La poesía de Elizabeth Holmes se roba el show en el juicio de Theranos
Elizabeth Holmes, fundadora y exdirectora general de Theranos, llega al primer día de selección del jurado en su juicio por fraude en San José, California, el mes pasado. Foto: Nick Otto/AFP/Getty Images

Ya transcurrió un mes del famoso juicio contra Elizabeth Holmes, fundadora de la startup de análisis de sangre Theranos, y no parece que vaya a dejar de apoderarse de la imaginación del público. Desde el 31 de agosto, docenas de miembros de los medios de comunicación, entre los que me incluyo, nos hemos formado cada semana frente a un abarrotado juzgado en San José, California, para ser testigos del proceso judicial que rodea a la empresa y su caída, que ha sido calificada como “el fraude más grande de Silicon Valley“.

Y a pesar de la amplia cobertura mediática del auge y el colapso de la empresa de análisis de sangre que comenzó en 2015, gran parte de lo que estamos aprendiendo en el juicio es nuevo, a medida que los fiscales intentan responder a una pregunta central para el caso: ¿qué sabía Holmes y cuándo lo supo?

Esto es lo que hemos escuchado hasta ahora en el tribunal sobre Theranos y Holmes, que enfrenta 12 cargos de fraude electrónico y conspiración para cometer fraude electrónico, a partir de las declaraciones de los testigos. Holmes se ha declarado inocente y enfrenta hasta 20 años de prisión.

Cómo Theranos supuestamente engañó a los inversionistas de alto perfil

Theranos adquirió fama (y eventualmente notoriedad) por el gran número de personas de alto perfil y poder de inversión que la empresa atrajo, como el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch y el exsecretario de Estado estadounidense George Shultz. Esta semana, el juicio escuchó el testimonio del primer inversionista de este tipo, cuando el exsecretario de Defensa de Estados Unidos, Jim Mattis, testificó en el estrado.

Mattis contó cómo fue engañado por Holmes, a quien llamó “joven Elizabeth” en los correos electrónicos, y reveló que invirtió personalmente 85 mil dólares en la empresa en enero de 2014. Dijo que se sintió inspirado por el potencial uso de la tecnología de análisis de sangre para el ejército y en el campo de batalla.

Sin embargo, Mattis terminó perdiendo la fe en Holmes y en Theranos después de que comenzó a surgir prensa negativa sobre la empresa. “Llegó un momento en el que ya no sabía qué creer de Theranos“, comentó.

El personal del laboratorio alega que Theranos seleccionó datos cuidadosamente

Hasta ahora han testificado varios empleados de laboratorio de Theranos, entre ellos la exasociada de laboratorio Erika Cheung. Ella habló sobre el alto índice de inexactitud de los dispositivos Edison, la tecnología estrella promocionada por Theranos, comentando que regularmente no pasaban los análisis de control de calidad.

Entonces, los ejecutivos animaban a los científicos a “seleccionar por conveniencia” y manipular los datos para que los resultados parecieran más precisos de lo que eran, dijo.

“Se tenía casi la misma suerte al lanzar una moneda al aire para saber si los resultados eran correctos o erróneos”, dijo Cheung. “Fue preocupante ver este grado de error, esto no era típico de un laboratorio normal”.

Testigo estrella de la fiscalía, Cheung se convirtió en informante cuando actuó como fuente principal para el artículo del Wall Street Journal que puso en duda por primera vez las capacidades de la empresa en 2015. Desde entonces ha hablado de sus experiencias en Theranos, ofreciendo una conferencia Ted sobre el tema y fundando Ethics in Entrepreneurship, una organización sin fines de lucro centrada en las startups.

“Comenzaba a ser muy incómodo y muy estresante para mí trabajar en la empresa”, comentó Cheung. “Intentaba decírselo a toda la gente que podía, pero no conseguía que la gente lo supiera”.

