‘Un pararrayos de las guerras culturales’: la salida de Craig y el pánico a un James Bond ‘woke’
Lashana Lynch y Daniel Craig en 'No Time to Die'. Foto: Allstar/MGM/Universal Pictures\NEon\Danjaq/Nicola Dove

“Siempre bromeo, ¿cuántos fans de Bond se necesitan para cambiar un foco?”, comentó Ajay Chowdhury, vocero del club internacional de fans de James Bond, la organización de fans de 007 más antigua del mundo. “Uno, pero 10 para quejarse de lo mejor que era el original“.

Ahora que la encarnación de Bond por parte de Daniel Craig llega a su fin con el estreno de No Time to Die, los rumores sobre quién lo sustituirá han alcanzado su punto máximo.

Pero esta vez, la habitual especulación sobre el próximo Bond está envuelta en disputas sobre guerras culturales y pánico a la “wokería”. Mientras los activistas piden que los productores elijan a una mujer o a un actor negro, los tradicionalistas temen que el espía más emblemático del cine sea la próxima “víctima del woke”.

“En los últimos años, 007 se ha convertido en una especie de pararrayos de las guerras culturales“, dijo Chowdhury. “Las películas de Bond son cápsulas del tiempo del espíritu de la época en la que se crearon. En esta época, la pregunta que se hace es: ¿por qué Bond no podría ser un hombre negro o asiático?

Las preguntas sobre la identidad de Bond comenzaron en 2018, después de que se informó que la productora de Bond, Barbara Broccoli, acogió la idea de acabar con el monopolio de los actores blancos. Un tuit bromista de Idris Elba animó a los fans a imaginar al actor de Luther sorbiendo martinis agitados. Pero mientras otras franquicias se han diversificado, Jodie Whittaker fue elegida para el papel de Doctor Who, Ta-Nehisi Coates escribirá un próximo Superman negro, es el futuro de Bond el que ha encendido la mayor controversia.

De acuerdo con Chowdhury, esto se debe a que Bond siempre fue considerado como un representativo de Gran Bretaña.

Bond, añadió, también fue una “lucrativa marca cinematográfica desarrollada cuidadosamente durante casi 60 años. Si de repente cambias una lata de Coca-Cola al color azul, ¿sabe igual? Sí, pero existe una reacción natural al respecto”.

Esa reacción generó comentarios de indignación, como uno en el Telegraph titulado: “Si James Bond se ha vuelto ‘woke’, también podría ser cancelado“.

Pero el debate no solo gira en torno a la identidad de Bond. También se trata de su tradicional sexismo y caricatura social.

Algunos opinan que Bond representa un determinado arquetipo de clase que es poco probable que cambie. La Dra. Claire Hines, profesora de estudios cinematográficos en la Universidad de East Anglia, autora de The Playboy y James Bond, comentó que los aspectos fundamentales de la masculinidad de Bond seguirían siendo los mismos.

“El aspecto de Bond y lo que representa son dos cuestiones distintas”, señaló Hines. “El simple hecho de avanzar más allá de la blancura no significa que se superen esas otras cuestiones fundamentales y problemáticos de Bond, como el hecho de que representa el imperialismo y la masculinidad tóxica. Existe un aspecto fuertemente retrógrado en el personaje que es difícil de conciliar con cualquier decisión de reparto orientada al futuro“.

No obstante, No Time to Die se promociona como la película de Bond con mayor igualdad de poder entre los personajes masculinos y femeninos. La actriz Lashana Lynch heredó el nombre en clave de 007, mientras que la escritora de Fleabag, Phoebe Waller-Bridge, fue contratada en un aparente intento de impulsar las credenciales feministas de la película.

Los informantes comentaron que Bond también debe navegar por “el mundo del #MeToo”; muy atrás quedaron los días en los que Bond podía dar una palmadita en el trasero a una mujer y excluirla de la “charla de hombres”.

Craig, que ha retratado a un Bond más vulnerable que llora y consuela a las mujeres, dijo que había “ciertas cosas ligadas a Bond de las que diríamos: ‘No, ya no puedes hacer eso'”. El director de No Time to Die, Cary Fukunaga, comentó que el Bond de Sean Connery fue “básicamente” un violador.

“Fleming escribió a Bond como alguien con quien fantaseaba ser, una versión proyectada de sí mismo: un espía blanco masculino fantaseado, que podía conseguir a todas las chicas y jugar con la muerte”, señaló Charlotte Chapman, directora de casting cuyos créditos asociados incluyen The Serpent, The Crown, Mission Impossible 7 y la nueva Dangerous Liaisons.

“Pero incluso las adaptaciones de novelas y obras de teatro con imágenes fijas de los personajes no siempre tienen que ceñirse al material de origen. Existe la posibilidad de subvertirlo; siempre hay una licencia artística”.

Pero, en última instancia, la decisión corresponde a la familia Broccoli, que ha sido la encargada de la gestión de Bond desde 1961.

“Si la película es buena, a la gente no le importará”, dijo Chowdhury. “Pero el derribo de la estatua de James Bond sin duda sería una tragedia”.