‘Por favor, ayúdenos a salir’: la difícil situación del chef afgano que trabajó en la embajada británica
Ciudadanos de Reino Unido y personas de doble nacionalidad abordando un avión militar en el aeropuerto de Kabul el lunes. Foto: LPhot Ben Shread/Ministry of Defence

Un hombre afgano que trabajó en la cocina de la embajada británica en Kabul durante siete años ha pedido a Boris Johnson que lo salve a él y a su familia de los talibanes, quienes, de acuerdo con él, lo están persiguiendo.

“Estoy realmente asustado, aterrorizado. No hemos salido de casa desde hace cuatro días. Cualquier sonido en la puerta nos hace temer por nuestras vidas“, contó Ahmad, quien vive cerca del aeropuerto pero tiene miedo de viajar hacia ese lugar con su esposa y sus tres hijos, de 22, 17 y 11 años.

“Me sentía muy orgulloso de trabajar con extranjeros, nunca previmos que esta situación ocurriría“, dijo. “Sabemos que los talibanes son demasiado brutales. Nunca nos perdonarán por trabajar con gobiernos extranjeros. Como exempleado de la embajada británica durante siete años, quiero que Boris Johnson sienta la presión que estamos sintiendo porque trabajamos para un gobierno extranjero. Le pedimos que nos ayude tanto como pueda. Por favor, ayúdanos a salir”.

Su esposa dijo que si hubiera sabido que trabajar para los británicos y los estadounidenses “hubiera puesto a nuestra familia en peligro, nunca hubiéramos trabajado con ellos“.

“Mi hija de 11 años llora todo el tiempo. Todo el tiempo se escuchan disparos porque estamos cerca del aeropuerto. Estamos muy asustados y temerosos de nuestro futuro. No he dormido en cuatro días”, explicó.

Ahmad, quien pidió que no se publicara su nombre real pero que le mostró sus contratos laborales a The Guardian, trabajó en el servicio de cocina de la embajada como empleado de G4S y posteriormente en seguridad para los estadounidenses.

Al principio, huyó a la región de Takhar, donde viven sus padres, pero mencionó que los talibanes llegaron a buscarlo. “Todo el mundo sabe que trabajé para extranjeros. Ya fueron a buscarme a la casa de mi padre. Se presentaron en su puerta pero yo ya me había ido“, comentó.

“Me siento muy asustado. En Kabul, en este momento, la situación es muy frágil y se está deteriorando. Mi hijo vio que los talibanes le dispararon a un joven en el pecho y murió. Todo lo que hizo fue obsérvalos fijamente porque se ven muy diferentes con su pelo largo y sus barbas. Estaba en sus 20 años”.

Ahmad señaló que a los talibanes no les importaba que no fuera un alto cargo o que no trabajara con el ejército o en la inteligencia. “Cualquier tipo de trabajo con los británicos o los estadounidenses se considera como un trabajo con el enemigo, el ocupante“, explicó, hablando a través de un intérprete en la Asociación Afgana de Londres.

Ahmad es una de las muchas personas de las que el secretario de Defensa, Ben Wallace, comentó el jueves, sentían un profundo temor” de no lograr llegar al aeropuerto. Pero Ahmad dijo que tenía esperanza. “Gran Bretaña es un país muy poderoso. Si existe voluntad, esperamos que encuentren una solución“.

Su esposa mencionó: “Estamos haciendo todo lo posible para salir, pero en este momento estamos encerramos en nuestra casa. Ahora mismo estoy muy asustada“.

Ahmad fue contratado por G4S para trabajar como chef para la embajada británica entre 2007 y 2014 antes de que se cambiara a una empresa de seguridad que trabajaba para los estadounidenses.

Dijo que la empresa estadounidense ya le había negado la ayuda porque era un subcontratista. Se enteró a través de Facebook sobre la ayuda de la secretaria del Interior de Reino Unido, Priti Patel, de reinstalar a los afganos vulnerables, mencionó, pero cuestionó cómo los funcionarios británicos podrían identificar a las personas como él.

“Mucha gente se siente amenazada. ¿Cómo pueden ponerse en contacto con nosotros? Estamos tan asustados de contactar a otras personas. Incluso nuestros vecinos podrían repórtanos a los talibanes. Todo el mundo sabe que trabajamos para gobiernos extranjeros”, dijo.

El caso de Ahmad plantea la duda de qué criterios está aplicando el gobierno de Reino Unido para la evacuación de aquellos que han trabajado con ellos, y si aceptarán a personas que trabajaron para ellos en años anteriores.

Se produce después de que The Guardian reveló que más de 100 guardias de la embajada británica en Kabul fueron despedidos de sus trabajos el sábado por la noche, y de que se les comunicó que no eran elegibles para la protección del gobierno de Reino Unido porque estaban empleados a través de un contrato externo.

Karim Sharin, director de políticas de la Asociación Afgana de Londres, quien facilitó la entrevista con Ahmad y estuvo recibiendo llamadas de afganos desesperados durante toda la hora, comentó que la evacuación del personal con educación que trabajó para gobiernos extranjeros podría conducir a una “segunda tragedia” para el país.

“A pesar de las garantías de los talibanes, la gente no puede confiar en lo que dicen. Si se van, se necesitarán otros 20 años para construir una fuerza laboral con estudios nuevamente. A los talibanes les conviene la fuga de talentos porque les facilitará gobernar“, explicó.

Un vocero del ministerio de Relaciones Exteriores informó: “Estamos haciendo todo lo posible para reubicar al personal afgano elegible y sus familias que deseen trasladarse a Reino Unido, y este compromiso perdurará. El equipo en Afganistán, dirigido por nuestro embajador y reforzado por personal diplomático y militar adicional, está trabajando arduamente para sacar del país a los ciudadanos británicos y exempleados de Reino Unido lo antes posible”. Señalaron que la ayuda ofrecida al personal no estaba “limitada en el tiempo”.