Yo soy súper ordenado, mi novia no, ¿debería ella cambiar sus hábitos?
'Su cajón de maquillaje es un desastre y tengo que dejar de revisarlo'. Ilustración: Joren Joshua/The Guardian

La acusación: Dave

Mi novia es tan desordenada, y no puedo soportar sus hábitos de descuido: tapas sueltas y nada guardado.

Desde el principio supe que éramos muy diferentes. Cuestiones que a Abby le parecen pequeñas me sacan de quicio y me causan ansiedad. Yo soy súper ordenado y para mí todo tiene su lugar, mientras que Abby es todo lo contrario. Ella no le pone las tapas a la pasta de dientes, a la comida y a las bebidas, y eso me desconcierta: no entiendo por qué no se las vuelve a poner directamente porque así las cosas se mantienen frescas.

Hemos estado juntos durante 18 meses y vivimos juntos desde hace dos meses. Siento que tengo que vigilar lo que hace y ordenar después de lo que ella hace. También deja las toallas mojadas en la cama después de bañarse, la ropa en las maletas después de regresar de un viaje, y no ordena inmediatamente cosas como la ropa.

Antes de conocer a Abby vivía en mi propio departamento. Me gusta tener el control de mi espacio y me consideraría un perfeccionista. Siempre me ha gustado organizar mis cosas: un número par de tazas y vasos; tupperware y alimentos clasificados según el tipo (carbohidratos, lácteos, por ejemplo); y todo orientado hacia el frente para poder ver las etiquetas.

También me aseguro de que mi armario esté organizado por colores y con todas las prendas colgadas en orden (chamarras, pantalones) y que los cajones de mi escritorio estén limpios y ordenados. Eso significa que no pierdo nada y que no tengo que vivir entre el desorden.

Abby acumula basura, y constantemente coloca mal sus cosas o las mías; tiene un cajón donde guarda todo su maquillaje y es un desorden tan grande que tengo que dejar de revisarlo o me estreso. No puedo entender por qué alguien viviría así.

Antes de mudarnos juntos, hicimos una prueba en la que viví en casa de Abby durante un mes cuando mientras intercambiaba lugares. Después vivimos en el mismo edificio, pero en diferentes departamentos durante unos meses, eso fue divertido. Pero ahora nos peleamos por el orden. Vivo mi vida de una manera muy rutinaria. Sé que soy un poco extremista, pero ¿no sería mejor que Abby ajustara sus hábitos y se pareciera más a mí en lugar de lo contrario?

La defensa: Abby

Así que algunas veces las cosas no regresan directamente al cajón: no es el fin del mundo.

No ponerle la tapa a las cosas no es algo que haga conscientemente. A veces me resulta contraproducente y tiro una bebida o pierdo la tapa de algo importante pero, en realidad, no me quita el sueño. Dave no lo soporta porque es increíblemente ordenado, pero cuando le digo que no lo hago a propósito me pide que lo intente más. A veces me siento un poco enjaulada y controlada, si soy sincera.

A Dave le gusta que todo vuelva a estar exactamente donde estaba en cuanto terminamos de usarlo. Admito que facilita la vida si las cosas están siempre en el lugar correcto, pero si tengo prisa, la ropa tendrá que quedarse donde está durante otro rato en lugar de volver directamente al cajón. No es el fin del mundo.

Dave dice que yo acumulo cosas, pero él es lo contrario y creo que eso es peor. Tira a la basura ropa en perfecto estado solo para mantener las cosas en números pares, y ha tirado vasos para que el resto quede simétrico en nuestras alacenas. Una vez tiró un bote de especias en perfecto estado porque era de una marca diferente a las demás. Sus zapatos tienen que estar en una sola línea organizada por colores: negro blanco, negro blanco; en lugar de limpiarlos, los tira cuando se ensucian y compra un par idéntico.

En el baño hay una caja que contiene artículos de aseo a la que no puedo acceder porque no es fácil alcanzarla. Pero Dave sigue poniendo la caja ahí porque le gusta más cómo se ve en esa parte del baño. Yo sigo sacando la caja y él la sigue poniendo en su lugar. Es frustrante, ya que se está convirtiendo en una situación de conflicto. Pero la caja tiene que estar donde yo pueda alcanzarla.

Dave estuvo dos semanas viviendo solo en nuestro departamento antes de que yo me mudara, así que tal vez se sintió como si yo me mudara a su espacio, aunque es nuestro. Ya habíamos hablado de antemano sobre cómo sería vivir juntos, pero desde el primer momento hubo un pequeño choque. Yo soy más desordenada que él; me resulta liberador no sentirme demasiado limitada por las cosas pequeñas. Dave necesita orden y rutina para sentir que tiene el control de su vida. Esa no es mi onda.

El jurado de los lectores

Soy muy especial y empatizo con Dave. Pero un estilo de vida tan fastidioso se convierte en su propio tipo de desorden, y alimenta más ansiedad y un mayor deseo de control. Tal vez él y Abby pueden convertir el ordenar y organizar de forma periódica en un ritual compartido, y encontrar un equilibrio en el que la comodidad y la armonía no dependan de una perfección incesante. Daniel, 28 años

Los hábitos de Dave son poco razonables, despilfarradores y extremos, en fuerte contraste con los valores poco materialistas de Abby. Abby se sentirá cada vez más culpable por el simple hecho de ser ella misma. Dave debería mudarse (y buscar ayuda). Victoria, 66 años

Abby es irresponsable, pero la obsesión de Dave por el orden y por controlar el comportamiento de ella es más preocupante. No puedes terminar pasando más tiempo organizando la vida que viviéndola de verdad. Hui, 28 años

Dave, tú elegiste vivir juntos, así que es de suponer que sabías algo de Abby. ¿No te atrajo un poco su relajada espontaneidad? En última instancia, solo podemos cambiarnos a nosotros mismos, no a los demás. Jonathan, 65 años

Es triste que Abby se sienta “enjaulada y controlada”, pero con Dave vigilándola ¡no es de extrañar! Debe existir un compromiso. Tal vez deban elegir un par de cosas que le causen más ansiedad y Abby puede trabajar en ellas mientras Dave busca ayuda para controlar su ansiedad en torno a las cosas más pequeñas. Claire, 36 años

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