¿De verdad soy yo? La fea verdad sobre los filtros de belleza

A Mia le pareció inofensivo poner un filtro de belleza en el video de TikTok que estaba grabando. La hacía parecer como si se hubiera maquillado, le quitaba la papada que siempre le había molestado y modificaba ligeramente su estructura ósea para que estuviera un poco más cerca de la perfección.

Después de un tiempo, el uso de filtros en sus videos se convirtió en algo normal, hasta que un día se vio en el espejo y se dio cuenta, para su horror, de que ya no reconocía su propio rostro.
“Simplemente me sentí tan fea… Es un momento muy aterrador”, dice.

“Cuando te pones ese filtro todo el tiempo… casi te desvinculas de esa imagen en el espejo porque tienes esa expectativa de que deberías tener ese aspecto. Y cuando no es así, aparecen los pensamientos autodestructivos. Es bastante vil la forma en que te percibes a ti mismo”.

Los filtros de realidad aumentada en vivo en las plataformas de redes sociales basadas en fotos -y videos- como TikTok, Instagram y Snapchat, no son nuevos, pero han evolucionado desde sombreros ridículos, orejas de cachorros y rasgos cómicamente agrandados hasta efectos de embellecimiento más sutiles que pueden no ser inmediatamente obvios para otros usuarios.

Además de añadir maquillaje, muchos de los filtros populares que han llegado a las bibliotecas de las aplicaciones también cambian las proporciones de la cara, generalmente para ajustarse a los estándares de belleza femeninos y europeos, con rostros más delgados, narices más pequeñas y labios carnosos.

Mia, quien pidió que no se utilizara su nombre real, cuenta que comenzó a utilizar filtros cuando uno de sus videos de TikTok se volvió inesperadamente viral y su audiencia aumentó repentinamente.

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Mia: ‘Algunas noches lloraba en la cama por lo fea y repugnante que me sentía’. Foto: Jackson Gallagher/The Guardian

“Soy una chica más grande”, dice. “En ese momento, pesaba alrededor de 100 kg, por lo que me daba mucho miedo que la gente me mirara”.

Cuando su video superó el millón de reproducciones, comenzaron a llover los comentarios insultantes. “Recibí mucho odio”, comenta, y añade: “Los filtros de TikTok son tan fluidos e impecables que no siempre parecen un filtro. Así que me pareció más fácil usarlos, solo para hacerme sentir un poco mejor… pero honestamente, ni siquiera se parece a mí”.

“Algunas noches lloraba en la cama por lo fea y repugnante que me sentía. ¡Tengo casi 30 años! No debería sentirme así… Imagina a un niño de 10 años usando estos filtros. Eso me asusta”.

Todavía no existe un conjunto completo de investigaciones sobre los efectos psicológicos de estos filtros, sin embargo, la doctora Jasmine Fardouly, experta en imagen corporal de la Universidad de Nueva Gales del Sur, señala que un estudio que realizó el año pasado sugiere que cuanto más inalcanzable sea el estándar de belleza al que se exponen los jóvenes en internet, más perjudicial puede ser…

“Es promover un ideal de belleza que no es alcanzable para ti”, señala. “No es alcanzable para nadie, en realidad, porque nadie tiene ese aspecto. A todo el mundo le hacen la cara exactamente igual”.

“El hecho de que sea más difícil saber que se trata de un filtro puede ser potencialmente peor para el fomento de esos ideales”.

Cuando se utilizan filtros mediante el software in-app de TikTok, Instagram o Snapchat, aparece una pequeña etiqueta con el nombre del filtro en el video. Aunque la introducción de estos descargos de responsabilidad, tanto en los medios tradicionales como en las redes sociales, ha sido uno de los principales objetivos de los legisladores, Fardouly comenta que las investigaciones realizadas hasta ahora no sugieren que funcionen.

“Las investigaciones sugieren que, a menos que se les muestre a las personas la versión real de la apariencia de esa persona, no parece suponer una diferencia”.

Existe una fuerte relación entre la imagen corporal negativa y el uso de la edición de fotos, no obstante, Fardouly señala que aún se desconoce en qué dirección fluye esta correlación; es decir, si la autoestima de las personas es más baja debido al aumento constante de sus imágenes o si aquellos que tienen una mala percepción de su imagen corporal son más propensos a utilizar estos recursos en primer lugar.

“La insatisfacción corporal es un importante factor de predicción de trastornos alimenticios, y es un factor de predicción de depresión y baja autoestima… También tiene una conexión con un mayor interés en la cirugía plástica“.

