Acepté ser dama de honor, pero ahora me aterra
'Tu vida en este momento parece estar teñida por un miedo subyacente'. Foto: Getty Images

Me toca ser la dama de honor en la boda de mi amiga. Lleva cinco años comprometida. Se tuvo que reorganizar toda la fiesta en dos ocasiones debido a la pandemia y ahora está planeada para el 2022.

Cuando se comprometió, yo era una de sus únicas amigas. Fuimos amigas durante la adolescencia y salíamos a beber y a fiestas. Ella empezó a trabajar y se volvió sensata y ambiciosa, conoció a su prometido y sentó cabeza. Yo fui a la universidad, conocí a un montón de gente con la que me identifiqué y comenzamos a distanciarnos. Hace más de cuatro años me pidió que fuera su dama de honor y creo que fue porque en ese momento no había muchas otras personas a las que se lo pudiera pedir.

Desde entonces, nuestra amistad siguió debilitándose. Se niega a reunirse en las noches entre semana debido al trabajo y ya no le gusta salir los fines de semana. Voy a su casa a tomar una taza de té unas dos veces al año. Habla sobre los planes de la boda, nos ponemos al día y después me voy. No hablamos durante meses. No compartimos ningún interés, no tenemos ningún otro amigo en común. Ni siquiera he conocido a su prometido porque me ha dicho que no nos llevaremos bien. Ninguna de las dos ha dedicado tiempo ni esfuerzo a nuestra amistad. Por desgracia, a ella le importa mucho la boda perfecta, otra cosa en la que no coincidimos. Mi dilema es el siguiente: Tengo un trabajo poco remunerado y no me puedo permitir una despedida de soltera de cuatro días en el extranjero. Quiero librarme de esta responsabilidad. No quiero ir a la despedida de soltera, ni ser dama de honor, ni siquiera ir a la boda. Mis amigas me dicen que lo acepte y aguante, que solo son unos días, pero nunca he deseado tanto escapar de una situación.

La respuesta de Philippa. Me recuerdas a esa canción de Reba McEntire, I’d Rather Ride Around With You, sobre una dama de honor que se sube a un carro deportivo con su novio cuando debería estar en la iglesia sosteniendo el ramo de su prima, la novia. Es una gran historia-canción, escúchala.

Esperan de ti que cumplas tu promesa. Ella quiere la boda perfecta y tú encajas en el papel de dama de honor perfecta. La novia incluso toma una taza de té contigo dos veces al año (para ser justos hemos estado en confinamiento) para mantenerte preparada para este papel.

Será horrible ser la “mala persona” en esta situación y el proceso de retirada será desagradable, aunque el alivio de no tener que pasar por esta farsa lo compensará.

Sin embargo, tus amigas no se han dado cuenta de que no solo pierdes los días de la despedida de soltera y de la boda si sigues adelante con esto, sino también todos los días previos. Tu vida en este momento parece estar manchada por un miedo subyacente. Si sales de esta situación, recuperarás algo más que el dinero ahorrado y unos días, también te librarás de meses de esta turbación.

¿Qué tal si le envías una carta? “Querida X, lo siento mucho, sé que te prometí hace muchos años que sería tu dama de honor y una buena persona cumpliría su promesa. Pero a medida que se acerca tu boda, me doy cuenta de que no quiero ser dama de honor, no quiero formar parte de la despedida de soltera y ni siquiera quiero ir de verdad a la boda. Me doy cuenta de que al retirarme no estoy siendo una gran amiga para ti y lo siento. No solo se trata de que no me lo puedo permitir y no puedo, sino de que no quiero estar ahí. No puedo fingir y no quiero estropear tu día por no estar entusiasmada. Espero que tengas un día maravilloso y lo siento. Con amor de… PD. A veces ser auténtica significa que no soy tan amable como desearía ser, lo siento”.

Si necesitas permiso para romper tu promesa, yo te lo doy. Y si necesitas una excusa para justificar tus acciones ante ti misma, parece que últimamente solo quiere pasar tiempo contigo bajo sus condiciones y tú tienes que acudir a ella. Sin embargo, lo que más me molesta es que no te presente a su prometido y que diga que no se llevarán bien. Es evidente que lo ama porque eligió pasar su vida con él, pero ¿qué dice de su consideración hacia ti, si no quiere que se conozcan? Pero no necesitas excusas, tu temor es razón suficiente para no cumplir esta promesa.

Libérate del miedo. Libérala de tener una rehén en su boda. Existe una gran posibilidad de que ella no lo vea así y se sienta muy lastimada. Pero una de las dos sufrirá: ya sea tú con el miedo, o ella con el dolor.

Ahora estoy escuchando Please Release Me, Let Me Go, de Engelbert Humperdinck, y uno de los versos de esa canción es “vivir una mentira sería un pecado”.