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Si logramos librar la aduana de la reforma electoral deteniendo en las cámaras cualquier intento de modificación constitucional, habremos apenas recorrido la mitad del camino.
El tráiler que pasó encima de “la cuarta transformación” lastimó el ego de quien nació políticamente en las calles y ahora anda como león herido.
Para el 27 de noviembre se espera lleno total en el Zócalo capitalino, donde AMLO dará un discurso de aproximadamente una hora.
Observa, siente, anota, mira lo que te producen las amistades que te rodean, por qué las has elegido o conservado, siente la total libertad de decir no.
¿Cómo podemos hacer que la sociedad se aproxime con empatía a la justicia social? Necesitamos que vean los rostros y las voces de la criminalización.
Si se buscan cambios de fondo, la construcción de acuerdos no es viable en entornos de confrontación virulenta entre las partes.
Tras la explosión social ciudadana, se ha marcado un hasta aquí a la intolerancia abusiva de los malos perdedores que encabeza el Presidente de la República.
En democracia, la defensa de los valores democráticos es irreductible y solamente son aceptables cambios que incrementen su calidad.
¿Hacia dónde se dirige el mundo a juzgar por los triunfos electorales en EU, Brasil, Israel, Suecia y Dinamarca? ¿Está surgiendo un nuevo centro ideológico o se está configurando una mayor dispersión de preferencias?
Hoy, México ejerce su derecho a la democracia a través de plataformas digitales y redes sociales. Convoca voces que aclaman honestidad y certidumbre hacia el futuro de nuestro país.
Es verdaderamente indignante que en este gobierno se haya dado el subejercicio más grande jamás visto en el presupuesto de salud.