Opinión invitada
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Si de por sí ya sabíamos que México es un país peligroso para las mujeres, las condiciones para las mujeres migrantes son aún más.
Que si el efecto Tenoch, que si Poder Prieto, que si Obrador y su mala influencia, que si queremos expulsarlos… El miedo que nos tienen es preocupante.
Debemos purgar la plaga, sanar la tierra y volver a sembrar el germen de una sociedad libre de violencia hacia las mujeres, las infancias y todas las mal llamadas minorías.
Un Mundial con tantas selecciones agrandaría la brecha entre la élite del futbol mundial y el resto de los participantes, ¿es democratizar el futbol o globalizar la humillación?
En tiempos de corridos tumbados, banda y reggaetón, no deja de ser emocionante ver a ese público juvenil que ha llegado junto a sus mamás, papás, tíos y hasta abuelos a ver cómo las hermanas Villarreal Vélez, Dani, Pau y Ale, conquistan definitivamente a la Ciudad de México.
México el país donde llenamos de catrinas las calles y las casas de altares. Vaya bendición un ritual así en un país con tal historial. Prendemos veladoras para que regresen.
Medidas administrativas para tener una organización de elecciones más austera pueden ser justas y razonables, pero eso no es un “plan b” que sustituya lo que se pidió en la iniciativa presidencial.
Hablar del Día para eliminación de las violencia contra las mujeres implica mencionar todas las violencias: racistas, clasistas, transfóbicas, lgbtfóbicas, las capacitistas y las edadistas que vivimos las mujeres para poder erradicarlas.
El deporte, como cualquier otro sector económico, requiere diversidad para abrir oportunidades a las nuevas generaciones.
En la Ciudad de México probablemente tenemos uno de los sistemas hídricos más complejos.
La Corte y el Consejo requieren un gobierno judicial que redoble el esfuerzo para reconocer lo que se ha hecho bien y corregir lo que pudo ser mejor..
Brindar las herramientas de conectividad a negocios es una oportunidad para integrar a más mujeres a la economía.
El 27 de noviembre veremos el encubrimiento del resentimiento y la soberbia bajo el manto del festejo por los cuatro años de gobierno.
El presidente ha pasado toda esta legislatura hostigando al Congreso con su agenda legislativa, aun sabiendo que no progresará porque no tiene los números.