‘Al PAN le falta ser auténtico y expresarse como un partido de derecha’
Marko Cortés adelantó que Morena no alcanzará mayoría calificada en el Congreso. Foto: Ketzaltzin Almanza

Apenas esta semana, el PAN anunció que la contienda interna por la renovación de su dirigencia se realizaría con solo un candidato registrado, el presidente nacional con licencia del blanquiazul, Marko Cortés.

En medio de denuncias de irregularidades por parte de sus hasta entonces contendientes, el blanquiazul tendrá una renovación en un momento crítico, donde la identidad del partido se ha desdibujado mientras que los liderazgos parecen dispersos. Aunado a ello, el reciente acercamiento de un grupo de panistas con un partido de ultraderecha español han llevado a cuestionar cuál es la línea que seguirá el partido en el futuro.

Para explicar la situación que vive el partido, La-Lista habló con la investigadora Tania Hernández Vicencio, quien lleva más de dos décadas de trabajo y varios tomos publicados al respecto para explicar la historia del PAN.

La-Lista (L-L):¿Qué impresión tienes del PAN actual?

Tania Hernández Vicencio (THV): Es el asunto no solo de la pérdida de identidad sino de liderazgos, de programa concreto que tuviera que ver con los valores originales de Acción Nacional. Lo que es evidente con la efervescencia que ha habido recientemente con la aparición de Vox muestra cómo este partido ha sido infiltrado desde los años 70, 80 por estos grupos de extrema derecha. Recordemos que en la elección interna de mediados de los 70, el partido no se pudo poner de acuerdo para presentar un candidato a la Presidencia de la República en buena medida pues justo porque al interior no solo había tensiones entre sus principales fracciones, sino también empezaba ya a a perfilarse el ascenso de algunos de estos grupos, particularmente de algunos miembros del Yunque.

Lo que nos está mostrando esta aparición de redes de ultraderecha vinculadas a Vox y a otras organizaciones como Sublevados, esta amplia red de la sociedad civil que aparentemente está penetrando algunas universidades privadas, su líder Pedro Cobo, también ha declarado que para ellos es importante hacer un trabajo al interior de Acción Nacional.

Ahora que se perfila la elección de la nueva dirigencia nacional, también podemos ver cómo estas redes de ultraderecha se vinculan a los precandidatos, haciendo un juego muy interesante. Poco a poco el PAN cada vez más se ha ido decantando hacia este espectro de la derecha y cada vez menos tiende a recuperar la credibilidad en términos de la ciudadanía.

L-L: Hemos notado que el PAN tiene un liderazgo disperso, ¿cómo llegó a esto el partido?

THV: Lo que llevó al PAN pan a todo esto fue el hecho de ganar elecciones. Y esto no quiere decir que un partido tenga que permanecer históricamente en la oposición para ser más congruente y consistente, pero sí es cierto que el reparto del financiamiento público genera incentivos perversos en términos de la manera en que actúan los líderes y los dirigentes.

Lo que hemos observado también, es como particularmente durante la Presidencia de Felipe Calderón, el PAN estuvo cooptado prácticamente por su grupo. Si de alguna manera estos liderazgos históricos como Calderón, que viene de una familia panista michoacana de mucho abolengo, es capaz de buscar el control de su partido y llevarlo hacia violentar ciertos procedimientos y la normativa y los estatutos, se abre la posibilidad para que gente ajena al partido ingrese buscando apropiarse de estos espacios.

Esto de que Marko Cortés pide licencia para irse a la candidatura por la dirigencia, la pidió porque lo presionaron, porque al principio no la había pedido pero ya era el precandidato, porque ya se estaba proponiendo para buscar la reelección, eso dice mucho de cómo también está funcionando el panismo, violentando su propia normativa y violentando hasta el sentido común en términos de los militantes panistas, cómo puede un dirigente aspirar a la reelección y ser él el que designe a la comisión electoral que va a calificar la elección.

Por otro lado, más allá de la disputa por cargos, por financiamiento, hay una disputa por el proyecto del propio PAN y eso lo vemos desde hace mucho, desde que el PAN empezó a ganar elecciones, en Baja California (1989). Uno de los primeros rasgos del panismo de (Ernesto) Ruffo fue la tensión entre el gobierno y el partido en términos de qué tan cerca o qué tan lejos debe mantenerse el uno del otro.

L-L: ¿Cómo puede renovarse este PAN?

THV: El PAN no tiene una capacidad de renovarse en términos de estructura, porque finalmente que no es un partido de masas, es un partido pequeño. Si bien tiene representación a lo largo y ancho del país, no todos los comités estatales y municipales tienen el mismo peso y el mismo desarrollo.

