La crisis del Covid en América Latina va de mal en peor
El objetivo es no regresar a clases en línea. Foto: Ricardo Maldonado Rozo / Agencia EFE.

Por Tom Phillips, William COsta y Analy Nuño

Cuando la epidemia del coronavirus azotaba a Río hace unos meses, la doctora Clarisse Bressan que trabajaba en primera línea se fue corriendo al baño del hospital a llorar con lágrimas de agotamiento y miedo.

“Perdí a un colega que era mi residente, alguien más joven que yo, recién casado”, dijo la especialista en enfermedades tropicales. “Es un desastre – simplemente increíble, una pesadilla”.

Diez meses y casi 180 mil muertes después, Bressan dice que siente la furia al ver que abren las ciudades, los bares, los restaurantes y los gimnasios, y su unidad de cuidados intensivos otra vez está llena de pacientes que no pueden respirar, que tienen pánico, que no saben si sobrevivirán.

“¡Me siento como una estúpida, una verdadera estúpida! Es como si yo fuera la única que está preocupada”, se quejó la doctora del hospital Fiocruz de Río, que abrió sus puertas en mayo.

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Esta ciudad brasileña está lejos de ser el único lugar de América Latina que se enfrenta a la segunda ola de coronavirus y ya se han perdido más de 460 mil vidas.

En México, las muertes ya superan los 110 mil y el país ocupa el cuarto lugar en el mundo en número de muertes, la OMS ya advirtió de una “situación muy preocupante” pues el número de muertes semanales se duplicó entre mediados de octubre y finales de noviembre. “México está en mala forma”, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró.

Isaac Chávez Díaz, anestesista de la UNAM, dice que teme que la relajación de las medidas de contención lleve a alcanzar un pico todavía mayor al de julio. “Seguramente veremos lo peor en diciembre y enero”, predijo Chávez Díaz.

Paraguay tuvo una respuesta muy proactiva al principio de la pandemia que le valió el reconocimiento de todos, pero esta semana las autoridades aumentaron las restricciones a causa de un salto en las infecciones. Después de la caída en octubre, las últimas semanas los números han vuelto a subir hasta alcanzar el punto más alto desde el principio de la pandemia, más de 1000 infecciones al día desde el 1 de octubre.

“El aumento de casos ha sido excesivo”, dijo Fabián Ojeda, jefe del staff del municipio de Pilar, una ciudad paraguaya que declaró 15 días de emergencia sanitaria el 1 de diciembre. “Nuestro sistema de salud no estaba reforzado como en otros lugares, está muy cerca de colapsar”.

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La semana pasada el ministro de salud de Chile, Enrique Paris, admitió que se estaba preparando para una nueva ola de infecciones que podría darse en enero “con más fuerza que la primera”.

Brasil ha perdido más vidas que ningún otro país después de EU. Cada semana aumenta el número de muertes y ya llegó a 617, la cifra más alta desde octubre. El país ya siente el dolor.

La muerte en Río de Ricardo Cruz, uno de los cirujanos más reconocidos de Brasil , y del actor Eduardo Galvao intensificó el dolor de la crisis. “No salgas de casa, hermano”, le dijo Galvao, 58, a un amigo cercano antes de morir en terapia intensiva.

21 DE 26 estados de Brasil reportan una tendencia a la alta en infecciones y varias ciudades, incluyendo Bahía, Pernambuco y Río Grande do Sul, prohibieron las festividades de Navidad y Año Nuevo en consecuencia. ”Creo que Brasil tiene que ser muy, muy serio”, advirtió Ghebreyesus de la OMS la semana pasada.

Bressan se niega a aceptar que el aumento en infecciones sea una segunda ola, de hecho lo compara con la marea que no deja de avanzar. “En Europa tiene sentido hablar de una segunda ola. Los números subieron y bajaron y lo controlaron totalmente. Pero no aquí”, dijo esta doctora que tiene estudios de la London School of Hygiene & Tropical Medicine.

Las cifras de Covid en Brasil siempre han sido tan elevadas que el repunte puede “compararse más con una escalera encima de la montaña de la Mesa”, dice Bressan, y culpa a la reapertura prematura por el retroceso. “Abrimos cuando el número de infecciones seguía en aumento. Una tontería, locura”.

Chávez Díaz dice que factores similares explican el repunte en México, en donde se ha criticado al presidente Andrés Manuel López Obrador por rechazar el uso de mascarillas y minimizar la pandemia. “La mayoría de las infecciones se dan en bares, tabernas, restaurantes, gimnasios e iglesias, en lugares de diversión que deberían evitarse pero que siguen abiertos. Estamos fracasando”, dice Chávez Dïaz.

Bressan cree que la fatiga y el egoísmo son en gran parte responsables por el colapso del distanciamiento social. “Estamos hartos, pero el virus no, y los hospitales y los profesionales de la salud están exhaustos”, advierte. Pero más que nada, culpa a la mala información y al fracaso del gobierno para dar a los ciudadanos una orientación clara sobre cómo comportarse”.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, ha sido condenado por menospreciar los peligros de una enfermedad que él llama “una pequeña gripa” y promueve remedios no comprobados como la hidroxicloroquina y la ivermectina .

“La gente está mal informada y aislada. La gente piensa que son tratamientos que si toman un medicamento para desparasitar como la ivermectina todo estará bien, así es que hay mucha tontería. La información tiene que venir de arriba”.

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Ya que un nuevo confinamiento parece imposible a causa del clima político, Bressan pronostica una Navidad caótica porque las familias se reúnen para celebrar y las infecciones aumentan.

“El sistema de salud va a estar saturado y, lo que es peor, la gente va a morir sin asistencia. Habrá gente que no pueda encontrar una cama en el hospital y muchos morirán en casa”, advirtió. “No creo que nada pueda estar mejor antes de marzo”.

Traducido por Andrés González.

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