Las dosis de refuerzo de la vacuna contra el Covid-19 ‘no son un lujo’, dice la OMS
La Organización Mundial de la Salud comentó que una tercera dosis no es un refuerzo de lujo que se le quita a alguien que está en espera una primera dosis. Foto: Sakchai Lalit/AP

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró que una dosis de refuerzo de la vacuna contra el Covid-19 para las personas vulnerables no es un lujo, sino una buena forma de protegerlas, después de que el aumento de los índices de contagio y la desaceleración de la vacunación en toda Europa generaron una situación “profundamente preocupante”.

“Una tercera dosis de la vacuna no es un refuerzo de lujo que se le quita a alguien que todavía espera la primera dosis”, comentó el lunes el Dr. Hans Kluge, director regional de la OMS para Europa. “Es básicamente una forma de mantener a salvo a los más vulnerables“.

Estos comentarios parecen contradecir la afirmación realizada por la OMS a principios de este mes, según la cual los datos disponibles no sugieren la necesidad de aplicar dosis de refuerzo. El organismo había advertido que administrar una dosis de refuerzo a las personas completamente vacunadas solo serviría para incrementar la desigualdad en materia de vacunación entre los países más ricos y los de menores ingresos.

Más de 30 de los 53 estados que conforman la región europea de la organización informaron la semana pasada un incremento del 10% o más en su índice de incidencia de Covid-19 de 14 días, indicó Kluge, mientras que la aplicación de la vacuna, especialmente entre los grupos de riesgo, seguía siendo baja en varios de ellos.

La combinación de los altos índices de contagio y la relativamente baja tasa de vacunación resultaba “profundamente preocupante”, señaló Kluge, añadiendo que varios países comenzaron a registrar un aumento de los ingresos hospitalarios y que las muertes en toda la región incrementaron 11% la semana pasada.

Kluge comentó que el escepticismo respecto a las vacunas y la negación de la ciencia impedían que algunos países europeos pudieran controlar la pandemia, y describió la ralentización de los índices de inmunización como una “seria preocupación” a medida que el número de casos aumenta nuevamente.

El pensamiento antivacunas “nos impide estabilizar esta crisis”, señaló. “No sirve para nada y no es bueno para nadie”. Las autoridades sanitarias deben “estudiar detenidamente qué determina que los grupos de la población se vacunen, para luego establecer medidas adaptadas para aumentar la vacunación”.

Kluge añadió que algunos países de la región también se veían retrasados por la falta de acceso a las vacunas, ya que solo el 6% de la población de los países de ingresos bajos y medios bajos había completado una serie total de vacunación.

Y mientras que en toda la región casi tres cuartas partes de los trabajadores de la salud se encuentran ahora completamente vacunados, algunos países solo habían logrado vacunar a uno de cada diez. “Hay una clara necesidad de aumentar la producción, compartir las dosis y mejorar el acceso a las vacunas“, señaló.

En los últimos ocho meses se han administrado casi 850 millones de dosis de vacunas en la región de Europa, informó Kluge, y casi la mitad de su población ya estaba completamente vacunada. Sin embargo, en las últimas seis semanas ha disminuido considerablemente la aplicación de la vacuna.

“El estancamiento en la aplicación de la vacuna en la región resulta muy preocupante”, dijo. “Ahora que las medidas sociales y de salud pública se están relajando en muchos países, la aceptación pública de la vacuna es crucial para evitar una mayor transmisión, una enfermedad más grave, un aumento del número de las muertes y un mayor riesgo de nuevas variantes”.

Kluge comentó que el “aumento significativo” del número de casos se debía la variante Delta que es más transmisible y que ahora se encuentra en 50 países de la región, así como la relajación general de las medidas de salud pública y el aumento de los viajes durante las vacaciones de verano.

Otras medidas de protección, como el uso de cubrebocas, también son importantes, pero las vacunas son “el camino hacia la reapertura de las sociedades y la estabilización de las economías, y nos seguimos enfrentando a una producción insuficiente, un acceso insuficiente y una baja aceptación de las vacunas”.

Mientras millones de niños regresan a la escuela después de las vacaciones de verano, Kluge también reiteró una petición conjunta con el fondo de la ONU para la infancia, Unicef, que mantener las escuelas abiertas, y garantizar que sean seguras, debe ser una prioridad máxima para todos los gobiernos.