¿En los Juegos Olímpicos de Tokio se derrumbará el imperio de la natación de EU?
Se espera que Katie Ledecky muestre otra dominante actuación en la alberca en Tokio. Foto: Charlie Neibergal/AP

El éxito en las pruebas olímpicas es una invitación a mirar hacia el futuro, pero la nueva estrella de la natación masculina estadounidense se escuchó nostálgico cuando confirmó su viaje a Tokio.

Caeleb Dressel bien puede ganar la medalla de oro en los tres eventos individuales en Japón, pero reflexionó sobre lo que el equipo estadounidense ha perdido, así como lo que pueden traer los próximos días.

Ryan Lochte, Matt Grevers y Nathan Adrian, con 15 oros olímpicos entre ellos, no clasificaron para Tokio. Después está –o más bien, no está– el ahora retirado Michael Phelps, quien ganó cinco de los 23 títulos olímpicos de su carrera en Río 2016.

“Siendo honesto, no estoy preparado para un equipo sin Nathan. Le dije eso. Lo que el aporta al equipo, todos esto tipos, grandes tipos, literalmente todos ellos son tipos muy grandes. Lo que ellos aportan, su impacto, lo que ofrecen al equipo es enorme”, dijo Dressel en las pruebas de Estados Unidos el mes pasado.

Dejaron atrás unos zapatos muy grandes para llenar. No estoy listo para ellos, y tengo que estarlo. No solo recae sobre mis hombros. Creo que todos quienes están en el equipo vamos a tener que acelerar el ritmo, porque lo que ellos dejaron atrás es algo enorme”.

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Las desventuras de Lochte en una gasolinera brasileña y el alboroto resultante distrajeron los éxitos del equipo estadounidense en 2016. Estados Unidos reclamó 33 medallas, incluidas 16 oros de los 35 disponibles. Australia estuvo en un distante segundo lugar en la clasificación, con 10 medallas, tres de ellas de oro.

Fue una historia similar en Londres 2012, con 31 medallas para Estados Unidos (16 oros), muy por delante del segundo lugar, China (10 medallas, cinco oros). Tampoco fue muy diferente el patrón en Beijing en 2008.

Así que, ¿pueden hacerlo otra vez? ¿Regresar a casa con más o menos un tercio de las medallas y la mitad de oros? Con los dos integrantes de 24 años, Dressel y Katie Ledecky, liderando la carga, y con los equipos estadounidenses probablemente sean formidables, es claramente posible. La pregunta no es si los estadounidenses dominarán el podio, sino hasta qué punto.

De hecho, esta semana se ha centrado tanto en una división interna como en la amenaza que representan los contrincantes. La revelación por parte del contendiente de medallas múltiples Michael Andrew de que no está vacunado provocó un agitado debate en las redes sociales entre los antiguos y actuales integrantes del equipo, un momento inusual de turbulencia menor tan cerca de una gran competencia.

Dressel ganó dos títulos en los relevos en Río 2016 y después se convirtió en el centro de atención en los campeonatos mundiales de 2017 y de 2019, ganando siete medallas en el primero y ocho en el segundo y estableciendo un récord mundial cuando ganó los 100 metros de mariposa. También competirá de forma individual en Tokio en los 50 y 100 metros estilo libre.

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Ledecky ganó los 800 metros estilo libre en 2012 y en 2016, obteniendo oros en estilo libre en Río en los 200 metros, 400 metros y 4×200 metros y añadiendo la medalla de plata en los 4×100 metros. Ella es la exorbitante favorita para ganar los 1500 metros, los cuales son nuevos en la lista de mujeres en Tokio.

El encuentro comenzó el sábado con una promesa de viento favorable: seis medallas, incluyendo el oro de Chase Kalitz en los 400 metros combinados individuales. Pero mientras Estados Unidos destila confianza en sí mismos, el contingente australiano suena optimista. “Creo que los Juegos Olímpicos no van a ser todos para los estadounidenses”, dijo el mes pasado Ariarne Titmus, de Tasmania, de 20 años.

Los estadounidenses y Katie Ledecky definitivamente tienen mucho trabajo por delante. Creo que tienen competencia real esta vez  y creo que va a ser muy interesante”, dijo Brett Hawke, quien nadaba para Australia en los Olímpicos de 2000 y 2004 y ahora es entrenador en Estados Unidos. Citó la fuerza de Australia en el relevo femenino 4×100 metros, en los cuales el país va por un tercer oro consecutivo, y el ascenso de Titmus, quien está compitiendo en sus primeros juegos a los 20 años.

Titmus superó a un Ledecky enfermo para ganar los 400 metros estilo libre en los campeonatos mundiales de 2019 y ofreció otra declaración de intenciones en las pruebas australianas en junio, nadando la distancia en 3:56:90. Eso es menos de medio segundo más lento que el récord mundial de Ledecky, y más de cuatro segundos más rápido que el tiempo que fijó la estadounidense en las pruebas.

El optimismo australiano es compensible, aunque también parecía estar emergiendo como una fuerza capaz de montar un desafío sostenido para la supremacía estadounidense a principios de los 2000, solo para decepcionar al final. Las dos naciones incluso se enfrentaron en batallas hechas para televisión en 2003, 2005 y 2007 llamadas ‘Duelos de la alberca’. Un equipo de europeos de élite estaba naciendo como una nueva oposición de 2009 a 2015, pero no tuvo mejor suerte. Estados Unidos esperará que sea la misma historia en Tokio. Los próximos días deberían ser interesantes.