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Samuel en lugar de Siegfried: Alemania borrará la tabla fonética de la era nazi

Esta herramienta de comunicación nazi se modificó en 1934 porque la versión original se consideró ‘demasiado judía’.

Foto: Bundesarchiv, Bild/Wikimedia Commons

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Kate Connolly/The Guardian

Alemania se ha propuesto eliminar su tabla de ortografía fonética introducida por los nazis hace 86 años y la reemplazará temporalmente con la versión que ese régimen abolió porque era “demasiado judía”.

La tabla, en la que se asignan palabras en código a cada letra del alfabeto para ayudar a la comunicación y evitar confusiones, particularmente en transmisiones de radio y llamadas telefónicas, se originó a fines del siglo XIX. En 1934 fue adaptado por los nazis que lo limpiaron de todos sus nombres judíos como parte del impulso del régimen para rechazar todo lo judío de la vida alemana, esfuerzo que culminó con el Holocausto.

“Samuel” fue reemplazado por “Siegfried” para representar la letra S, “Zacharias” se convirtió en “Zeppelin” para la Z, y “David” se cambió a “Dora”. La preferencia era que los nombres nórdicos reemplazaran a los judíos, y donde no se podían encontrar nombres adecuados, como N (originalmente “Nathan”), se eligió un objeto o un lugar, como “Nordpol” (polo norte).

El equivalente internacional es el alfabeto fonético de la OTAN. Si bien este usa las palabras Alpha, Bravo, Charlie, etc. para ayudar a deletrear las palabras más fácilmente, el equivalente alemán usa Anton, Berta, Cäsar. La lista está registrada oficialmente en el Instituto Alemán de Normalización (DIN), que regula todo, desde el tamaño de las sillas hasta los clips para papel, bajo el DIN o la norma número 5009.

Michael Blume, el Ombudsman para el antisemitismo en el estado de Baden-Württemberg (hace poco se presentó una publicación en 13 estados de todo el país para abordar los crecientes ataques contra los judíos en Alemania) ha estado liderando una campaña silenciosa para deshacerse de la versión nazi del sistema. El hecho de que hubiera permanecido en su lugar durante tanto tiempo, dijo, era una prueba en sí misma de una “mentalidad antisemita y racista profundamente arraigada” en Alemania.

“Solo con un cambio de nombre, Nathan a Nordpol, que todavía usamos hoy, se puede ver cuán profundamente en nuestro lenguaje y nuestro pensamiento se ha infiltrado esta idea nazi, sin que nadie realmente la cuestione”, dijo a la emisora ​​Deutschlandfunk. En la ideología pseudocientífica de los nazis, el polo norte era considerado como el hogar ancestral de los arios.

Si bien algunas palabras se cambiaron oficialmente a fines de la década de los 40 (por ejemplo, Siegfried volvió a ser Samuel), la versión nazi sigue siendo la dominante que la mayoría de la gente ha seguido usando.

Los historiadores han dicho que la acción nazi de editar la tabla de ortografía, inicialmente un cambio burocrático aparentemente mínimo en la vida alemana, contiene una lección importante. La erradicación de los nombres judíos fue una advertencia para cualquiera que prestara atención a la intención de erradicar millones de vidas judías tan solo unos años después.

Blume ha trabajado para volver a la versión anterior a 1934, la llamada tabla de Weimar. Probablemente solo estará en uso hasta el otoño de 2022, momento en el que se espera que se registre una versión actualizada con la norma DIN que probablemente se basará en los nombres de las ciudades. Pero Blume insistió en que el cambio en sí mismo era “un importante gesto simbólico”.

“Mi intención es que no sigamos usando así como así y en automático la versión introducida por los nacionalsocialistas que borró los nombres judíos”, dijo.

El presidente del Consejo Central de Judíos, Josef Schuster, dio la bienvenida a la iniciativa de Blume y dijo que es “hora de que nos liberemos del lenguaje de los nazis y sus reliquias”.

Clemens Schwender, un profesor de los medios que ha estudiado décadas de tablas de ortografía que normalmente se enumeran en las guías telefónicas desde 1881 en adelante, dijo a Die Welt que el hecho de que la gente todavía usara habitualmente palabras como Siegfried “muestra que los 12 años de la era nazi, que tenían la intención de ser 1,000, todavía tiene su impacto (…) incluso las secretarias que supuestamente aprendieron que S es para Samuel casi nunca lo usan”, dijo.

A medida que la noticia del cambio inminente se difundió en las redes sociales, muchos comentaristas dijeron que no estaban al tanto de la autoría nazi de las palabras en clave, que son conocidas y comúnmente utilizadas sin cuestionarse en la vida diaria por la mayoría de las personas en Alemania, y consideradas como un método práctico para deletrear nombres por teléfono. Su uso en comunicaciones militares y de aviación es limitado, ya que esos campos tienden a utilizar la tabla fonética internacional.

Este texto se publicó en The Guardian y lo tradujo Graciela González. Consulta el artículo original haciendo click en el logo:

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