Cheung declaró ante el tribunal que planteó sus preocupaciones a “Sunny” Balwani, copresidente de Theranos y antigua pareja sentimental de Holmes, quien la presionó para que renunciara si no podía continuar con su cargo sin denunciar estos problemas. También declaró que comunicó sus dudas a Shultz, exsecretario de Estado estadounidense y miembro del consejo de administración de Theranos.

Además de Cheung, los miembros del jurado escucharon el testimonio de la excientífica de Theranos, Surekha Gangakhedkar, quien declaró que dejó la empresa porque le preocupaba que se apresurara a lanzar una asociación con Walgreens sin tener pruebas de que las máquinas realmente funcionaran. “No me sentía a gusto con el plan que tenían establecido, así que tomé la decisión de renunciar y dejar de trabajar ahí“, dijo a los miembros del jurado.

Posteriormente, el ex director del laboratorio, Adam Rosendorff, también declaró que dejó la empresa a finales de 2014 porque se sintió presionado para avalar pruebas que no consideraba precisas, lo que le causó “mucho malestar emocional“.

Los exempleados comenzaron a conservar los correos electrónicos anticipándose a las investigaciones

Rosendorff declaró ante el tribunal que, cuando planeó su escape de Theranos, desafió su acuerdo de no divulgación con la empresa para enviarse a sí mismo correos electrónicos y documentos. Comentó que previó una investigación gubernamental sobre la empresa y que quería protegerse de un posible enjuiciamiento.

No fue el único. Gangakhedkar, otra excientífica que testificó en el juicio, declaró que hizo lo mismo después de que Holmes ignoró sus preocupaciones sobre el lanzamiento de las máquinas cuando estas seguían presentando resultados inexactos. “Tenía miedo de que las cosas no salieran bien”, dijo Gangakhedkar.

Además de Mattis y los científicos, vimos el primer testimonio de un cliente de Theranos en días recientes: el tribunal escuchó a una mujer a la que se le dijo falsamente que estaba teniendo un aborto espontáneo debido a un análisis de sangre inexacto de Theranos.

Es probable que veamos muchos más testigos de este tipo a medida que avance el juicio, ya que hasta ahora han hablado menos de 10 de los 182 posibles testigos enumerados por el gobierno con antelación al juicio.

Sobre esos mensajes…

Tal vez los detalles más escandalosos que surgieron esta semana fueron una serie de mensajes de texto entre Holmes y Balwani que se leyeron en el tribunal. En algunos de ellos, Holmes parece mostrarse poética con Balwani, con quien mantenía una relación sentimental, a lo que Balwani responde sin interés.

Holmes: “Eres la brisa en el desierto para mí”.
“Mi agua”.
“Y el océano”.
“Destinados a estar solo juntos tigre”.

Balwani: “Está bien”.

Los mensajes de texto son solo una selección de una gran cantidad de mensajes que se han presentado como prueba hasta ahora. En otro, Holmes le dice a Balwani: “Locamente enamorada de ti y de tu fuerza“.

Dejando a un lado los poemas románticos, los mensajes escuchados hasta el momento en el tribunal parecen pintar una imagen de socios que estuvieron involucrados en la gestión de Theranos. Se prevé que Holmes recurra a la defensa de que las operaciones fraudulentas fueron dirigidas en gran medida por Balwani.

De acuerdo con los mensajes escuchados en el juicio, Balwani, en abril de 2015, recalcó en repetidas ocasiones a Holmes que le preocupaba que ella estuviera exagerando las promesas de los resultados de Theranos “sin la base sólida de la que carece ahora mismo“.

“Es sumamente irritante que ningún equipo de química esté concentrado y que no salga ningún producto”, dijo días después, a lo que Holmes respondió: “Lo sé“.

Todavía falta por llegar lo más importante de la defensa de Holmes, por lo que aún queda mucho por demostrar ante una audiencia. Se prevé que el proceso se prolongue hasta diciembre de 2021.