¿Quién se enfrentará a Macron en la contienda presidencial de Francia en 2022?
Sandrine Rousseau, una figura del movimiento #MeToo, haciendo campaña en Poitiers en agosto en una plataforma de ‘ecología punk’. Foto: Isa Harsin/Sipa/Rex

Durante la hora pico en la estación parisina de Saint-Lazare, los activistas, entre ellos un funcionario de un ministerio del gobierno y un exmanifestante por el cambio climático, estaban compitiendo en busca de un candidato inusual a la presidencia de Francia.

Su elección, Sandrine Rousseau, es una figura del movimiento #MeToo en Francia contra la violencia sexual, economista y vicerrectora universitaria que promete una nueva forma de “ecología punk“.

La gente quiere un cambio, no quiere las mismas caras de siempre“, mencionó Camille Borgetto, una mujer francesa de unos 40 años, en respuesta a las encuestas que muestran que la segunda vuelta presidencial en abril enfrentará al centrista Emmanuel Macron contra la ultraderechista Marine Le Pen en una repetición de las últimas elecciones.

Este mes, Francia comienza su tensa temporada preelectoral para elegir a los candidatos presidenciales finales. Rousseau, que se define a sí misma como una “ecofeminista”, se presenta a las primarias del Partido Verde, abiertas a todos los votantes, incluidos los residentes extranjeros. En otros partidos, las disputas políticas podrían extenderse durante todo el otoño, particularmente en el partido de derecha tradicional de Nicolas Sarkozy, Les Républicains, el cual cree que podría ganar la elección presidencial pero que no ha elegido a su candidato.

Macron no anunciará su candidatura para un segundo mandato hasta principios del próximo año. Pero sus índices de aprobación aumentaron este verano debido a su manejo de la última fase de la crisis del Covid-19, elevando los niveles de vacunación a uno de los más altos de Europa al introducir el pase de salud, a pesar de las pequeñas pero regulares protestas todos los sábados.

Mientras tanto, Le Pen, que dirige su partido de extrema derecha National Rally desde la cúspide y que se nombró candidata sin competencia interna, comenzó su campaña en una conferencia del partido. Reveló una parte de su manifiesto, incluida la nacionalización de las autopistas para que los conductores ahorren dinero de los peajes, así como la privatización de la televisión y la radio nacionales para reducir la tarifa de licencia, propuesta diseñada para atraer a los votantes que desconfían de los medios de comunicación, y las restricciones sobre quiénes pueden solicitar la nacionalidad francesa.

El desafío de la izquierda es aprovechar las preocupaciones de los votantes. El cambio climático es una de las principales preocupaciones de los votantes franceses, pero a pesar de que los Verdes incrementaron su voto urbano y tomaron el control de ciudades como Lyon, Estrasburgo y Burdeos el año pasado, el partido no ganó ninguna región este año. Su candidato de más alto perfil en las primarias, Yannick Jadot, miembro del Parlamento europeo, se encuentra en las encuestas con un porcentaje aproximado del 10% en la contienda presidencial.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, anunció que se postulará por el Partido Socialista. Su historia personal se está utilizando para presentarla como cercana a la gente, para contrarrestar la imagen de Macron como altivo. Nacida en España, llegó a Francia a los dos años, donde creció en una zona urbana cerca de Lyon, y adquirió la nacionalidad francesa en su adolescencia. Afirma que busca “pacificar” el debate político en una sociedad marcada por las protestas callejeras de los chalecos amarillos y la polarización.

“Lo que se nota es que comienza a hablar sobre los ingresos, los problemas cotidianos de la gente, el concepto republicano de Francia, la justicia social y el ascenso social en la sociedad: ¿cuántas generaciones necesitas como hijo de un trabajador para ganar más que tus padres?“, preguntó Michel Gelly-Perbellini, activista socialista en París. “Creo que eso es algo que le importa a la gente en Francia, no solo el Islam y los temas de seguridad que inundan los canales de televisión”.

La candidatura de Hidalgo deberá confirmarse a través de una elección primaria interna. Pero se enfrenta al gran obstáculo de una izquierda dividida. Una encuesta de Ipsos que se realizó este mes la colocó en la quinta posición con un 9%, detrás del posible candidato del Partido Verde, Jadot, con un 10%, y con el izquierdista Jean-Luc Mélenchon con un 8%. También se postulará un candidato del Partido Comunista; el exministro socialista, Arnaud Montebourg, también busca postularse.

“El problema actual en la izquierda francesa es que no existe un solo partido dominante“, señaló Rémi Lefebvre, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Lille. “No ha sobresalido ningún partido del resto para convertirse en el ‘voto útil’ de la izquierda”.

Al igual que los socialistas, a Les Républicains les fue bien en las elecciones regionales en junio, pero el histórico índice de abstención de más del 65% hizo que fuera imposible predecir si estos partidos podrían regresar al nivel presidencial.

“La paradoja es que a los partidos clásicos de izquierda y derecha les fue bien en las elecciones locales, pero no han encontrado la cohesión a nivel nacional“, comentó Lefebvre. “Existe un desacoplamiento de la vida política local y la vida política nacional. Los partidos de Emmanuel Macron y Marine Le Pen son muy débiles a nivel local, sin embargo son los que tienen posibilidades de llegar a la final de la contienda presidencial”.

Valérie Pécresse, exministra de presupuesto de Sarkozy y jefa de la rica región de Île-de-France que rodea a París, es la favorita para ganar cualquiera carrera primaria bajo Les Républicains, muy por delante del exnegociador del Brexit, Michel Barnier. Pécresse se ha definido a sí misma como “dos tercios Angela Merkel y un tercio Margaret Thatcher“, explicando que significa que es firme y se enfoca en la economía mientras se construye un consenso. Otro candidato, Xavier Bertrand, el jefe regional de Hauts-de-France, comenzó su propia campaña presidencial y tiene una buena posición en las encuestas, pero se niega a participar en una primaria. Podría tardar todo el otoño y el invierno para resolverse esta situación.

El periodista y figura del programa de debate televisivo Éric Zemmour también podría lanzar su candidatura presidencial este otoño. Etiquetado como el ideólogo de extrema derecha más famoso de Francia, y con condenas penales por discurso de odio racial y religioso, se encuentra en las encuestas con un porcentaje de 5-7%. Podría superar las puntuaciones fácilmente tanto de la derecha tradicional como la de Le Pen de la extrema derecha.

Sin la alineación final de candidatos, Macron sigue siendo el favorito en las encuestas. Se ha aferrado a su sólida base de votantes de las últimas elecciones, la cual es crucial para la primera ronda de la contienda presidencial.

Adrien Broche, consultor político de la encuestadora Viavoice, dijo que su investigación de este mes mostró que Macron obtuvo una buena puntuación entre los votantes en el aspecto de credibilidad y competencia para liderar a Francia en una crisis, pero una puntuación más baja en su conexión personal con la gente común. “Su fortaleza es la competencia técnica; su debilidad es la cuestión de si es cercano al pueblo francés y a sus preocupaciones. En este aspecto se prevé que la oposición lo desafíe”, explicó.