Si uno observa el número de militantes, que anda alrededor de 250 mil militantes que le reconoce el INE, es apenas 2% por encima del mínimo para mantener el registro, tenemos entonces una estructura del partido muy limitada, muy pequeña, con pocos militantes, que sí requiere para seguir ganando elecciones de liderazgos que no tiene dentro del partido porque no ha habido un proceso de renovación interna. En buena medida se ha funcionado creando estos grupos de interés al interior del PAN. Hay quien desde el punto de vista de la ciencia política se suele decir que un partido de este tipo en el gobierno suele funcionar como partido cártel, en el sentido de los vínculos con intereses poderosos fuera y el partido termina por servir a esos intereses tanto desde la estructura partidaria como desde el propio gobierno, utilizando los recursos del Estado.

L-L: ¿Cómo explicar que siendo la segunda fuerza llegó a una posición de debilidad a la elección pasada?

THV: Justamente lo que se ha mostrado que ante la debilidad de un partido que no llega lograr territorialmente a sectores de la sociedad que son distintos a los que de forma natural lo han apoyado, pues es donde el PRI ha tenido capacidad, de imponer a sus candidatos porque la estructura territorial del PRI está a lo largo y ancho del país pero además de una manera fuerte, sólida. Pongo un ejemplo, el caso de 2016, del triunfo del PAN en Veracruz, para un lector superficial de la política mexicana, pareciera el avance del PAN en un estado clave, con un padrón electoral muy grande, y no, lo que realmente pasó fue una gran escisión dentro del priismo que siguieron el liderazgo de Yunes y que fueron a parar al PAN y que pudieron a través de este rompimiento hacer que llegara el PAN.

Es un ejemplo claro de cómo estas redes clientelares han apoyado al PAN cuando hay escisiones importantes por parte de algunos priistas. Si a eso además agregamos que buena parte de la clase política regional, las elites regionales, básicamente tienen un perfil de familias de abolengo priistas, entonces con mayor razón el PRI sale de alguna manera fortalecido. Las élites políticas y económicas han sido priistas y lo que ha sucedido con el PAN es que básicamente se ha nutrido de esas escisiones del priismo y también de la participación de empresarios ahora también a través de AN. El PAN se ha perdido en estas coyunturas electorales.

L-L: ¿El PAN tendría que replantearse algunas posturas para no chocar con la ola progresista que vivimos actualmente?

THV: Si algo ha cambiado en términos de la política y del debate público en México ha sido justamente a raíz de la figura de los Derechos Humanos en términos constitucionales, en 2011 se hizo la reforma. Lo que yo veo, porque además he seguido recientemente estas declaraciones de Pedro Cobo de esta organización de Sublevados, lo que él dice me parece muy claro y aleccionador de lo que está pasando: “El PAN no tiene por qué asumir otras agendas que no son de él”. El PAN debe mantenerse provida y debe estar en contra de esta agenda progresista, porque, dice, es distinto a sus principios. Incluso planteaba un ejemplo, por qué Marko Cortés estaba hablando de la Revolución y festejando a propósito de todos estos aniversarios con relación a la Independencia, por qué está festejando la idea de revolución si esa es una idea totalmente ajena al ideario panista.

Por otro lado, qué más dice, por qué en el PAN se debe estar hablando de nuevas masculinidades, eso no va con la ideología del PAN, lo que está diciendo Pedro Cobo es que el PAN no está reivindicando la esencia o la cosmovisión o el proyecto o las demandas o los intereses de un amplio sector de la sociedad mexicana, y entonces la sociedad a través de estos grupos vamos a intentar demostrarles a los panistas cómo hacer política.

Y lo que él decía era muy interesante: los ideales del PAN son muy buenos, esos no deben cambiar, lo que se deben darle a entender a los panistas es que deben aceptar que son de derecha porque no se atreven a decirlo y deben defender sus causas originales, y una de ellas es la agenda provida.

Más allá de que uno pueda estar de acuerdo con estos planteamientos, creo que es importante que el PAN pueda expresarse o los distintos PANES que existan puedan expresarse tal cual son. De alguna manera también lo que se ha intentado es hacer un PAN, correrlo al centro cuando realmente no son el centro del espectro político.

Tiene sentido que si se revisa no solo la vida dentro del partido sino sus postulados y estrategias, también haya un esclarecimiento de qué es el PAN de hoy y cuál es su propuesta real. El PAN no ha podido ser una derecha moderna, sigue siendo una derecha asentada en buena medida en esos viejos principios que pueden ser vigentes pero que no quiere abrirse al electorado de esa forma porque entiende o supone que no puede no ser votado en una elección. Y lo que justamente Cobo le reclama es esa falta de autenticidad y querer parecer un partido que no son. “No tenemos por qué negar nuestra agenda provida como partido”.