¿El trabajo remoto es mejor para el medio ambiente? No necesariamente
El trabajo postpandemia puede no necesariamente llevarse a cabo en la oficina. Foto: Alamy

Stacy Kauk estaba finalizando el informe de sustentabilidad de Shopify de 2019 cuando la pandemia forzó a la empresa a trabajar a distancia.

“De cierta forma me detuve en donde me encontraba y pensé: ‘¿Qué va a pasar si cerramos nuestras oficinas durante el Covid-19 y nos quedamos trabajando en remoto a largo plazo? ¿Qué implica eso para la huella de carbono corporativa de Shopify?'”, dijo Kauk, quien dirige el fondo anual de sustentabilidad de 5 millones de dólares de la empresa canadiense de comercio electrónico.

Es una pregunta vital que las empresas podrían hacerse a medida que comienzan a redefinir sus modelos de trabajo como consecuencia de la pandemia, aunque a los expertos en sustentabilidad les preocupa que no todas lo hagan.

Para aproximadamente de 20% a 40% de los empleados que pueden trabajar desde casa, muchas empresas están anunciando que el trabajo posterior a la pandemia no necesariamente se llevará a cabo en las oficinas, o al menos no cinco días a la semana. Microsoft, Spotify, Salesforce, Google, Facebook, Nationwide insurance, Capital One y Citigroup, entre otros, han adoptado ajustes híbridos que combinan el trabajo remoto y el tiempo en la oficina. Pronto podría haber cuatro veces más personas trabajando desde casa que en los tiempos antes del Covid-19.

Hay una hipótesis intuitiva, alentada por los recuerdos del confinamiento sobre una hora pico tranquila y el smog disipado, de que el trabajo remoto es de facto mejor para el medio ambiente. Pero aún no está claro cómo el cambiar radicalmente la forma en que se lleva a cabo el trabajo alterará los impactos climáticos.

Extraño momento para reajustar el trabajo

El CEO de Shopify declaró en mayo del año pasado que el trabajo remoto se convertiría en un elemento permanente. Teniendo en cuenta el consumo de energía de sus casi 6 mil empleados que trabajan desde casa en el 2020, las emisiones de Shopify disminuyeron un 29%, según Kauk. Pero “el año pasado no es el trabajo remoto característico”, dijo. “Es trabajo remoto durante el Covid-19”. ¿Qué pasará cuando el mundo reabra nuevamente?

Kauk le planteó el dilema a Watershed, un equipo de software que ayuda a las empresas a rastrear y reducir sus huellas de carbono.

“Ahora que estamos regresando a la oficinas, este es el extraño momento de reajuste que se presenta una vez en cada década en el que las empresas pueden redefinir su modelo de trabajo y hacerlo prestándole atención a las emisiones de carbono”, dijo Taylor Francis. “El chiste es que es más complicado de lo que parece”.

Usar el transporte. El transporte es el mayor contribuyente a las emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos, y más de la mitad provienen de vehículos particulares. Aproximadamente el 90% de las personas viajan al trabajo, generalmente solas, y las idas y venidas diarias representan casi el 30% de los miles de trabajadores estadounidenses que viajan en un año.

Eliminar los viajes diarios de millones de trabajadores parece una victoria climática sencilla. Las emisiones de dióxido de carbono generadas por el transporte disminuyeron un 15% el año pasado a medida que la gente se refugiaba en casa.

Cuando los hogares de los trabajadores se convierten en sus oficinas, los viajes pueden quedar fuera de la ecuación de las emisiones de carbono, pero debe sumarse lo que está sucediendo dentro de esos hogares. ¿Cuánta energía se está utilizando para que el aire acondicionado o la calefacción funcionen? ¿Esa energía proviene de fuentes limpias? Durante el confinamiento, en algunas partes del país, el consumo promedio de electricidad en el hogar aumentó más del 20% entre semana, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE). El análisis de la AIE sugiere que los trabajadores que usan el transporte público o conducen menos de 6.4 km de ida y vuelta, en realidad podrían incrementar sus emisiones totales al trabajar desde casa.

De cara al futuro, las preguntas se multiplican. Muchos empleados de Shopify viven cerca de la oficina y caminan, llegan en bicicleta o toman el transporte público. ¿Implicará el trabajo remoto que se muden de los apartamentos de la ciudad a los hogares suburbanos en expansión, que usan, en promedio, tres veces más energía? ¿Comprarán automóviles? ¿Serán los VUD eléctricos o de gas?

