Greta Thunberg: ‘Estoy abierta a reunirme con Biden en la COP26, pero no espero mucho’
La activista climática sueca Greta Thunberg habló en Luetzerath, Alemania, contra la ampliación de una mina de carbón. Foto: Ina Fassbender/AFP/Getty Images

Greta Thunberg está “abierta” a reunirse con Joe Biden en la cumbre climática de las Naciones Unidas que se celebrará en Glasgow, aunque la joven activista sueca no espera mucho ni del líder estadounidense ni de la cumbre decisiva que se llevará a cabo del 31 de octubre al 12 de noviembre.

En una entrevista con Covering Climate Now, Thunberg se mostró sorprendida ante la idea de que el presidente estadounidense, o cualquier otro líder mundial, quisiera reunirse con ella en la COP26, pero dijo que estaba abierta a la posibilidad, si se lo pedían. “Supongo que dependerá de la situación“, señaló. “No veo por qué esta gente querría reunirse conmigo, pero sí”.

Una semana antes de responder a la pregunta sobre si se reuniría con Biden, Thunberg había acusado al presidente estadounidense y a otros líderes mundiales de ofrecer palabras bonitas pero ninguna acción real sobre el clima, solo “bla, bla, bla“, en su discurso en la cumbre Youth4Climate. Ese video del 28 de septiembre se volvió viral. En la entrevista de CCNow, realizada por NBC News, Reuters y The Nation, se quejó de que los líderes mundiales “no toman en serio” a los jóvenes activistas por el clima. “Solo dicen: ‘Los escuchamos’, y luego nos aplauden, y después siguen igual que antes”.

La sugerencia de que Biden no solo ha hablado con firmeza sobre la crisis climática, sino que está intentando aprobar la legislación climática más ambiciosa de la historia de Estados Unidos, no impresiona a Thunberg. Las medidas climáticas incluidas en el plan presupuestario de los demócratas, que ahora se está negociando ferozmente en Washington, “se han visto muy atenuadas por los grupos de presión”, dijo, “por lo que no debemos pretender que esto sería una solución a la crisis climática“. El problema político de Biden, que, como presidente en una democracia, comparte el poder con un órgano legislativo en el que se enfrenta a una oposición republicana unánime que está decidida a bloquear sus planes, no le interesa. Ella juzga únicamente por los resultados: “Las emisiones siguen subiendo“.

La idea de reunirse con el presidente de la otra superpotencia mundial en materia de cambio climático, Xi Jinping de China, le pareció a Thunberg aún más lejana que una reunión con Biden. Aunque calificó a Xi de “líder de una dictadura”, no descartó la idea. Destacó, sin embargo, que “la democracia es la única solución a la crisis climática, ya que lo único que podría sacarnos de esta situación es… una presión pública masiva”.

Vestida con una sudadera gris y hablando desde la mesa de su cocina en Estocolmo, Thunberg comentó que asistirá a la COP26 de noviembre a pesar de la posibilidad de que la cumbre se convierta en una “charla vacía” y un “greenwashing“, porque la reunión de miles de funcionarios, activistas, científicos y periodistas es una oportunidad “para mostrar que estamos en una emergencia, y… vamos a intentar movilizar a la gente en torno a esto”.

“En una situación de emergencia como en la que nos encontramos ahora, todo el mundo tiene que asumir su responsabilidad moral, al menos eso pienso, y utilizar el poder que tenga, la plataforma que tenga, para intentar influir y presionar hacia la dirección correcta, para hacer un cambio”, dijo. “Creo que ese es nuestro deber como seres humanos”.

Para que la COP26 sea un éxito, sugirió Thunberg, se requiere una honestidad inquebrantable sobre “la brecha entre lo que decimos y lo que realmente hacemos… No es lo que estamos haciendo ahora. Estamos intentando encontrar soluciones concretas y pequeñas que sean simbólicas con el fin de que parezca que estamos haciendo algo, sin afrontar realmente el problema en absoluto. Seguimos sin calcular todas las emisiones cuando anunciamos los objetivos. Seguimos utilizando una contabilidad creativa cuando se trata de reducir las emisiones, y así sucesivamente. Mientras así sea, no llegaremos muy lejos”.

Thunberg respaldó las numerosas demandas que exigen compensaciones a las empresas de combustibles fósiles por sus décadas de mentiras sobre el cambio climático y los daños y el sufrimiento resultantes, particularmente en las comunidades de primera línea. “Creo que estas personas deben responsabilizarse de todos los daños que han causado… en particular para las personas cuyas comunidades y cuya salud y sustento han quedado devastados por las acciones de estas empresas”, dijo. “Creo que eso es lo mínimo que se puede pedir”.

La activista también criticó a los medios de comunicación del mundo, los cuales, comentó, en gran medida han “fracasado… en informar sobre la emergencia en la que nos encontramos”. Señaló que “hay muchos, muchos medios de comunicación y periodistas que están intentando” hacer más, y calificó a los medios de comunicación como “una de mis mayores fuentes de esperanza en este momento”. Citando el coronavirus, dijo que “cuando los medios de comunicación decidieron tratar esta pandemia como una emergencia, eso cambió las normas sociales de la noche a la mañana. Si los medios de comunicación decidieran, con todos los recursos que poseen, utilizar su plataforma… podrían llegar a innumerables personas en poco tiempo, y eso podría tener enormes consecuencias, consecuencias positivas”.

El mensaje central de Thunberg ha sido constante desde el momento en que apareció por primera vez en la escena mundial con una enérgica denuncia de las élites globales en el Foro Económico Mundial en Davos en enero de 2019: escuchen a la ciencia y hagan lo que se requiere; la ciencia dice que nuestra casa planetaria está en llamas, y los líderes mundiales y todos los demás deberían actuar como tal.

El hecho de que los líderes mundiales, según su propia opinión, no están haciendo lo que ella y millones de activistas exigen, no la ha llevado a ella y a otros líderes del movimiento a considerar nuevas estrategias y tácticas, al menos no todavía. “En este momento, solo estamos repitiendo el mismo mensaje, como un disco rayado”, reconoció. “Y salimos a la calle porque es necesario repetir el mismo mensaje… hasta que la gente lo entienda. Creo que es la única opción que tenemos. Si en el futuro encontramos otras formas de hacerlo que funcionen mejor, entonces tal vez cambiemos”.

Thunberg recalcó que observa “muchos, muchos puntos positivos” en la emergencia climática, citando a los millones de personas de todo el mundo que están actuando. “Cuando actúo, no siento que sea inútil y que las cosas no tienen remedio, porque entonces siento que estoy haciendo todo lo que puedo”, dijo. “Y eso me da mucha esperanza, sobre todo al ver a todas las demás personas de todo el mundo, los activistas, que están tomando medidas y que están luchando por su presente y por su futuro”.

Al preguntarle dónde se ve a sí misma, y a la humanidad, dentro de 10 años, Greta Thunberg sonrió y dijo: “No tengo ni idea. Creo que mientras haga todo lo que pueda, mientras hagamos todo lo que podamos, podemos simplemente vivir el momento e intentar cambiar el futuro mientras podemos, en lugar de intentar predecir el futuro”.

Este artículo apareció originalmente en The Nation y forma parte de Covering Climate Now, una colaboración mundial de medios de comunicación que refuerza la cobertura del tema climático. Mark Hertsgaard es director ejecutivo y cofundador de Covering Climate Now y corresponsal de medio ambiente de Nation.