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Continúa la saga del divorcio más caro de la historia con fuga de un protagonista a Rusia

Temur Akhmedov, un protagonista del divorcio más caro de la historia, le dijo a la corte en un video ‘estoy estresado y me asusta’ regresar a Londres.

Foto: Misskursovie2013/Pixabay.com

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Rupert Neat/The Guardian 

El hijo de un oligarca ruso multimillonario enfrenta demandas por su madre, quien lo acusa de ayudar a ocultar cientos de millones de libras esterlinas que le correspondían en el acuerdo de divorcio más grande de la historia del Reino Unido, huyó a Rusia.

A Temur Akhmedov lo enfrenta su madre, Tatiana Akhmedova, en el tribunal superior por acusaciones de que actuó como el “lugarteniente” de su padre Farkhad en un plan para ocultar hasta 453 millones de libras que se le otorgaron en un divorcio de 2016. 

El joven de 27 años, propietario de un departamento de 30 millones de libras esterlinas en el exclusivo desarrollo londinense One Hyde Park, había prometido al tribunal superior que volaría a Londres desde otra casa de lujo en Dubai para asistir a la audiencia. Sin embargo, cuando el caso comenzó el miércoles, se reveló que había volado a Rusia durante el fin de semana.

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Temur Akhmedov dijo al tribunal que había huido a Rusia porque estaba “estresado y asustado” por la perspectiva de regresar a Londres y, en cambio, había buscado refugio en la casa de su hermana en Rusia.

“Me estresé y me asusté. Me están siguiendo con equipo de vigilancia (…) me acosan. Estoy bebiendo mucho”, dijo a través de un video.

Temur, el hijo mayor del aliado de Vladimir Putin, Farkhad Akhmedov, dijo que no tenía acceso a suficiente dinero para pagar un lugar para quedarse en Londres, a pesar de que supuestamente tenía una fortuna personal de decenas de millones de libras. Dijo que no podía vivir en su apartamento de One Hyde Park porque lo había utilizado como garantía para un préstamo para pagar el gasto de su defensa.

“No estoy diciendo que estuve en la calle (…) Pero no voy a llamar a mi madre (y preguntar) si puedo vivir contigo (cuando ella me está demandando”, afirmó. “No me escondo en Rusia”.

Le dijo a Gwynneth Knowles, la jueza que sigue la causa, que pronto regresaría a Londres para presentar evidencias en el juicio.

Dijo que no había podido acordar los términos de un préstamo para pagar a su equipo legal, que está a cargo del abogado de medios Mark Lewis, por lo que tenía la intención de representarse a sí mismo en el juicio y esperaba interrogar a su madre.

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Alan Gourgey QC (un abogado con nombramiento de la reina), que representa a Tatiana Akhmedova, sugirió a la corte que Akhmedov probablemente todavía tenía acceso a fondos importantes y que era el propietario registrado de un Rolls-Royce con matrícula personalizada y un automóvil Tesla. 

Gourgey dijo que había pruebas que sugerían que Akhmedov seguía llevando un estilo de vida muy lujoso, y agregó que las facturas y los mensajes de WhatsApp sugerían gastos “muy por encima” del límite de gasto de 3,000 libras esterlinas por semana impuesto por el tribunal.

Akhmedov había dicho antes que 3,000 libras por semana no eran suficientes para mantener el estilo de vida al que él, su hija y la madre de su hija se habían acostumbrado. “Tal vez para la persona promedio eso parece un chingo, pero la realidad es diferente”, dijo la semana pasada. 

Akhmedova alega que su esposo ruso nacido en Azerbaiyán transfirió dinero en efectivo y activos a su hijo para evitar pagarle los 453 millones de libras que le otorgó un tribunal de divorcios de Londres en 2016. Ambos hombres niegan las acusaciones y dicen que Akhmedova estaba al tanto de los regalos de padre a hijo, los que incluían el departamento de 30 millones, en ese momento. 

En su búsqueda por obtener el laudo, Ahkmedova ganó órdenes judiciales para allanar el departamento en busca de pruebas y obligar a Google a entregar el contenido de los correos electrónicos de su hijo.

El equipo legal de Akhmedova, con fondos aportados por el financiero de litigios Burford Capital, en una etapa intentó apoderarse del superyate de 300 millones de libras de su exmarido, que había sido construido para el propietario del club Chelsea, Roman Abramovich, y tiene 10 cabinas VIP y una piscina de 20 metros. 

También se disputa una enorme colección de arte, que incluye piezas de Mark Rothko, Andy Warhol y Damien Hirst, así como un helicóptero y un jet privado.

 Se espera que el caso continúe el lunes.

 

Traducido por Leonor Guerrero

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The Guardian

 

 

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