‘Tomé un taller de nudes para hombres, ¿quieres ver el resultado?’
Los hombres tienen mucho que aprender de nudes. Foto: Pixabay / calibra

En una plática con sus amigas, hace un par de meses, Antonio descubrió que había una constante en las imágenes que ellas recibían de sus vatos, sus ligues o con quien estuvieran sexteando: “no le ponen nada de empeño, ve esto, toda fea, toda borrosa, es lo mismo de siempre, siempre pene”.

La dificultad de los hombres para ponerse creativos a la hora de sextear lo llevó a varias reflexiones, una de ellas, el hecho de saber que los hombres no saben sextear ni tomarse nudes.

“Platicando con unos amigos, creo que nos enseñaron a que el pene es el máximo dador de placer y el máximo personaje al momento de un encuentro sexual. Pero esto obviamente se ha ido reflejando mucho en un sexo falocentrista”, explica.

Por ello, Antonio Medina, activista por los derechos sexuales y reproductivos, decidió ofrecer un “Taller de nudes para vatos”. Y sí, cuando lo anunció en las redes sociales surgieron muchas burlas y comentarios, la mayoría de ellos confirmando que era urgente y necesario ofrecer capacitación y difundir conocimiento sobre esta práctica.

Desde el menosprecio del “tú lo puedes dar, amiga” hasta el “de todo quieren hacer dinero”. Pero quizás la mayoría tenían este tono pero no su precisión: “Jamás creí que tendría que pagar a alguien para que me dijera cómo tomarme fotos al chorizo”, comentó un usuario en redes. Precisamente personas como él es para quien está diseñado el curso.

Antonio celebra que si bien, la mayoría de los inscritos son jóvenes de entre 18 y 32 años, entre ellos también hay hombres de 40 a 50 años; además de que también atrajo a personas de la comunidad LGBT+. Y de mujeres, pero no para ellas, sino para sus parejas masculinas.

Sensualidad masculina

Los estereotipos de género, dice Antonio, han alejado a los hombres de la exploración de la sexualidad, pues solo se conciben como dadores de placer, como si no pudieran recibirlo.

“Y no hablo de ocupar la parte del recto, sino que no van a poder experimentar algo más allá de la penetración y el sexo oral”, comenta.

Esos estereotipos, como que una buena mujer es bonita, coqueta, atractiva, mientras que un buen hombre solo es buen proveedor, con dinero, con buen trabajo, alejan a los vatos de explorar otras opciones de placer.

Eso y que los hombres están llenos de inseguridades con sus propios cuerpos. “Cómo me voy a inscribir si estoy gordito”, fue otro de los comentarios que Antonio encontró entre las descalificaciones a este proyecto.

“Los hombres sí tenemos culpa de nuestro cuerpo, sí sentimos pena de nuestro cuerpo y aunque no lo admitamos públicamente, nos afecta cómo nos vemos a nosotros mismos”, resalta.

Sin embargo, el taller no se trata de cómo retratar o dejar de retratar penes. El enfoque es también de cómo entender que no se necesita ser Henry Cavill para tomarse fotos sexys. Y que no todas las nudes muestran un abdomen marcado o una espalda fuerte.

“La masculinidad hegemónica nos limita por completo a vernos en el espejo, a amar nuestro cuerpo y decir ‘ok, tal vez no tengo el six pack, o la espalda frondosa ni fuerte, pero tengo unas clavículas bonitas, tengo unos brazos que me gustan, tengo unas piernas que me gustan’”, resalta.

Esta parte del taller se basa en la fotografía boudoir, una corriente que busca insinuar más que enseñar, por lo que basta una parte del cuerpo para insinuar la desnudez, lo que puede tener una gran carga erótica.

Y con eso también se puede sacar partido para mandar buenas nudes. A lo que se suma la luz, el enfoque, el encuadre, y por supuesto, la imaginación.

Consentimiento y autocuidado

Pero el taller no se centra en la técnica fotográfica. De hecho, el tema principal de este es el autocuidado y la seguridad. Y ello comienza de un punto fundamental: el consentimiento.

“El porno nos enseña a coger pero nunca a cómo hacerlo con consentimiento de la otra persona”, destaca Antonio.

Por ello, la primera parte del taller aborda la característica principal de una buena nude: que sea compartida con consentimiento. En un país donde el acoso afecta a prácticamente una de cada cuatro mujeres, en las plataformas digitales esta cifra podría ser aún mayor. Y enviar fotografías eróticas que no te han sido pedidas es una forma de acoso, por lo que lo primero que se enseña en este taller es que las nudes solo se mandan cuando hay consentimiento de la otra persona. Y de preferencia, no empieces con una del pene.

La primera recomendación es hacerlo con personas de confianza, porque estamos dando por sentado que a pesar de que pueda tener toda la seguridad, un mal uso estaría perjudicando socialmente”, comenta Medina.

Muy de la mano, va la contraparte, la de recibir nudes. En este sentido, Antonio recomienda siempre tener un acuerdo claro para saber cuál será el manejo y la disposición final de la imagen o video compartido.

“Me podrás encantar y qué foto tan preciosa y te ves increíble ya me excité, ya terminé…, (pero) la tengo que borrar por seguridad de esa persona y por mi seguridad. Porque el hecho de que una foto, aunque uno no tenga la intención de difundirla pero la otra persona puede denunciar si ve la foto que envió a una persona porque en automático se vuelve la responsabilidad de uno. Tengo que borrarla por cuidar a la otra persona y tengo que borrarla porque me puedo ir a prisión por un descuido de alguna foto”, explica.

Así, para ambas partes lo más recomendable es no utilizar las plataformas de ligue como Tinder, Bumble o Grindr, ni aplicaciones de mensajería que no estén cifradas y que no te permitan saber si la otra persona tomó captura de pantalla del material que hayas compartido, como los mensajes directos de Twitter.

“El sexting tampoco es sexo seguro 100%. Como toda relación sexual, hay que practicarlo con seguridad, con conciencia, con consentimiento, con responsabilidad. Si no hablamos de una educación integral, porque el sexting muchas veces no queda solamente en el sexting, se lleva a la vida real, y si yo en el sexteo no cuido a la otra persona, menos la voy a cuidar en el acto presencial”, sentencia Antonio.

El Taller se impartirá en línea los próximos 10, 11, 17 y 18 de septiembre por parte del Ateneo Nacional de la Juventud Ciudad de México; y aunque para estas primeras fechas ya no hay cupo, el público interesado se puede registrar en la lista de espera, con fechas propuestas para octubre y noviembre.

Finalmente, Antonio sugiere que para comenzar a sextear, hayas tomado el taller o no, podrías empezar con la pregunta “tomé un taller de nudes, ¿quieres ver el resultado?”.