Fernando Dworak
En sexenios anteriores, las legislaturas concluían una vez aprobado el paquete económico del último año de gobierno, podría no ser así en esta ocasión.
En homenaje a la vida y obra de Douglas Adams, el 25 de mayo sus seguidores salimos a la calle con una toalla, celebrando el orgullo geek.
Cuidémonos de las soluciones aparentemente sencillas: siempre son engañosas y a menudo llevarían a escenarios peores.
La inviolabilidad o libertad de palabra es el derecho fundamental de todo órgano legislativo: tan relevante es que, si se revocara, el Ejecutivo perdería de inmediato a su contrapeso.
Llevamos más de medio sexenio haciendo que toda la agenda pública se trate de una persona, sus ocurrencias y sus cuitas en lugar de pensarnos como país. Así como vamos, Morena gobernará hasta 2042.
Hay elementos culturales y políticos que nos predisponen a ciertos elementos del discurso populista.
La transparencia en los intereses de las personas legisladoras es un problema global, y hay tres vías para regularla.
¿Tiene sentido exigir revocación para personas legisladoras, que no tienen un cargo de gobierno con un mandato distinguible? En realidad, es una propuesta sin pies o cabeza.
Los populismos no tienen problema con la representación, siempre y cuando haya un conjunto de representantes percibidos como correctos que representen al pueblo que consideran correcto para hacer un juicio correcto y, en consecuencia, hagan lo que llaman correcto.
La próxima semana veremos qué hace el populismo en un órgano legislativo, sea primero como oposición y posteriormente ya en el poder, a partir de la experiencia comparada.