Morena, en guerra intestina por el 2024

La lucha por el poder en el 2024 provoca desde ahora una guerra intestina en Morena que podría culminar en rupturas irreconciliables.

Además de la presidencia de la República, ese año se renovará el Congreso (128 senadores y 500 diputados), nueve gubernaturas, congresos locales, mil 580 ayuntamientos y las 16 alcaldías de la ciudad de México.

El partido guinda acumula hasta ahora la mejor racha ganadora en el país desde 2018, con un tropiezo en 2021 en la Ciudad de México, donde perdió más de la mitad de las alcaldías en parte porque enfrentó al PRI-PAN-PRD en coalición y también por esas luchas internas que dejaron a muchos inconformes.

“Hay un escenario de ruptura fuerte al interior de Morena. Es probable que quienes no sean favorecidos por el partido y el presidente decidan tomar rutas distintas”, señaló el politólogo Edgar Ortiz Arellano.

La división se acentuó esta semana por una conversación que difundió Layda Sansores, aliada de Claudia Sheinbaum, en la que el senador Ricardo Monreal y el dirigente del PRI, Alejandro Moreno, se ayudan políticamente. La difusión de la misma ya ameritó una denuncia penal por parte del morenista contra su compañera de partido.

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Fotografía: Especial

“El hecho de que lo anuncie la gobernadora ya es un inicio de la guerra sucia, que me parece pudiera desencadenar en que el movimiento se conduzca a caminos sin retorno”, aseguró Monreal, aún antes de conocer el material que presentaría la gobernadora.

A esos ‘caminos sin retorno’ transitó Morena en la alcaldía Cuauhtémoc, donde Ricardo Monreal es señalado de haber apoyado a Sandra Cuevas, quien fuera la candidata del PRD-PRI-PAN y hoy es alcaldesa. La derrotada fue la morenista Dolores Padierna, a pesar de que ya había gobernado esta demarcación.

Ese tipo de disputas se viven en estados que elegirán gobernador el próximo año. Es el caso de Coahuila, donde el senador Armando Guadiana denunció que el subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía Berdeja orquesta una campaña en su contra con el fin de boicotear sus aspiraciones a la candidatura de dichos comicios.

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En Coahuila ya se notó la falta de unidad con las diferencias y acusaciones manifiestas por parte de Armando Guadiana contra Ricardo Mejía Berdeja.

A través de un desplegado que apareció en varios medios nacionales, el senador morenista acusó a Mejía Berdeja de usar las instancias de gobierno para promocionar su imagen y perjudicar la de él, con el apoyo del vocero de la presidencia, Jesús Ramírez Cuevas.

Tanto Mario Delgado, como Citlalli Hernández, han pedido Guadiana Tijerina que “se serene” y no haga esas denuncias públicas, pues “afectan en la unidad del movimiento”.

El peor enemigo de Morena está dentro de Morena.

“Morena es un partido que gira en torno al presidente de la República, es un partido de reciente creación que no tiene procesos internos altamente institucionalizados, eso provoca que la disciplina partidista se disgregue, sea muy débil, y debido al éxito electoral en los últimos años, las candidaturas, los puestos a los que se pueden acceder vía el partido, son sumamente atractivos para los integrantes de este movimiento. Eso provoca que haya mayor polarización y fragmentación al interior del partido. No es sorpresa que los diferentes actores que se están disputando la candidatura a la presidencia u otras posiciones que están en juego, sean luchas mucho más fuertes“, señaló el politólogo Edgar Ortiz Arellano.

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Otro botón de muestra de la guerra intestina es el de Puebla. Ahí, el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Ignacio Mier Velazco, denunció ante la Fiscalía General de la República (FGR) al gobernador Miguel Barbosa; al presidente del Senado, Alejandro Armenta; y al extitular de la UIF, Santiago Nieto Castillo.

El también coordinador de Morena en San Lázaro – quien aspira al igual que Armenta a la gubernatura de Puebla en 2024 – acusó a los tres funcionarios de orquestar una persecución política en su contra y de pretender dañar al partido por “intereses políticos, económicos y personales”. A su vez, el gobernador de Puebla le exigió a Mier Velazco aclarar sus irregularidades, producto de la investigación que inició la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) en 2021, cuando era dirigida por Santiago Nieto, por presunto lavado de dinero. El escenario está puesto para que el conflicto escale conforme se acerque la selección de candidato.

Gibrán Ramírez, simpatizante de Ricardo Monreal, aseguró que en las pasadas elecciones de gobernador, realizadas en seis estados a principios de junio, algunas candidaturas se decidieron de manera antidemocrática, por decisión de la cúpula partidista

Con ello, afirmó, “están destruyendo su patrimonio ético, por colocar a sus cómplices, ya sea de negocios, o de transas políticas”.

