La desigualdad e inequidad de género que viven todas las mujeres, con todo y sus contextos distintos, tiene su raíz en la división del trabajo y la sobrecarga de las labores no remuneradas en ellas.
Lo beneficiosa o angustiante que pueda ser nuestra relación con los sistemas inteligentes está próxima a definirse.
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México volvió al ruedo de los circuitos de arte del mundo, tras una pausa intermitente por la pandemia que provocó una reconfiguración.
Necesitamos más científicas y más políticas, en fin, necesitamos más mujeres protagonistas dentro y fuera de la televisión.
Es importante que más mujeres se incorporen a la ciencia porque existen numerosos problemas que las aquejan y que no se han resuelto porque no se les ha ocurrido a los hombres.
Por más que le moleste al presidente, en el asunto de su hijo se conjugan los mismos elementos que en la investigación de la Casa Blanca: un contratista del gobierno, una casa y un familiar involucrado.
La inteligencia artificial contribuirá a mejorar el proceso de descubrimiento de nuevas tecnologías, de señales tempranas sobre cambios en hábitos de consumo, de alternativas relevantes en la toma de decisiones, entre muchos otros, pero no podrá reemplazar a la competencia para este propósito.
n el México actual, la cultura de la denuncia y la desconfianza en las instituciones ponen a las y los trabajadores en situaciones de desventaja.
El tiempo de las certezas se acabó y la pandemia terminó por liquidar alguna esperanza para el mediano plazo.
En el caso de la “federalización” de los servicios estatales de salud se parte de un diagnóstico medianamente correcto en el que se puede notar que el Sistema Nacional de Salud en México es uno marcadamente atomizado e ineficiente.
Técnicamente existe culpa y se produjeron resultados materiales (muertes) a través de una conducta que es atribuible a López-Gatell.
Dejemos por un momento la oferta de entretenimiento y hagamos esta pregunta: ¿dónde terminan los servicios de hospitalidad y empieza el compromiso con la salud?
Los migrantes, una vez más, están siendo tratados como ciudadanos de segunda, como sombras que no necesitan ser escuchadas, acompañadas y apoyadas.
Aprender a sostener la soledad supone disfrutar de la riqueza psicoespiritual que nutre el alma.
No somos lo que fuimos hace mucho tiempo. Del budismo y otras tradiciones han surgido muchas ideas nuevas que hacen hincapié en la compasión, la igualdad, la no violencia y las perspectivas críticas sobre el materialismo y el capitalismo.
Los muertos rescatados de las fosas no dan miedo, no dan asco: dan tristeza y coraje por comprobar cómo los han tratado.