El príncipe Harry debería resolver en su autobiografía el misterio sobre los disparos contra aves, dicen activistas
El príncipe Harry ha prometido que en su autobiografía ofrecerá un relato honesto de sus errores y lecciones aprendidas a lo largo de su vida. Foto: Reuters

Defensores de la vida silvestre pidieron al príncipe Harry que utilice su próxima autobiografía para ayudar a resolver un misterio de 14 años sobre la matanza de dos de las aves más raras de Gran Bretaña en una de las propiedades de la reina.

En octubre de 2007, pocas semanas después de su cumpleaños número 23, Harry fue interrogado por la policía después de que se observaran disparos contra dos aguiluchos pálidos, una especie legalmente protegida, que volaban en Sandringham, en Norfolk.

El príncipe había salido a cazar en la finca la noche del 24 de octubre, con un amigo de la familia, William van Cutsem, que entonces tenía 28 años, cuando ocurrió el incidente. En aquel momento, la reina era la patrocinadora de la Real Sociedad para la Protección de las Aves. Los testigos observaron que le habían disparado a dos aguiluchos pálidos en vuelo, un delito contemplado en la legislación de protección de la fauna silvestre que conlleva una pena de prisión de hasta seis meses o una multa.

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Harry, Van Custem y un guardabosque de Sandringham negaron haberle disparado a las aves. Y como no se recuperaron los cuerpos de las aves en el lugar de los hechos, no se presentaron cargos. En su momento, Clarence House dijo que Harry no tenía conocimiento del incidente. Después de 14 años, nadie ha sido procesado por el presunto tiroteo.

Sin embargo, los activistas tienen la esperanza de que la nueva autobiografía de Harry, en la que prometió que contaría con honestidad sus errores y lecciones aprendidas a lo largo de su vida, pueda ayudar a esclarecer el incidente histórico y a destacar la continua persecución de aves raras en las fincas de caza.

Chris Luffingham, el director de campañas de la Liga contra los Deportes Crueles, dijo: “Espero que esto le dé al príncipe Harry la oportunidad para hablar sobre sus preocupaciones ambientales y cualquier intento de distanciarse de la caza ‘deportiva’ de aves“.

Y añadió: “También le ofrecerá al príncipe Harry la oportunidad de poner las cosas en claro acerca de lo que realmente ocurrió cuando surgió el informe sobre el disparo contra los aguiluchos pálidos en la finca de Sandringham en 2007: la persecución de las aves de rapiña por parte de la industria de la caza deportiva de aves empaña la reputación de nuestro país“.

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La Dra. Ruth Tingay, autora del blog Raptor Persecution UK y codirectora del grupo de presión medioambiental Wild Justice, dijo: “En los últimos años, el príncipe Harry se ha representado a sí mismo como un conservacionista entusiasta, profundamente preocupado por los problemas de la vida silvestre del mundo”.

“Esta afirmación tendría mucha más credibilidad si utilizara su autobiografía como medio para exponer la criminalidad descontrolada dentro de la industria de la caza del urogallo, ya que es esta, y únicamente esta, la mayor responsable del continuo y catastrófico declive del aguilucho pálido en Inglaterra”.

En diciembre del año pasado, un búho pequeño, también una especie protegida, murió en una trampa de resorte en la finca de Sandringham, provocando que los naturalistas pidieran la prohibición de este tipo de trampas. En febrero se produjeron peticiones similares cuando un perro quedó atrapado en una trampa de lazo en la misma finca.

Luffingham añadió: “Harry podría también abordar la cuestión de las trampas de lazo que son colocadas en la finca de Sandringham por los guardabosques, una trampa cruel que mata indiscriminadamente y que debería declararse ilegal”.

Los aguiluchos pálidos han sido cazados ilegalmente, especialmente en los páramos de las tierras altas, debido a que cazan urogallos rojos, para los cuales existe una lucrativa industria de caza en los páramos. Prácticamente dejaron de reproducirse en Inglaterra a principios de la década de los 2000 debido a la persecución. Desde entonces se han recuperado hasta alcanzar unas 330 parejas, pero siguen siendo una de las aves de rapiña más raras y perseguidas de Reino Unido.

Cuando se produjo el incidente de 2007, un vocero de la Real Sociedad para la Protección de las Aves, dijo: “No tenemos ninguna duda de que se cometió un crimen. El hecho de que no se pudieran encontrar los cuerpos es extremadamente decepcionante. También es muy decepcionante el hecho de que a nadie se le pidieran cuentas respecto a la muerte de los dos aguiluchos pálidos. Estamos preocupados, pero no sorprendidos, de que no se pudiera encontrar ninguna evidencia”.

En su momento, el Servicio de Fiscales de la Corona comentó: “No se han encontrado los cuerpos de los aguiluchos pálidos y no hay ninguna evidencia forense o balística. Los testigos también escucharon disparos inexplicables en la zona antes de que los tres sospechosos dijeran que estuvieron presentes en la escena, por lo que no se puede descartar a otras personas. Los tres sospechosos, quienes fueron interrogados por la policía, negaron que ellos hubieran matado a las aves“.

Se ha contactado a un portavoz del príncipe Harry para hacer comentarios.