‘No queremos que la gente entre en pánico’, dice el jefe de la policía moral de los talibanes
Un policía talibán abofetea a un niño por 'holgazanear'. Se supone que la fuerza ahora es el último recurso, de acuerdo con el nuevo jefe de vicios y virtudes de Kandahar. Foto: Oliver Weiken/DPA

Mawlawi Mohammad Shebani es oficialmente el encargado de vigilar la moral en todo Kandahar, el corazón talibán del sur de Afganistán.

Recientemente fue nombrado jefe de la oficina provincial para la promoción de la virtud y la prevención del vicio, un título que provoca temor en muchos afganos lo suficientemente mayores como para recordar su anterior encarnación bajo el gobierno talibán en la década de 1990.

Sus oficiales actuaron como los ejecutores brutales de la interpretación extrema que tuvo el grupo del Islam, azotando a los hombres en las mezquitas para que rezaran, regulando el largo de la barba, destrozando radios y televisiones y atacando o deteniendo a las mujeres que intentaban trabajar, salían sin un tutor masculino o mostraban su rostro en público.

Ahora está de regreso, y en la primera entrevista de los medios de comunicación occidentales con un funcionario de la organización, Shebani detalló su estructura y cómo vigilará el comportamiento de los afganos, y reveló el manual de bolsillo que pretende guiar el trabajo de sus hombres.

Describió una red totalmente integrada al cuerpo de policía talibán, con vínculos con mezquitas y madrazas, y con normas formales de funcionamiento, las cuales se hicieron públicas.

“La diferencia es que nosotros no tuvimos un libro de principios específico. Solo se encontraban los muyahidines sin un código escrito”, comentó sobre la década de 1990.

Prometió que sus hombres se enfocarían en la persuasión y no en la violencia. Pero las normas que compartió con The Observer, redactadas en un denso folleto del tamaño de un teléfono inteligente, aprobaban el uso de la fuerza contra los delincuentes más rebeldes.

Describe un proceso de varios pasos en el manejo de los infractores, primero educándolos y posteriormente presionándolos para que cambien su comportamiento. Si siguen siendo reacios, se puede recurrir a la fuerza, según el folleto, que se publicó el año pasado, cuando los talibanes estaban construyendo su red dentro de la insurgencia y en las zonas rurales de Afganistán que controlaban en ese momento.

Mawlawi Mohammad Shebani, del ministerio para la difusión de la virtud y la prevención del vicio, en Kandahar, sur de Afganistán. Foto: Emma Graham-Harrison/The Observer

Cuarto paso, si aun así la persona continúa (la conducta infractora), y esto puede causar muchos problemas, entonces se le puede detener con las manos“, dictan las normas.

También se incluyeron normas que evocan los aspectos más severos del régimen talibán en la década de 1990, incluyendo el mandato de que las mujeres salgan de casa solo si están acompañadas por un tutor masculino, la oración obligatoria y las estipulaciones sobre el largo de la barba para los hombres.

Shebani se sentó para la entrevista antes de que su nuevo jefe, el clérigo y ahora ministro Mohamad Khalid, asumiera el edificio de Kabul que albergó el Ministerio de Asuntos de la Mujer. Ahora trabaja desde el complejo del Ministerio de Haj y Asuntos Religiosos, cerca del aeropuerto de Kandahar.

Algunas personas piensan que somos extremistas, pero no somos así. El Islam es una religión de moderación, ni mucho ni poco, todo en su justa medida”, explicó. “Los medios de comunicación publican cosas negativas sobre nosotros, por favor, difundan la realidad al mundo”.

Al parecer, los dirigentes son conscientes de cómo se percibe la organización a nivel internacional; cuando a principios de este mes entregaron una lista en inglés de los nuevos nombramientos del gabinete, el ministerio de Vicios y Virtudes fue el único que no se tradujo.

Se han proporcionado pocos detalles sobre su funcionamiento. Pero Shebani explicó un sistema que desarrollaron cuando los talibanes operaban como insurgentes, en el que sus agentes se integrarán en las comisarías de toda la provincia.

La zona rural de Kandahar tiene 18 distritos, y en cada uno de ellos se encuentran cinco miembros de su comisión. “Existen cinco puestos de control principales en cada zona, y en cada uno de ellos hay un oficial (del ministerio) que trabaja con los muyahidines y los mulás“, explicó. En la ciudad, hay un oficial asignado a cada uno de los 15 recintos.

“Observan lo que la gente hace, y si ven a personas realizando actos ilegales, nos enteramos de esta manera”. Se alentará a los habitantes de la zona a que llamen, señaló. “Hemos distribuido sus números en las redes sociales y en la radio, por lo que si los habitantes de la zona ven algo incorrecto pueden informarle al responsable“.

Quiere comenzar con una campaña de persuasión, y posteriormente aplicar las medidas de control. Por el momento, el grupo pasa por alto las pequeñas infracciones, pero dejó abierta la posibilidad de establecer controles más severos.

“En primer lugar, queremos informarle a todo el mundo sobre los principios”, comentó Shebani. “Hay algunas acciones pequeñas a las que no estamos reaccionando, ya que no queremos que la gente entre en pánico, ni que tenga un sentimiento negativo“.

En la zona urbana de Kandahar, donde los talibanes tomaron el control recientemente, prevé una campaña más complicada para educar a los residentes sobre cómo pretende el nuevo gobierno que vivan y practiquen el culto.

Nos estamos enfocando más en la ciudad porque los talibanes no tenían el control. La gente en los distritos aprendió los principios y los obedece, pero llegamos a la ciudad hace muy poco”.

Descartó, al menos por ahora, las muy temidas rondas de vigilancia del último gobierno talibán. “No habrá rondas de vigilancia… queremos subrayar que no entraremos en los hogares de la gente, ni en los lugares donde se reúnen, y que no usaremos la violencia”.

Las normas prohíben específicamente que los hombres del ministerio entren en las casas, incluso cuando tengan conocimiento de que se están infringiendo las normas. “Si se escucha música, la televisión, un equipo de sonido, que salen de una casa, se debe impedir. Pero no entren en la casa para hacerlo“, señala el documento.

Las normas incluyen la prohibición de los rumores y se exhorta a la limpieza y a la caridad. Incluso incluyen un exhorto a respetar los derechos de la mujer, la prohibición del matrimonio forzado y la opción del divorcio. Pero también estipula que las mujeres no deben mantener contacto con ningún hombre aparte de sus familiares más cercanos, y no pueden salir solas de casa.

“Se debe impedir con paciencia que las mujeres salgan a la calle sin hiyab y sin un tutor masculino que la acompañe”, señaló la reglamentación.