miguel ángel romero ramírez
Obtuvo más votos que AMLO, sin embargo, no parece que vaya a gobernar con la misma soltura, fuerza y el amplio margen de maniobra del cual él sí gozó.
Claudia Sheinbaum arrasa en medio de una polarización sin precedentes que pavimenta el legado de AMLO.
Violaciones a la ley electoral, una alianza de facto con el crimen organizado, el resentimiento como motor en las campañas y propagandistas sofisticados, entre las razones.
Más que soberbia, Sheinbaum exhibe autoritarismo cuando asegura que su llegada a la presidencia se trata sólo de un trámite.
Las instituciones son las únicas que pueden desactivar tan dañina idea a partir de mecanismos de vigilancia y transparencia.
Cerca del 42% del tráfico en internet de México lo hacen bots que en la mayoría de casos tienen como objetivo manipular y contaminar el espacio digital.
Sheinbaum, quien más seguidores tiene en X, apenas reúne al equivalente de las personas que viven en Iztapalapa.
Mientras el gobierno estadounidense argumenta seguridad nacional para bloquear la plataforma, por ser de origen chino, renueva una ley que lo faculta para seguir espiando a todo el mundo con ayuda de sus ‘big techs’.
Con el paso de los años, el respaldo de AMLO sobre personajes se ha devaluado al punto que ese arropamiento ha quedado reducido a una perniciosa complicidad.
¿Qué harán los votantes que no toleran a Sheinbaum, pero que tampoco confían en la candidata de la oposición?