Tomb Raider: Celebrando los 25 años de Lara Croft con… ¿un libro de cocina?
No soporta el fuego… Lara Croft no es conocida por sus habilidades culinarias. Foto: Eidos Publicity/Reuters

Tomb Raider celebró recientemente su 25 aniversario, lo que significa 25 años de artículos sobre cómo Lara Croft trascendió los videojuegos para convertirse en un ícono mundial del que hasta tu abuelita ha escuchado. Como crítica de videojuegos, me piden personalmente que explique su perdurable popularidad 25 veces por hora, hasta el punto en que he reducido mi respuesta a esto: para muchas de nosotras, ella simboliza un momento en la historia de los videojuegos en el que nos vimos representadas por primera vez. No como una princesa atrapada en un castillo, sino como una personificación enigmática y acrobática de la ferocidad. Naturalmente, los adolescentes de los 90 también la veían con el mismo respeto distante, ¿no?

En cualquier caso, esto es lo que nadie dice que recuerda con cariño de Tomb Raider: la comida. Lara no tiene un aperitivo característico, como Mario con sus hongos o Pac-Man con sus Mini Babybels. Nunca vemos que se tome un descanso para dejar de dispararle a los dinosaurios para comer un pastel de menta y un poco de agua de limón. Los primeros juegos te permiten explorar su casa ancestral, que tiene un congelador, pero que solo contiene piernas gigantes de jamón.

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‘Bien producido’ … Tomb Raider: the Official Cookbook and Travel Guide por Tara Theoharis y Sebastian Haley.
Foto: Titan Books

Todo ello hace que el lanzamiento del libro de cocina de Tomb Raider parezca un poco extraño, aunque hay que admitir que la mercancía relacionada con Lara que ha sido lanzada en las últimas dos décadas y media incluye todo, desde cortinas de baño y cepillos de dientes hasta refrescos, sellos de correos y pantalones. El libro es un tomo brillante y bien producido, como debe ser puesto que el precio de venta al público es de 22.99 libras (unos 650 pesos). La comida es la estrella, Lara ni siquiera aparece en la portada, y las numerosas fotografías que abarcan toda la página de los platillos en el interior están bellamente diseñadas. Es comida que quieres comer, lo cual es un alivio. Basándonos en el tono de supervivencia de los últimos juegos, al estilo de Bear Grylls, podríamos haber esperado recetas de lasaña de ardilla y sopa de orina.

En cambio, al igual que la misma Lara, el libro recorre el mundo ayudándose con tesoros culturales de diferentes países. Hay focaccia de Italia, okonomiyaki de Japón, jollof de Ghana y momos de Nepal. Representando a Inglaterra tenemos pescado y papas fritas, salchichas y puré y pollo tikka masala. También hay recetas que incluyen tostadas con frijoles y pasteles Jaffa, supuestamente para aquellos momentos en los que no puedes ir a la tienda pero tienes cannellini y gelatina por ahí.

No hay muchos intentos para relacionar las recetas con los juegos, más allá de una breve frase que explica su inclusión (“Se puede ver al Dr. Willard disfrutando un plato de sopa de tomate caliente en Tomb Raider III”). Aparte del rib eye de T-Rex, ni siquiera hay buenos juegos de palabras, lo que resulta una pena para aquellos que buscan la receta perfecta para los espaguetis carbo-Lara.

Las recetas son sencillas y fáciles de seguir, con listas de ingredientes, preparación y tiempos de cocción. Sin embargo, la localización para el mercado de Reino Unido desde Estados Unidos parece un poco descuidada; la crema es para batir, el queso es rallado y las cantidades están en libras en lugar de gramos. Es de suponer que los partidarios del Brexit estarán contentos.

Además de un libro de cocina, también se presenta como una guía de viajes. En la parte posterior aparecen algunos consejos obvios e innecesarios: “La mayoría de los países requieren un pasaporte para la entrada de extranjeros”. (Qué diferente hubiera sido la historia si Lara no hubiera tenido conocimiento de esto, y hubiera pasado el primer juego explorando Heathrow). Las recetas están intercaladas con largas secciones sobre la historia de los lugares clave del juego. La información está bien documentada y contiene muchos datos, pero, al igual que el rib eye de un T-Rex dejado en el fuego durante demasiado tiempo, también es un poco seca. Hay breves y útiles referencias sobre la relación de Lara con los lugares, pero ningún intento de evocar lo que se siente el explorarlos dentro de los juegos.

Para ser justos, las páginas están salpicadas de exuberantes capturas de pantalla e ilustraciones, pero parecen más una guarnición que un ingrediente clave. Es como si el libro tuviera miedo de reconocer que realmente está basado en un videojuego. Entonces… ¿para quién está dirigido este libro de cocina? Las recetas son sólidas, pero es poco probable que hagan volar la mente de los amantes de la cocina, que probablemente ya tienen una receta para la sopa de tomate, o un abrelatas. Las conexiones con los juegos son tenues, así que no hay suficiente carne para satisfacer a los fanáticos incondicionales.

El conjunto se toma muy en serio a sí mismo, lo que es una pena, ya que los antiguos juegos nunca lo hicieron. (Como se sabe, podías encerrar al tambaleante y viejo mayordomo de Lara en ese congelador. Esto nos parecía un gran entretenimiento en 1997, cuando teníamos cinco canales de televisión). Aun así, al menos es mejor que cualquiera de las películas de Tomb Raider.