Unilever promete proteger a los empleados con afro y rastas
Foto: Samson Katt/Pexels

Robert Booth y Sally Weale/The Guardian

Una campaña antidiscriminación que se enfoca en el pelo de las personas de color se ganó el apoyo de uno de los empleadores más grandes de Reino Unido, Unilever, que prometió proteger a sus trabajadores con afros y rastas.

La empresa, que fabrica jabón Dove y helado Magnum, firmó un nuevo código para acabar con la discriminación en contra de estudiantes y empleados con peinados asociados con su identidades raciales, étnicas y culturales.

Un estudio de los fundadores de Código Halo indica que una de cada cinco mujeres de raza negra se siente presionada para alaciar el pelo para asistir el trabajo y a más de la mitad de los estudiantes de raza negra los han molestado por su pelo en la escuela.

“Existe la creencia de que los estilos de peinados de las personas de raza negra son poco apropiados, poco atractivos y poco profesionales”, dice Edwina Omokaro, 21, una de las organizadoras de Halo. “Nos han suspendido en el colegio, no dejan que nuestras carreras avancen y nos hacen sentir inferiores por políticas y actitudes racistas”.

Halo dice que en consecuencia, las personas “tienen que escoger entre su educación o su carrera por un lado o por su identidad cultural y la salud de su pelo por otro lado”.

La decisión de Unilever se dio porque 90 fundaciones inglesas de apoyo a los niños presentaron ante el comité de derechos de los niños de la ONU un documento que explica que los niños de raza negra sufren discriminación constante, exclusión en la escuela y en el sistema de justicia. Hay más probabilidades de que sean pobres, ya que el 46% de los niños de familias de raza negra, asiática o minorías étnicas viven en pobreza en comparación con el 26% de los niños que son de familias inglesas, dijo la Alianza de los Derechos de los Niños de Inglaterra.

La criminialización de los niños de raza negra aumentó durante la última década y las minorías son casi la mitad de la población de los niños en prisión, de los cuales el 28% son negros. El reporte critica el hecho de que no hay estrategias de gobierno para prevenir y resolver el racismo sistemático y la discriminación racial que enfrenta la juventud de raza negra en Inglaterra.

El Código Halo es un ejemplo de los activistas que piden a los empleadores y a las instituciones académicas que tomen la solución en sus manos. La idea es que las instituciones que lo adopten dejen saber a sus empleados que el cabello no es una barrera.

Omokaro dijo que en su escuela no permitían que los niños llevaran afro durante los exámenes y que los niños no podían usar trenzas o copete alto. Por su parte, cuando hace solicitud de empleo en el sector corporativo, Omokaro siente la presión de usar un peinado diferente.

“La discriminación por el pelo sigue siendo muy común”, dice Maurice Mcleod, director de Race OnTHe Agenda, un centro de estudios de política social. “La gente no tiene que sentir que la penalizan por la forma en la que su cabello crece de forma natural. A pesar de la legislación de igualdad, algunas escuelas y lugares de trabajo tienen ideas fijas de cómo deben ser las cabelleras “profesionales” y con frecuencia el parámetro es desde el punto de vista de los europeos blancos”.

“Muchos estudiantes de raza negra y empleados tienen que enfrentarse a los códigos de vestimenta, oficiales o no. Es parte de la vida”, dice Halo.

En 2017, Chikayzea Flanders, 12, abandonó una escuela de niños en Londres porque el primer día de clases le dijeron que cortara sus rastas o que lo suspenderían. Proviene de una familia de rastafarians y pudo regresar después de que se tomaron acciones legales con el apoyo de la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos. La escuela tuvo que aceptar que su política podía tomarse como discriminación indirecta.

En 2015, Lara Odoffin, entonces de 21 años, le negaban un trabajo si no se cortaba las trenzas. El empleador le dijo: “No podemos aceptar trenzas porque así es el uniforme y la presentación que requieren nuestros clientes”.

“Sabemos que es muy importante que la gente sea ella misma en el trabajo”, dijo Richard Sharp, vicepresidente de recursos humanos de Unilever de Reino Unido e Irlanda. “Creemos que la individualidad del pelo tiene que celebrarse y es por eso que apoyamos y comunicamos el Código Halo a nuestra gente. Creemos que es un paso crucial en la lucha por la justicia racial y la equidad racial de la próxima generación”.

Traducida por Andrés González

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