Roberto Vargas
El milagro más grande que recuerdo de un viernes santo fue el día que me metí a una tienda de discos en una plaza y encontré, en LP, el “High voltage” y el “Let there be rock”, de AC/DC.
Siempre pensé que el nombre de mi abuelo paterno era Roberto Corona Vargas, como estaba escrito en un azulejo al pie de su tumba.
¿Por qué nos gusta compartir con los demás lo que escuchamos o lo que nos recuerda tal o cual canción?
Los últimos dos veranos hemos podado a machetazos los árboles que están afuera de la casa de mi madre, pero a pesar de los guantes me han salido ampollas en esas manos delicadas, tan diferentes de las de Matilde.
Definitivamente nunca me ha interesado que un escritor gane el Nobel para comenzar a leerlo, aunque reconozco “deudas” notables con el propio Saramago, Camus, Hemingway o Hesse.
Gracias por su ejemplo, colega. Espero que lea este breve recuerdo personal donde quiera que se encuentre.
El doctor levantó a Camila por los aires, en la radio sonaba el tema de ‘Rocky’. Una imagen que se me quedó grabada para siempre es la de los ojos acuosos de mi papá cuando fuimos a ver a Ana Camila al cunero.
El jueves 19 regreso a los conciertos con Serrat y 12 días después voy a Cannibal Corpse; para Iron Maiden, por supuesto, ya tengo mi boleto.
Facebook se convirtió para mí en ese diario personal o un chismógrafo moderno. En esa “libreta” en donde apuntamos lo que contestábamos en secreto en la secundaria.