños. Conectan el lugar con la memoria”. 

Pronto comenzaron a usar su tiempo libre y su propio dinero para rescatar letreros de lugares que cerraban. Su proyecto, Letreiro Galeria, ahora amasa una colección de 250 letreros que se encuentran en una bodega prestada mientras el par trabaja en su sueño de abrir algún día un museo. 

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Cerca del 90% de los letreros que tienen son de neón, que sueltan indicios de los cambios radicales que arrasaron con la ciudad en años recientes. “Hasta los 80 había muchos letreros de neón en Lisboa”, dijo Múrias. Muchos fueron arrumbados mientras la ciudad se enfrentaba a crisis financieras, gentrificación y un aumento en el turismo. 

Cada parte de un letrero, desde la tipografía hasta los materiales como cerámica y chapa de oro, es el resultado de una decisión personal, que ofrece una ventana de cómo asuntos amplios como la economía se manifiestan en la vida de la gente en cualquier momento, dijo Rosa López, una diseñadora gráfica cuyo proyecto Carril Conga destaca letreros de Madrid desde 2015. 

“Las tendencias van y vienen, pero siempre hay decisiones respecto a los materiales o la durabilidad”, dijo. “La mayoría de las veces estas decisiones no pasan desapercibidas. A veces cuando ves un letrero de neón, piensas: madre mía, ¿qué venden aquí?

Mientras que algunas ciudades han promulgado leyes para proteger letreros emblemáticos, los miembros de la red esperan que sus esfuerzos cultiven una apreciación y comprensión más profunda de este patrimonio, que tal vez convenza a algunos de dejar los letreros donde están incluso aunque lleguen nuevas tiendas y servicios. 

“Es una labor de crear conciencia. Es interesante ver cómo la gente reacciona cuando me sigue en Instagram y ve fotos de letreros en lugar de selfies y fiestas”, dice López. “Pero luego comienzan a mandarme fotos de letreros que encuentran cuando viajan. Es contagioso”.

The Guardian
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