Hasta los criminales suben sus precios cuando forman sus cárteles
En El Salvador, los camioneros tuvieron que pagar más a las pandillas en dinero de extorsión. Fotografía: José Cabezas / Reuters

A los economistas les gusta la competencia normalmente. Ayuda a que los consumidores obtengan mejores precios cuando los vendedores saben que hay opciones. Pero los economistas no hablan regularmente de la violencia armada o el crimen organizado. Así es que los que normalmente no están interesados en los temas mafiosos, tendrán mucho que aprender de un estudio reciente que examina la competencia entre los grupos criminales de El Salvador.

El Salvador es un lugar peligroso. El promedio de asesinatos era de 103 por cada cien mil personas en 2015, y en gran parte se atribuía a dos grupos: Mara Salvatrucha y Barrio 18. Pero en 2016 llegaron a un acuerdo de no agresión y para acabar con la competencia en el territorio. 

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El resultado fue que los asesinatos se redujeron a casi la mitad. Más allá de la violencia, el costo de las pandillas es económico a causa de los pagos por extorsión que exigen y que se estima son de más de 700 millones de dólares al año, o el 3% del PIB.

La información sobre los 50 mil pagos por extorsión que hicieron a las pandillas los choferes de camiones indica que el pacto de no agresión redujo la violencia pero que la extorsión subió entre 15% y 20%. Lo que es preocupante es que con esto se incrementaron los precios de productos de mucha importancia como la medicina. Las visitas a los hospitales a causa de condiciones crónicas subieron casi 10%.

Muchas personas en El Salvador coinciden con la intuición de los economistas pro competencia de que los mayores beneficiados por este pacto fueron los grupos criminales.

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Torsten Bell es presidente ejecutivo de Resolution Foundation.