Las chicas del skateboarding femenino acaparan la atención en Tokio
Rayssa Leal, de Brasil, y Momiji Nishiya, de Japón, ambas de 13 años, ganaron la plata y el oro, respectivamente, en la prueba femenil de skateboarding en calle. Foto: Toby Melville/Reuters

El 3 de agosto de 2016, cuando se aprobó oficialmente la inclusión del skateboarding en los Juegos Olímpicos de 2020, Momiji Nishiya esperaba ansiosamente su noveno cumpleaños ese mismo mes. Cinco años y un aplazamiento por pandemia después, se convirtió en la primera medallista de oro femenina de su deporte, al ganar la competencia en calle en Tokio a principios de esta semana. Solo tiene 13 años.

Rayssa Leal, la brasileña que se llevó la plata, es ocho meses más joven. Y la tercera mujer –o, en este caso, niña– que consiguió una medalla el domingo, Funa Nakayama, es comparativamente mucho mayor, tiene 16 años.

Los funcionarios Olímpicos estiman que éste puede ser el podio más joven de la historia, pero quizás no sea la última ceremonia de entrega de medallas para adolescentes de este verano. Después de todo, hay otra competencia de skateboarding para mujeres.

En el Parque Deportivo Urbano de Ariake, en Tokio, los niños no solo están compitiendo. Están ganando.

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Durante los últimos 50 años, el skateboarding ha evolucionado de la contracultura a la tendencia general, de los X Games a los Juegos Olímpicos. Y con ese ascenso final, el deporte está decidido a consolidarse aún más y a atraer a una nueva generación de aficionados, y de aspirantes a superestrellas, con su plataforma. El deporte femenino, especialmente, podría aprovechar ese golpe, y en Tokio podría capturar a su futuro público colocando a sus próximas estrellas en el escenario mundial.

Para ello, el skateboarding no tiene como requisito una edad mínima. Lo mismo ocurre con muchos deportes olímpicos, pero algunos, como la gimnasia y el boxeo, tienen un límite establecido por sus órganos rectores. Los patinadores, sin embargo, solo están sujetos a los requisitos de edad mínima de sus países de origen, que para la mayoría de las naciones, incluido Estados Unidos, es de 13 años. (Treinta y cinco países tienen mínimos más altos, los más restrictivos: Colombia, Hong Kong, Indonesia, Malasia, Pakistán, Federación Rusa, requieren que los competidores tengan 18 años). Se sabe que los Comités Olímpicos Nacionales también hacen excepciones; la prodigio siria del tenis de mesa Hend Zaza, de 12 años, compitió en Tokio, y otra niña de 12 años, la patinadora japonesa Kokona Hiraki, tendrá su oportunidad en un evento la próxima semana.

Eso es todo lo que hay que decir: si los Juegos Olímpicos de este verano no se hubieran retrasado un año, los participantes habrían lucido completamente diferentes. Sí, se sabe que los países y las federaciones deportivas han concedido excepciones respecto a los mínimos de edad, pero sin una exención, Nishiya y Leal habrían sido demasiado jóvenes para competir. Lo mismo ocurre con la británica Sky Brown, la patinadora profesional más joven del mundo, quien solo tenía 12 años cuando clasificó para los Juegos Olímpicos. Brown, que cumplió 13 años solo 11 días antes de la ceremonia de apertura, se espera que compita por una medalla en skateboarding de parque el 5 de agosto, pero ni siquiera será la competidora más joven del evento. Esa distinción corresponde a Hiraki, quien cumplirá 13 años el mes que viene.

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Las tendencias de edad en los podios olímpicos han oscilado en ambas direcciones a lo largo de los años. Las gimnastas veinteañeras dominaban el deporte en los años 60 y 70, y el requisito de edad mínima de 14 años era casi irrelevante. Pero a medida que la gimnasia evolucionó hacia ejercicios y rutinas más difíciles, las edades fueron descendiendo y la Federación Internacional de Gimnasia se vio obligada a reforzar su umbral de edad mínima y a aumentarlo gradualmente.

En la natación, la cual requiere que los competidores olímpicos tengan 14 años o más, los atletas de entre 20 y 30 años han tenido un gran éxito en los últimos Juegos Olímpicos, ya que han aprendido a extender sus carreras y sus mejores momentos. Pero una nueva generación de nadadores está tomando el relevo del equipo de Estados Unidos en la alberca; este verano, Katie Grimes, con 15 años, se convirtió en la nadadora olímpica estadounidense más joven desde 1996.

Sin embargo, no se puede discutir que el skateboarding representa la mayor inyección de juventud que han visto los Juegos Olímpicos en generaciones. Leal, la patinadora urbana de 13 años que se llevó la plata, fue la medallista más joven de los Juegos Olímpicos desde 1928. Si Brown sube al podio el próximo jueves, obtendrá esa distinción. Y si no, tendrá otra oportunidad dentro de tres años en París, y probablemente otros cuatro años después de eso. El futuro del skateboarding femenino es un grupo de chicas que ya ha llegado.