Mil preguntas
La historia nos dice que cada cien años atravesamos por una pandemia que viene a cambiarlo todo, así ha sido en los últimos trescientos años y quizá nuestra experiencia pueda ahorrarles unos cuantos dolores de cabeza.
Día con día, los parientes de los enfermos acuden, a dejar sus cartas, surtir las recetas que les piden y los objetos que necesitan sus familiares: ropa interior, un libro, agua, unos lentes. Son advertidos, nada de lo que entra podrá volver a salir, pero eso es solo para las cosas, con en la esperanza de que sus parientes si lo hagan.
Con el tiempo descubrí que la ética y las reglas básicas de comportamiento podían darse sin seres místicos de por medio, sin embargo, a mi “paquete educativo” le faltaba una de las piezas más importantes: Dios está ahí para te aferres a él en los momentos más difíciles, me decían los más creyentes. Es cierto ¿de qué te agarras cuando no queda nadie más?