Estados Unidos registra un récord mundial de más de un millón de casos diarios de Covid-19
Las personas se registran en una tienda de pruebas gratuitas de Covid-19 en Los Ángeles, California. Foto: Valérie Macon/AFP/Getty Images

Mientras la variante ómicron, altamente contagiosa, causa estragos en Estados Unidos, más de 1.08 millones de personas en todo el país dieron positivo en la prueba de Covid-19 el lunes, un récord mundial diario, según los datos de la Universidad Johns Hopkins.

La avalancha de contagios está obligando a los funcionarios del gobierno, a los empresarios y a los ciudadanos a valorar su tolerancia al riesgo mientras los estadounidenses comienzan el tercer año de una pandemia devastadora que ha cambiado muchas vidas y medios de sustento.

Aunque la evidencia sugiere que la variante ómicron es, en general, más leve y menos letal que las demás cepas, el volumen de nuevos casos está acompañado del aumento del número de hospitalizaciones, lo cual amenaza con saturar una vez más a los asediados hospitales.

Los expertos médicos están alertando que la ola de la variante ómicron podría ser especialmente perjudicial para los niños, ya que los ingresos pediátricos de pacientes con Covid-19 alcanzan cifras récord.

“Este discurso de que se trata de un virus leve no es preciso“, dijo a la CNN Peter Hotez, director de la Escuela Nacional de Medicina Tropical y profesor de pediatría en el Colegio Baylor de Medicina.

“Simplemente hemos realizado un pésimo trabajo de vacunación de nuestros niños en todo el país”, comentó. “Así que, aunque se hable mucho de la variante ómicron, una enfermedad menos grave, cuando sumas todos los factores… nos enfrentamos a una situación muy grave en este país, especialmente para los niños”.

El número de nuevos casos del lunes casi duplicó el récord anterior de aproximadamente 590 mil registrados hace cuatro días.

Aunque los retrasos en el registro durante el periodo de vacaciones pueden haber influido en el aumento de los índices, el nuevo récord podría ser una subestimación significativa. Muchos estadounidenses están confiando en pruebas realizadas en casa cuyos resultados no son reportados a las autoridades.

En medio de la creciente crisis, las escuelas y las empresas se enfrentan a difíciles decisiones. En ciudades como Detroit, Los Ángeles, Newark, Milwaukee, Cleveland y Atlanta se están cerrando de nuevo las aulas ante el aumento de los contagios, eligiendo el aprendizaje virtual o retrasando el regreso de los alumnos.

Sin embargo, el cambio a la educación en línea se ha convertido en uno de los mayores problemas divisorios de la pandemia. Autoridades tan polarizadas políticamente como el gobernador republicano de Florida, Ron DeSantis, y el nuevo alcalde demócrata de Nueva York, Eric Adams, defienden con vehemencia el aprendizaje presencial, incluso en medio del aumento del número de casos.

“Queremos ser extremadamente claros: el lugar más seguro para nuestros niños es un edificio escolar”, dijo Adams.

La variante ómicron también ha generado caos en la economía. Se han cancelado o retrasado miles de vuelos en medio de la escasez de personal, muchos espectáculos de Broadway tuvieron que cancelar sus funciones tras los resultados positivos de las pruebas, y los hospitales y los departamentos de respuesta a emergencias, incluida la policía, se han quedado sin suficiente personal debido a que los trabajadores se reportan enfermos.

Algunas empresas que esperaban regresar a la oficina en 2022 vieron pasar el primer lunes del año mientras instruían a su personal para que trabajara desde casa durante al menos otras semanas.

Otras empresas mantienen sus puertas abiertas reduciendo los periodos de cuarentena para los trabajadores, según las nuevas y polémicas indicaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).