La imponente nave espacial de SpaceX pretende llevar a los humanos a Marte
SpaceX lanzó y aterrizó con éxito la Starship SN15 en el puerto espacial Starbase de la empresa en Boca Chica, Texas, el 5 de mayo de 2021. Foto: Spacex/UPI/REX/Shutterstock

Ha sido un mes agitado para Elon Musk. El hombre más rico del mundo y fundador de Tesla y SpaceX fue, de forma controversial, nombrado persona del año por Time; se vio involucrado en una disputa en Twitter sobre sus impuestos con una política a la que señaló como “senadora Karen” y se hizo un nuevo y extraño corte de cabello después de terminar con su novia, la cantante de pop Grimes.

Sin embargo, el próximo mes, o tal vez unas semanas después si los gremlins de los viajes espaciales deciden jugar con el calendario de lanzamientos, podría llegar un logro que supere todo lo que Musk ha hecho con anterioridad.

El primer lanzamiento de prueba orbital del cohete más grande y potente que jamás ha salido de la Tierra –la imponente Starship de SpaceX, desde su sede de Starbase en Texas– es considerado por muchas personas como un camino de regreso a la Luna por primera vez en medio siglo y tal vez la primera nave que permita el aterrizaje de los seres humanos en Marte.

El proyecto que nació en la mente hiperactiva de Musk hace más de una década es tan ambicioso como su declaración de esta semana: “Me sorprenderá si no aterrizamos en Marte dentro de cinco años”.

La Starship será la primera nave espacial cuyos componentes son totalmente reutilizables, lo que reducirá de forma significativa los costos tradicionalmente astronómicos de los viajes espaciales. Cuenta con una capacidad de reabastecimiento de combustible en viaje sin precedentes, lo que permite operaciones más frecuentes y eficientes.

Musk, de 50 años, es el visionario responsable del regreso de los viajes espaciales tripulados desde suelo estadounidense del año pasado, por primera vez desde que se retiró la flota de transbordadores de la NASA en 2011, y está convencido de que su nave espacial de 120 metros, 9.7 metros más alta que el Saturno V de la época del programa Apolo, puede cumplir su cometido.

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El vehículo espacial Saturno V de la misión Apolo 11 despega el 16 de julio de 1969 con los astronautas Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin a bordo desde el Centro Espacial Kennedy, Florida. Foto: NASA/AFP/Getty Images

La revista Time, al rendir homenaje al empresario multimillonario, pareció reconocer que los mayores logros de la humanidad provienen de mentes poco ortodoxas. Musk, dijo, es “un híbrido descabellado de Thomas Edison, PT Barnum, Andrew Carnegie y el Doctor Manhattan de Watchmen, el hombre-dios meditabundo de piel azul que inventa carros eléctricos y se muda a Marte”.

Sean O’Keefe, exdirector de la NASA, comentó que Musk ha desafiado en repetidas ocasiones las reglas tradicionales de los viajes espaciales con gran éxito.

“Una de las cosas que [él] ha descubierto ingeniosamente sobre cómo hacer algo es que, siempre que se ha dudado de su capacidad para lograr algo, en algún período de tiempo posterior, habrá centrado su atención, experiencia y talento para salir y demostrar que se puede hacer“, dijo a The Guardian O’Keefe, profesor de gestión estratégica y liderazgo en la Universidad de Syracuse.

“Y eso es lo que es. Será interesante ver hacia dónde se dirige esto. [Starship] ofrece opciones, opciones muy significativas”.

“Considerar, por ejemplo, que es posible llegar a la superficie lunar no solo por múltiples medios, sino también por fuentes comerciales que pueden efectuar con regularidad el reabastecimiento y demás, será extremadamente beneficioso”.

La Starship será impulsada a la órbita por un cohete impulsor de primera etapa llamado Super Heavy, al que SpaceX incorporó 29 de sus motores Raptor antes de enviar toda la nave a la plataforma de lanzamiento en su plataforma de lanzamiento Starbase esta semana. Con aproximadamente 16 millones de libras de impulso, y una capacidad para elevar hasta 165 toneladas desde la superficie de la Tierra, Starship tiene casi el doble de potencia que los cohetes Saturno V que enviaron a 12 astronautas a la Luna entre 1969 y 1972.

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Actualmente, se encuentran dos Starships dentro de las instalaciones de construcción de SpaceX en el sur de Texas. Foto: Reginald Mathalone/NurPhoto/REX/ Shutterstock

“Realmente se puede aprovechar la arquitectura de la Starship y llegar al sistema solar exterior de formas que no hemos considerado antes”, dijo a Arstechnica Jennifer Heldmann, científica planetaria del centro de investigación Ames de la NASA en California. “Podría proporcionar una nueva y revolucionaria forma de explorar estos mundos“.

Se han propuesto otros usos innovadores y especulativos para la nueva nave espacial, incluyendo misiones de destrucción de asteroides para proteger la Tierra.

Sin embargo, Musk no ha ocultado su ambición de llegar a la Luna y, algún día, colonizar Marte para convertir a los humanos en una especie multiplanetaria.

“El próximo gran objetivo es construir una ciudad autosuficiente en Marte y llevar hasta ella a los animales y criaturas de la Tierra”, dijo a la revista Time. “Algo así como un arca de Noé futurista. Aunque llevaremos más de dos, sería un poco raro que solo hubiera dos”.

Sin embargo, en primer lugar, los astronautas deben regresar a la Luna y la Starship es solo una de las dos naves espaciales en producción con capacidad para que los astronautas aterricen de nuevo ahí. El propio sistema de lanzamiento espacial de la NASA (SLS), que forma parte del programa Artemis, ha sufrido excesos de presupuesto y retrasos en la fase de desarrollo, lo que ha retrasado su primer aterrizaje tripulado hasta al menos 2025.

SpaceX también participa en el programa Artemis, ya que ganó el contrato de la NASA de 2 mil 900 millones de dólares para construir su aterrizador lunar y suscitó un litigio con la empresa rival Blue Origin de Jeff Bezos que concluyó a favor de Musk el mes pasado.

No se ha definido una fecha concreta para el lanzamiento de prueba orbital de Starship en enero, el cual continúa con la serie de viajes suborbitales cada vez más exitosos realizados desde Texas en los últimos dos años. Si tiene éxito, Musk ha comentado que se podrían realizar hasta una docena más de viajes en 2022, y que el primer viaje lunar de Starship -una empresa de turismo espacial financiada por el multimillonario japonés Yusaku Maezawa- está programado para el año 2023.

O’Keefe, por su parte, continúa mostrándose cauteloso respecto a las capacidades de la Starship en el espacio profundo en relación con los seres humanos, a pesar de su tamaño e innovación, puesto que se basa en los mismos sistemas de propulsión química utilizados en los viajes espaciales “desde que Yuri Gagarin realizó el primer viaje y Alan Shepard estuvo justo detrás de él” en 1961.

Marte se encuentra a 399 millones de kilómetros de distancia“, dijo. “‘Recortar’ la distancia solo se puede lograr si se añade la propulsión espacial y en este momento no tenemos nada de eso. No tenemos ningún medio para lograrlo. Nadie en este mundo sabe cómo hacerlo”.

“El segundo factor que no tenemos es el medio para proporcionar un blindaje suficiente para preservar la vida humana. En la situación actual, la radiactividad es tan intensa que no podríamos llegar, y mucho menos regresar. Esas son las dos limitaciones fundamentales que percibo como para que alguien pueda lograr algo mucho más allá del objetivo lunar en esta etapa”.