Los anticuerpos en la leche materna permanecen durante 10 meses después de una infección por Covid-19, según estudio
Los investigadores tomaron muestras de leche materna de 75 mujeres que se recuperaron de Covid-19, y descubrieron que el 88% contenía anticuerpos capaces de neutralizar el SARS-CoV-2. Foto: Anthony Devlin/PA

Los datos sugieren que las mujeres lactantes que se contagiaron de Covid-19 siguen secretando en su leche anticuerpos neutralizantes del virus durante un periodo de hasta 10 meses.

Además de destacar el importante rol que podría desempeñar la lactancia materna para ayudar a proteger a los bebés de la enfermedad, los investigadores creen que se podrían utilizar dichos anticuerpos para tratar a las personas con Covid-19 grave, evitando que su estado empeore.

Aunque los niños pequeños corren menor riesgo de desarrollar Covid-19 grave en comparación con las personas mayores o con enfermedades subyacentes, aproximadamente uno de cada 10 bebés menores de un año requerirá atención hospitalaria importante en caso de contagiarse.

“Se trata de la población que amamanta, por lo que saber si existen anticuerpos en la leche, durante cuánto tiempo serán protectores después de estar contagiadas, o qué vacuna proporcionará a su bebé la mejor protección de anticuerpos es información muy importante, y será relevante durante mucho tiempo”, comentó la doctora Rebecca Powell, del hospital Mount Sinai en Nueva York, que dirigió la investigación.

Los anticuerpos presentes en la leche materna son un poco diferentes de los anticuerpos de inmunoglobulina G (IgG) que predominan en la sangre y que se generan con la vacunación, aunque algunos de ellos también se secretan en la leche materna. El principal anticuerpo es la inmunoglobulina A secretora (IgA), que se adhiere al revestimiento del tracto respiratorio e intestinal de los bebés, ayudando a bloquear la entrada de virus y bacterias en su organismo.

Aunque los investigadores anteriormente habían detectado anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en la leche materna, se desconocía si podían neutralizar el virus, o por cuánto tiempo las mujeres siguen produciéndolos después de enfrentarse al coronavirus.

Para la investigación, Powell y sus colegas tomaron muestras de leche materna de 75 mujeres que se habían recuperado de Covid-19, y descubrieron que el 88% contenía anticuerpos IgA. En la mayoría de los casos, estos eran capaces de neutralizar el SARS-CoV-2, lo que significa que podían bloquear la infección.

Otras pruebas revelaron que las mujeres seguían secretando estos anticuerpos hasta 10 meses después. “Esto significa que, si se sigue amamantando, se siguen liberando esos anticuerpos en la leche”, señaló Powell, quien presentó los resultados en el Global Breastfeeding and Lactation Symposium el 21 de septiembre.

La especialista cree que los anticuerpos IgA extraídos de la leche materna también podrían ser beneficiosos para los adultos con Covid-19 grave. “Podría ser una terapia excepcional, porque la IgA secretora está destinada a permanecer en estas zonas mucosas, como el revestimiento del tracto respiratorio, y sobrevive y funciona muy bien ahí”, detalló Powell. “Podríamos imaginar que si se utilizara en un tratamiento de tipo nebulizador, podría ser muy eficaz durante ese intervalo en el que la persona está bastante enferma, pero que aún no se encuentra en el punto de (ser ingresada en cuidados intensivos)”.

Su equipo también investigó la transmisión de anticuerpos específicos del coronavirus a la leche materna en 50 mujeres después de recibir las vacunas de Pfizer, Moderna o Johnson & Johnson (J&J). Todas las mujeres que recibieron la vacuna Moderna y el 87% de las que recibieron la vacuna Pfizer presentaron anticuerpos IgG específicos del coronavirus en la leche, mientras que el 71% y el 51%, respectivamente, presentaron anticuerpos IgA específicos del virus. En el caso de la vacuna de J&J, solo el 38% de las mujeres presentaron anticuerpos IgG y el 23% anticuerpos IgA contra el coronavirus en su leche.

Powell señaló: “Sabemos que el nivel de anticuerpos producido por las vacunas de ARN es extremadamente alto en comparación con otras vacunas. No se requieren necesariamente tantos anticuerpos para protegerse de la infección, pero el efecto de la leche depende realmente de que existan muchos anticuerpos en la sangre que se transfieren a la leche. Como la vacuna de J&J (una vacuna de vector viral) estimula un nivel más bajo, probablemente sea por eso que existen niveles muy bajos en la leche”.

Actualmente, el equipo está investigando la respuesta de anticuerpos en la leche materna provocada por la vacuna de AstraZeneca.