Opinión invitada

Miércoles 4 de noviembre de 2026

Opinión invitada

La Ley Malena se puede leer como un triunfo para la justicia en México y al mismo tiempo como una estampa perfecta de lo que es nuestro sistema: una máquina aceitada perfectamente para funcionar de la peor manera.
Ver a Román caminar cerca de mi casa no me causa ningún sobresalto. Es más, me ha saludado un par de veces. Sólo pienso que, si las circunstancias de aquella noche se repitieran hoy en el país donde el número de masacres, asesinatos y desplazados “no es significativo”, sin pensarlo dos veces Román jalaría el gatillo.

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Ahora resulta que para López Obrador decirle a los mexicanos cuánto cuestan las obras, en qué se están gastando los impuestos, quiénes son los proveedores a los que se les están asignando los contratos, es un golpe de Estado.
Es el mundo al revés cuando el presidente se ufana de que los narcos respetan a trabajadores del gobierno federal en los retenes clandestinos y por otro lado acusa a la Ministra Piña de desechar conforme a derecho una queja administrativa contra una juzgadora por falta de pruebas.
La lucha por el poder suele ser cruel y despiadada pero, para serlo, requiere de personas dispuestas a hacer todo por resultar ganadoras, incluso el trabajo sucio.
Las juventudes antirracistas juegan un papel fundamental en esta lucha, ya que tenemos la capacidad de generar cambios significativos en nuestros propios espacios y comunidades.

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Juzgados cívicos pueden ser clave para resolverlos y promover la paz comunitaria; alternativas a la policía en conflictos vecinales.
Hace 80 años no había un plan de retiro, y no era tan necesario. Hoy es una realidad preocupante que no le importa ni al mercado ni al Estado.
Ciertamente es indispensable en una democracia conocer qué intereses defienden las personas legisladoras, para lo cual es indispensable la transparencia en sus declaraciones de ingresos, patrimonial y de intereses.
Uno nunca es el mismo después de ser atrapado por el arte atemporal, inclasificable y eterno de Caravaggio.
Paredes despintadas, plafones manchados y enmohecidos por la humedad, azulejos desportillados, un colchón incómodo a veces maloliente, ropa de cama raída, una bata rota que no respeta el pudor ni da dignidad al paciente y un aroma a pestilencia, mucha pestilencia disfrazada, si acaso, con Pinol.
Pronto estaremos mejorando nuestra memoria, aprendiendo mediante impulsos eléctricos, onda Matrix, y según Elon Musk, comunicándonos telepáticamente .

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‘Los pescadores de perlas’ es una ópera que les hará sumergirse en el sueño de Bizet y salir inspirados de la sala. Tomen sus previsiones y anímense a vivir el espectáculo más grande del mundo en el Palacio de Bellas Artes.
Con la salida de Jordi Alba se termina la camarilla que parecía tener secuestrado ideológicamente al vestuario, y económicamente al club con sus altísimos salarios. Se termina de una manera pacífica ese reinado de las vacas sagradas, sin necesidad de que Xavi hubiera hecho sangre con ellos.
No podemos normalizar la política del resentimiento como forma de gobierno, porque al hacerlo seremos cómplices de la polarización que corrompe la verdad desde Palacio Nacional.
La justicia constitucional no tiene la obligación de ceñirse únicamente a la voluntad de las mayorías políticas, sino la de garantizar que la voluntad del pueblo soberano –positivizada en nuestra Norma Fundamental–, se cumpla y se respete.

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