Plaza pública
Lo sucedido el pasado fin de semana no es suficiente ni debemos conformarnos, pero tampoco minimizar lo sucedido. Porque no es tema menor el número de asistentes ni la fuerza del mensaje. Porque, aunque no se ha cruzado la meta, se ha trazado el camino.
No sólo son un trozo de asfalto donde las personas se reúnen a bailar, es un espacio de resistencia donde se tratan de conservar géneros musicales, promover el sano esparcimiento y el conocimiento.
Como ya estamos en las elecciones, también es temporada de carnaval para los extras de cualquier desnivel, algunos de ellos febriles de cloaca que se sulibeyan con el desplante, el abuso, el linchamiento...