La última moda de los juguetes: para reducir la ansiedad, compran su pop-it
Los minoristas han vendido hasta 5 millones de pop its o fidget poppers desde la reapertura de las tiendas en abril. Foto: Olena Sakhnenko/Getty Images/iStockphoto

Una vez que haces estallar una burbuja no puedes parar, y los británicos están cada vez más enganchados a los juguetes que simulan el placer de aplastar el plástico de burbujas una y otra vez.

Los minoristas han vendido 5 millones de pop its o fidget poppers desde la reapertura de las tiendas en abril, lo que confirma que este juguete es la última moda desde que los fidget spinners arrasaron en los parques infantiles en 2017 y es probable que dure hasta Navidad.

Gary Grant, fundador y presidente ejecutivo de la cadena de juguetes The Entertainer, informó que ha vendido 1 millón de unidades, los cuales están cubiertos de protuberancias de goma que se pueden empujar hacia adentro y hacia afuera y que producen un sonido estilo “pop”.

Cada dos años aparece algo grande y, ahora, se trata de los fidget poppers“, señaló Grant sobre los juguetes, que vienen en todas las formas y tamaños, desde los cuadrados estándar hasta los arcoíris, los unicornios y los Baby Yodas, y hasta huelen. “He vendido un millón, pero podría llegar a los 5 millones“.

En el contexto de la pandemia, algunos atribuyen el éxito del pop a sus propiedades antiestrés, ya que niños y adultos afirman que los ayudan a concentrarse y a manejar sus emociones.

Es tendencia en TikTok, los videos de pop-its tienen miles de millones de visitas. Su atractivo también se ha visto incrementado por la prohibición de los colegios: no se pueden utilizar en los salones de clase, donde tradicionalmente se han empleado como ayuda para los niños neurodiversos.

Frédérique Tutt, analista de la industria global de los investigadores de mercado NPD, señaló que la influencia de las redes sociales refleja que los pop-its son más que un fenómeno local, un fenómeno mundial “todos los niños ven los mismos videos de Instagram, TikTok y Snapchat”.

Tutt los describe como la última iteración en el creciente campo de los juguetes ASMR (respuesta sensorial meridiana autónoma), que dicho de forma cruda producen una sensación extraña que se siente bien. “Es algo diferente para cada persona”, comenta. “Quizá te guste aplastar o pasar la mano por la arena. Es la satisfacción que obtienes de una acción repetitiva que tiende a reducir tu nivel de estrés”.

La premisa de los pop-its es sencilla: las personas presionan las burbujas, oyen un estallido y, cuando ya apretaron todas, voltean el juguete y vuelven a empezar. Ya que están hechos con goma de silicona, se pueden utilizar para un juego de dos participantes o simplemente para ver quién es el más rápido al reventarlas.

Ninguna marca de juguetes domina el mercado, pero se dice que la idea es de los diseñadores de juegos Theo y Ora Coster, a quienes se les atribuyen aproximadamente 200 inventos, entre ellos Adivina Quién. El diseño se le ocurrió a Ora en un sueño cuando su hermana murió de cáncer de mama, según una entrevista de la BBC con su hijo. Después le pidió a su esposo que creara una “alfombra de chupones que pudieras presionar de un lado y del otro”.

Sin embargo, la emergencia climática hace que el disfrute del pop-it se vea atenuado por la conciencia del posible costo medioambiental. Un debate en línea de la BBC Newsround reveló sentimientos encontrados. “Me encanta el pop-it, es tan relajante y bueno para la ansiedad que tengo a los 84 años”, señaló uno de los participantes, mientras que otro se mostró preocupado por la posibilidad de que sea “bastante perjudicial para nuestro planeta“.

Los pop-its son la esperanza en el mercado de juguetes que está luchando contra la escasez en el periodo previo a Navidad como resultado de la producción relacionada con el coronavirus y los retrasos en el transporte. Para mantener sus estanterías llenas, The Entertainer mandó traer 70 contenedores de China en un barco fletado, pero cada contenedor cuesta 19 mil dólares, antes del Covid-19 su costo era de mil 500 dólares.

Tutt señaló que la interrupción generaría un aumento de los precios y que se agotaran los juguetes, e instó a la gente a que considerara comenzar sus compras antes de lo habitual: “La gente tiene que comprar pronto si sabe qué juguetes quieren sus hijos para esta Navidad.

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