Legisladores
Ciertamente es indispensable en una democracia conocer qué intereses defienden las personas legisladoras, para lo cual es indispensable la transparencia en sus declaraciones de ingresos, patrimonial y de intereses.
¿Hay alguna actividad sustantiva sobre la cual deberíamos basar el salario de un legislador? No. Solo conociendo el desempeño de las personas se puede hacer una buena estrategia de incidencia.
La pretensión a creer que las personas legisladoras deberían hacer leyes ayuda a generar la llamada “sobreproducción” de iniciativas.
Cuidémonos de las soluciones aparentemente sencillas: siempre son engañosas y a menudo llevarían a escenarios peores.
La reforma a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y a la Ley Federal de Revocación de Mandato se publicó con una rapidez inusual.
La mejor forma de evaluar el desempeño de una asamblea es involucrarnos en los asuntos que nos afectan.
Es absurdo imaginar que un órgano que funciona de manera colegiada y a través de la negociación pueda medir su desempeño de acuerdo a criterios cuantitativos.
La ausencia de una regulación adecuada puede llevar a problemas, acreditados o no, de conflicto de interés y actos de corrupción.
Es absurdo que se permita competir a un diputado o diputada vía “reelección” por un territorio distinto al que se representa actualmente.
¿Qué pasaría si se prohibiera cualquier tipo de “chapulineo” en el Congreso?