Cómo el no poder abrazar a mi bebé enfermo condujo a un invento que salva vidas
Caitlin Shorricks y su hija, Theía, con uno de los ‘choob toobs’ que desarrolló para los pacientes jóvenes con cáncer. Foto: Sophia Evans/The Observer

Caitlin Shorricks nunca olvidará la agonía de ver a su bebé de tres meses, Theía, recibiendo tratamiento contra el cáncer el año pasado. Tenía miedo de tomar a su hija por miedo a arrancarle accidentalmente el tubo que llegaba a su vena yugular principal: “Estaba totalmente aterrorizada. Si quería abrazarla, tenía que llamar a una enfermera para que me ayudara”.

Decidida a encontrar una forma segura para abrazar a su pequeña, se alió con su tía Eva Newberry, que solía ser modista, para crear una prenda para la bebé que mantuviera el catéter a salvo en un bolsillo. La llamaron “Choob Toob‘”.

Ahora Shorricks espera fabricar suficientes prendas para regalar un Choob Toob a cualquier niño que lo necesite. Ha creado Tiny Teas Trust y ha invertido más de 6 mil libras (unos 160 mil pesos) en el diseño y la confección de las prendas. Al principio, los clientes llegaban gracias a las recomendaciones, pero ahora Shorricks recibe montones de pedidos por parte de los padres.

Las vías centrales, también conocidas como catéteres venosos centrales, se utilizan con frecuencia para administrar sin dolor líquidos, medicamentos y transfusiones de sangre a pacientes cuyas venas son demasiado pequeñas y frágiles para otros catéteres. El desprendimiento de un catéter central puede poner en peligro la vida del paciente.

Al principio de su tratamiento, Theía, de 14 semanas, tenía dos tubos colgando de su pecho, lo suficientemente largos como para enredarse en los dedos de sus pies o, peor aún, en su pañal. “Me dijeron que nunca dejara que los extremos estuvieran cerca de su pañal, o podría contraer una sepsis”, comentó Shorricks. Sin embargo, cuando terminó la quimioterapia, Shorricks tuvo que cuidar a Theía en casa durante varios meses con el catéter todavía puesto.

“Si se lo hubiera quitado, habría tenido que regresar corriendo al hospital. ¿Cómo se supone que podría estar boca abajo, aprender a gatear o sentarse? ¿Y si el catéter terminaba en su pañal?”

Theía ahora tiene 20 meses y está en remisión. Los Choob Toobs que usaba día y noche permitieron que Shorricks mantuviera sus tubos limpios y seguros.

Cuando le retiraron el catéter a Theía al cabo de cinco meses, su especialista en Great Ormond Street le preguntó cuántas infecciones y tirones de catéter tuvo la bebé en casa. Shorricks dijo que no tuvo ninguna. “Como que se rió de mí, como si no pudiera ser verdad”. Así que le explicó lo del “pequeño y raro top” que usaba Theía debajo de la ropa. “Dijo que era fascinante y que debería hacer algo con la prenda”.

Desde entonces también ha creado Choob Toobs para niños mayores. “Una niña pequeña dijo que le encantaba que nadie supiera que tenía un catéter central y que podía ponerse lo que quisiera encima. Les ha regresado a esos niños el sentido de sí mismos”.

Aunque Theía no recuerda su estancia en el hospital, Shorricks sigue traumatizada por sentirse demasiado asustada como para abrazar a su bebé. No quiere que otro padre sufra lo mismo: “Necesito ayudar a otras familias porque no existe nada más disponible y no puedo imaginarme volver a estar en esa situación. Me dan ganas de llorar solo de pensar por lo que están pasando otros padres”.

Comentó que el 100% de las donaciones a Tiny Teas Trust se destinan para la fabricación de Choob Toobs y la impresión de folletos. Ni ella ni su tía, que actualmente confecciona las prendas por encargo, reciben algún pago.