“Tienes el control de la empresa respecto a lo que ocurre en la oficina”, señaló Kauk. “Cuando tienes a todos trabajando de forma remota desde casa, el criterio corporativo ahora es el criterio de los empleados”.

También está la cuestión de los vuelos. Si bien los viajes de negocios todavía están por debajo de aproximadamente el 70%, la mayoría de los líderes empresariales anticipan que regresen a los niveles previos a la pandemia. A Francis le preocupa que las empresas con personal distribuido compensarán con creces las reducciones de las emisiones de los vuelos del personal para las reuniones trimestrales. Un vuelo redondo de Chicago a Los Ángeles emite casi tanto CO2 como un viaje diario de 16 km durante tres meses en coche.

Kauk dijo que Shopify incorporará los datos de emisiones que recopila en las reuniones de planificación de los empleados.

Los impactos climáticos ocultos

Permitirles a los empleados que pueden trabajar de forma remota que dividan su tiempo entre el hogar y la oficina se está convirtiendo en la opción principal para las empresas que navegan por la nueva normalidad.

Pero el trabajo híbrido podría crear un “peor escenario”, de acuerdo con un estudio en junio del Carbon Trust y el Instituto Vodafone para la Sociedad y la Comunicación. “Esta división podría resultar en el consumo de más energía y en emitir más emisiones, ya que tanto los hogares como las oficinas están funcionando plenamente para permitir que los teletrabajadores y los oficinistas hagan su trabajo”, advirtió el informe.

El modelo de Watershed sugiere lo mismo. “Este tipo de mundo híbrido no es tan bueno como todo el mundo piensa”, dijo Francis. “Preveo que muchas empresas crearán involuntariamente un lugar de trabajo que produzca más emisiones de carbono que el que tenían antes del Covid-19”. Y agregó: “Creo que es bien intencionado, pero desafortunadamente el sentido común no equivale a las matemáticas de las emisiones de carbono”.

El reducir las huellas de las oficinas puede reducir las huellas de carbono, pero eso también conlleva advertencias. Para lograr un modelo híbrido, las empresas están cerrando oficinas o rediseñándolas para dar cabida a menos trabajadores: Casi tres cuartas partes de los directores ejecutivos de Fortune 500 anticipan reducir el espacio de las oficinas después de la pandemia. Pero muchos ejecutivos pueden no considerar el costo climático de la reducción del tamaño, dijo Trevor Langdon, presidente de la empresa ambiental Green Standards.

Con frecuencia los residuos de los muebles son ignorados, dijo Landon, incluso por las empresas que realizan un seguimiento de los esfuerzos de sustentabilidad. “Podrían estar informando sobre actividades como el consumo de energía y la reducción del desperdicio de papel o desperdicio de los alimentos en su cafetería”, pero cuando cierran o renuevan sus oficinas, “los muebles de una docena de pisos salen por la puerta trasera hacia el basurero y nadie está registrando ese impacto ambiental”.

Cuando Hootsuite rediseñó su oficina en Vancouver a principios de este año, Green Standards dice que evitó que 19 toneladas de material fueran a dar al basurero, reciclando el 20% y donando el resto a organizaciones sin fines de lucro locales. La empresa ofrece una plataforma de reventa para que los empleados puedan comprar equipos retirados de oficina para sus espacios de trabajo en casa, como monitores y sillas de escritorio con valor de mil millones de dólares que cuestan unos pocos cientos de dólares.

La gestión de cómo trabajan los empleados es, en última instancia, una pequeña parte de la ecuación cuando se trata de frenar las emisiones corporativas y alcanzar los objetivos de neto nulo, dijo María Mendiluce, CEO de We Mean Business Coalition.

Pero ella ve aspectos positivos en la forma en que las empresas fueron capaces de cambiar drásticamente de mentalidad durante la pandemia y reinventar la forma en que operaban en cuestión de meses. Demuestra lo resistentes que son ante los grandes choques, dijo, y tendrán que serlo a medida que la crisis climática empeore: “Es una lección increíble”.

Francis espera que todas las empresas se den cuenta del potencial para un cambio positivo. “Creo que existe un riesgo real de que las empresas pierdan el tren de lo que podría ser un momento realmente importante para bajar la curva de carbono a largo plazo”, dijo.