Opinión invitada
¿Está pésimo preguntarles a mujeres directivas como le hacen para balancear su vida privada con el trabajo? ¿Está mal preguntarle a mujeres que trabajan cómo le hacen para partirse en mil partes y cumplir en todos lados?
El deseo cuádruple de asegurar el suministro ininterrumpido de energía, limpiar el cielo de contaminantes, reducir la dependencia de importaciones y pagar lo menos posible en el intento ha brindado un inacabable manantial de políticas energéticas contradictorias.
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Movimiento Ciudadano podría apostar a ganar de la división de Va por México en 2024, por medio de un candidato emanado de la ruptura de Morena con una candidatura de matices progresistas atractiva para el electorado.
Colombia define este domingo si la muy probable segunda vuelta va a contraponer nuevos vientos de izquierda frente a continuidad del oficialismo de derecha.
En México se habla de una descomposición social que ha llevado a miles de jóvenes a sumarse a las filas del crimen organizado, convirtiéndose en carne de cañón de estos grupos.
El racismo en este país no ha esperado la aprobación de nadie para tener consecuencias graves en el mismo.
Es bien sabido que a López Obrador se le acomoda mejor estar en campaña que ser jefe de Estado. Es más fácil criticar lo que hicieron los gobiernos pasados y no actuar ni ser autocritico de su desgobierno; prueba de ello es cómo tiene sumido al país en la inseguridad e improvisación en muchos temas.
La tensión comercial en América del Norte tiene grandes pendientes, entre ellos: energía, maíz transgénico y espectro radioeléctrico.
Los controles populistas que trituran la honestidad intelectual ganan terreno también en el Tribunal constitucional, donde últimamente todos los deseos presidenciales se hacen realidad a través de los operadores incondicionales del líder supremo.
Contar con mujeres al frente de las instituciones de finanzas, transporte o, incluso, defensa nacional representaría una ruptura en los roles tradicionales.
El daño está en los silencios, en lo que no logramos ver. En las malas decisiones que no se explican. En las razones que se evaden. En los malos resultados. En los pasillos embotellados de incompetencia. En la narrativa maquillada de temas irrelevantes. En los anzuelos a la prensa.
¿Por qué seguimos creyendo en líderes populistas? Porque seguimos buscando un salvador, un iluminado, alguien que nos rescate, y no falta el estafador.
Hace un año surgió un debate sobre si la pandemia, sumada a la ya mencionada falta de inversión, movería el tablero para provocar la entrada a un superciclo en materias primas o no. Ya hoy, con la guerra en Europa del Este, sabemos que entramos de lleno a uno.
Bienvenidos sean los líderes y otras grandes mentes con un enfoque positivo y propositivo para la humanidad, que ayuden de manera altruista a cerrar la enorme brecha digital.
Por aquellas pequeñas cosas de la vida, no vimos llorar a Serrat, que tan gallardo y tan poeta, faltaba más, seguro lo hace a escondidas, cuando nadie lo ve.