No podemos permitir que Morena se eche a perder” y que “estos pactos cupulares” acaben con la esperanza, confió el politólogo John Ackerman, quien recientemente acusó censura debido a sus críticas a Morena, pues perdió los espacios que tenía en Canal Once y en La Jornada.

El Estado de México, cuya gubernatura se renovará el siguiente año, es de los pocos estados que han logrado mantener la unidad antes y después de la elección de candidata. Delfina Gómez, elegida por encuesta como la mejor posicionada, arropó a los otros aspirantes, Higinio Martínez y Horacio Duarte, al grado de que éste último dejó el gobierno federal para meterse de lleno a la campaña del próximo año. ‘Voy a la batalla maestra‘, dijo Duarte luego de renunciar este mes. Y es que en esta entidad, la más poblada, incluso por encima de la ciudad de México, Morena se juega arrebatarle al PRI uno de sus bastiones y sumar el gobierno número 21 en la bolsa, o 23 si contamos a sus dos aliados.

Por ahora la mayoría de los ojos están puestos en las llamadas ‘corcholatas’.

Para el politólogo Ortiz Arellano, la mayor duda está en si Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal se van a terminar por subordinar y disciplinar ante la decisión del presidente.

“Ricardo Monreal no se encuentra en la esfera de dominio del presidente de la República y esto lo hace más susceptible de ataques por parte de aquellos que se consideran cercanos al presidente”, apuntó.

Y es que, dijo, hay “andanadas de ataques por parte de miembros del propio partido. Hay una tendencia de fragmentación, de polarización, que una vez que el presidente deje de ser el actor relevante, va a provocar lo que vimos en el PRD, que se convirtió en un partido sumamente faccioso, sumamente dividido, Morena puede correr ese riesgo por su reciente creación y porque no ha desarrollado los instrumentos institucionales al interior que permitan aminorar las disputas de las diferentes facciones“.

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Foto: Especial

“¡No tienes convicciones, Ebrard! ¡Vamos con Claudia Sheinbaum! Ella sí es antineoliberal”, le gritó un presunto simpatizante de la jefa de Gobierno al canciller, afuera de Palacio Nacional, en mayo pasado.

“No, pues si se nota”, espetó Ebrard, aunque el presidente los ha llamado “hermanos” a ambos.

Según el canciller, el presunto simpatizante era pagado.

Pero el frente más abierto hasta ahora es el de Monreal-Sheinbaum.

El senador indicó que está haciendo “un estudio forense para describir todas las cuentas que a diario me atacan que al mismo tiempo que alaban a otra candidata. Son cientos, diarias. Es un estudio forense para demostrar cómo, por sistema, hay cientos de cuentas de redes que me atacan todos los días y al mismo tiempo alaban a una de las aspirantes”.

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En junio pasado, Monreal no fue invitado a ser orador en el evento de “unidad” de Morena en Toluca, donde en cambio sí hablaron Sheinbaum, Adán Augusto y Ebrard.

Entonces, Monreal Ávila se lanzó en contra de las llamadas “corcholatas” a quienes les exigió respetar la ley electoral y no caer en actos anticipados de campaña. Sin embargo, después él mismo participó en otro acto similar, realizado en Coahuila.

Mientras los conflictos se multiplican, en Morena se reagrupan ante la inminente lucha por el poder, ya no hacia afuera sino desde dentro.

“Es posible que la lucha política más importante en México no sea ya entre Morena y una coalición opositora encabezada por el PAN sino la que pueda darse dentro del partido en el gobierno pues lo que estará en juego será la naturaleza de la 4T tras el fin de la presidencia de AMLO”, indicó el historiador Lorenzo Meyer.

A casi dos años de la elección presidencial, el poder de Sheinbaum ya no sólo es en la jefatura de Gobierno.

Recientemente, uno de sus aliados, su exvocero Sebastián Ramírez, se hizo de la dirigencia de Morena en la ciudad de México.

Así mismo, Alfonso Durazo, un gobernador que apoya sus aspiraciones, se convirtió en presidente del consejo nacional de Morena.

De la misma forma, otros gobernadores que han manifestado su apoyo a la jefa de Gobierno, colocaron a sus allegados en espacios clave dentro del partido.

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Congresistas nacionales de Morena votan en el Tercer Congreso Nacional Ordinario del partido. Fotografía: Twitter

La cúpula morenista ha intentado apagar la inconformidad con el llamado a la unidad. Pero la crispación es tal, que en los congresos abuchean a los ideólogos y en las elecciones internas quedan marcadas por actos de violencia, además de múltiples impugnaciones.

El camino de Morena hacia el 2024 estará marcado por la división que ya impera. Y es que el hombre que los unió a todos en 2018, dejará Palacio Nacional en menos de dos años.