La OMS abre un centro de inteligencia pandémica para detectar futuras crisis
Personas en una calle desierta en Wuhan, donde comenzó la pandemia de coronavirus, a fines de enero de 2020. Fotografía: Arek Rataj / AP


El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, y la canciller alemana Angela Merkel presentaron en Berlín un “centro de inteligencia pandémica” que intentará ayudar a los gobiernos a identificar futuras pandemias en una etapa más temprana y mejorar el seguimiento de las nuevas variantes de Covid-19.

El centro, que recibirá a científicos y legisladores de todo el mundo en función de cada proyecto, está diseñado para facilitar a los gobiernos la comparación de notas sobre enfermedades infecciosas emergentes y obtener información adicional relevante sobre los patrones de desplazamiento, las rutas comerciales o las interacciones entre humanos y animales en la agricultura.

La OMS, que conecta a los 194 Estados miembros de la ONU en materia de política de salud, emitió su mayor nivel de alarma sobre la pandemia de Covid-19 el 30 de enero de 2020, pero los estudios realizados desde entonces sugieren que el coronavirus podría haber circulado a nivel mundial por lo menos un mes antes.

“El Covid-19 ha evidenciado un problema”, comentó Oliver Morgan, director del departamento de información de emergencias sanitarias y evaluación de riesgos de la OMS. “En este momento existe una gran cantidad de datos e información pública que nos cuesta comprender“.

Cada mes, la OMS analiza en promedio 9 millones de documentos informativos relacionados con la evolución de pandemias o epidemias, e investiga con mayor detenimiento alrededor de 300 acontecimientos.

La OMS indica que parte del problema radica en que si bien los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales recopilan cada vez más información de interés para la salud pública, no siempre se optimizan las bases de datos para facilitar las comparaciones internacionales.

Las herramientas de análisis suelen desarrollarse de forma aislada o según sea necesario, y los análisis se ven obstaculizados por problemas de formato de los datos. Morgan señaló que el problema se estaba evidenciando especialmente en el monitoreo de las nuevas variantes de Covid-19.

“Un problema que tenemos es que actualmente las muestras clínicas suelen estar desvinculadas de la información epidemiológica, como los índices de incidencia o las hospitalizaciones. Así que, aunque identifiquemos una variante, no sabemos si supondrá algún cambio en la situación“, explicó.

La vigilancia epidemiológica mediante la secuenciación del genoma, que consiste en descifrar el orden de las moléculas de nucleótidos que componen el código genético de un determinado virus, ha resultado de gran utilidad para vigilar la poliomielitis y las cepas de la influenza.

Pero aunque países como Reino Unido y Sudáfrica han ampliado su capacidad de secuenciación de genoma en la última década, la cobertura mundial sigue siendo irregular.

“Actualmente no tenemos una visión homogénea de la evolución de las variantes de Covid-19 en todo el mundo, ni una base de datos que nos permita compartir fácilmente la información”, comentó Morgan. “En realidad, solo disponemos de pequeñas ventanas para ver el panorama general a través de algunos países con laboratorios avanzados“.

Probablemente, la prioridad inicial del nuevo centro consistirá en mejorar el seguimiento global de las variantes de Covid-19 mediante la secuenciación del genoma, señaló.

El centro contará con una financiación parcial del gobierno alemán de 100 millones de dólares durante los tres primeros años, y funcionará inicialmente en una sede situada en Luisenstrasse, en el centro de Berlín, que se alquilará al hospital universitario Charité.

Posteriormente se trasladará a un campus permanente en Moritzplatz, en el distrito de Kreuzberg. El centro albergará hasta 120 personas, la mayoría de las cuales no serán personal de la OMS, sino científicos o legisladores invitados.