Esto es algo que Amy Hall-Hanson ha experimentado en primera persona. La joven de 29 años ha luchado contra la dismorfia corporal durante muchos años, pero comenta que nunca se había fijado en sus labios hasta que empezó a utilizar filtros de belleza para cada foto de Snapchat e Instagram que se tomaba.

“Hay algunos filtros que hacen que mis labios se vean realmente bien… y realmente me hizo querer operarlos”, dice.

“Incluso he intentado sobredibujar mis labios, y entonces me detengo y digo: ‘¿Por qué estoy haciendo esto? Nunca había tenido problemas con mis labios en las fotos…”

“Me miraba en el espejo y mis labios se veían mucho más delgados de lo que probablemente eran en la vida real… Tuve que dejar de tomarme fotos por un tiempo para poner ese amortiguador en su lugar”.

Fardouly indica que no existen soluciones sencillas, pero que existen medidas que las plataformas de las redes sociales pueden adoptar para mitigar los posibles daños.

“Creo que se podrían actualizar los algoritmos para que recomienden y muestren más diversidad a las personas”, comenta. “La facilidad [con] la que la gente puede utilizar los filtros [es un problema]. Sobre todo si cambian la estructura de la cara y promueven estos ideales de belleza inalcanzables, en ese caso sería útil eliminar esos filtros de las plataformas”.

Instagram y su empresa matriz Meta, antes conocida como Facebook, han emprendido algunas acciones para limitar el uso de lo que denominan efectos que “modifican la cara”. Aunque su herramienta de creación de filtros de código abierto, Spark AR, permite subir efectos que modifican la forma de la cara estos no aparecerán en la “Galería de Efectos”, en la que se muestran los principales efectos de la aplicación en ese momento. Ahí se pueden descubrir los filtros que añaden maquillaje o suavizan la piel, y los usuarios pueden seguir utilizando la función de búsqueda para encontrar efectos que modifican la cara.

“Los efectos que promueven directamente la cirugía plástica no están permitidos en Instagram”, dice un vocero de Facebook.

“Deseamos que los efectos de RA sean una experiencia positiva y segura para nuestra comunidad, y tenemos normas para crear y publicar efectos utilizando Spark AR. Reconocemos que los creadores utilizan predominantemente la alteración de la cara y el aumento de los rasgos de la misma para compartir efectos artísticos, lúdicos y de fantasía, y estos efectos constituyen una forma creativa para que nuestra comunidad se exprese”.

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Mia: ‘Deberíamos aceptar quiénes somos y cómo nos vemos’. Foto: Jackson Gallagher/The Guardian

Snapchat no tiene restricciones específicas sobre los filtros de alteración o de belleza de rostros proporcionados por los usuarios a través de la herramienta “Lens Lab” de la plataforma, sin embargo, un vocero de la empresa indica que el enfoque de la aplicación en la comunicación privada, más que en la pública, la diferencia de otras redes sociales.

“[Snapchat] fue creada en un momento en el que todas las personas estaban curando una imagen ‘perfecta’ de sí mismas en internet. Snapchat… es privada por defecto para crear un entorno en el que la gente se sienta libre de ser auténticamente ellos mismos”.

El vocero expresa que Snapchat ha “invertido en un sociólogo interno que tiene la función de pensar en el impacto que nuestro producto y funciones tienen en nuestra comunidad”.

“Cuando una persona envía un snap con un lente a otra persona en Snapchat, al destinatario siempre se le muestra qué lente es”.

TikTok no permite que los usuarios envíen sus propios efectos de realidad aumentada; son creados por la empresa. La ética de algunos de sus filtros de belleza, como las “pecas falsas” o el “brillo”, ha sido objeto de un intenso debate entre los usuarios.

TikTok declinó la solicitud de The Guardian Australia para conocer sus comentarios.
Fardouly señala que las empresas de redes sociales no deberían ser las únicas a las que se responsabilice del daño causado por los estándares de belleza inalcanzables.

“Es una especie de naturaleza humana… Muchos de los problemas de las plataformas también provienen de los deseos y motivaciones de la gente fuera de la red. La gente siempre ha querido presentarse de forma positiva ante los demás, eso no es nuevo”.

“Es solo que las redes sociales nos proporcionan de verdad las herramientas para controlar cómo aparecemos, y para invertir de verdad mucho tiempo en nuestra autopresentación, y ahí es donde puede surgir el daño”.

En el caso de Mia, la situación llegó a su punto crítico cuando iba en el carro con un amigo y le mencionó que estaba considerando la posibilidad de aplicarse inyecciones disolventes de grasa para intentar deshacerse de su ahora prácticamente invisible papada.

“Me vio como si estuviera loca”, cuenta. “Me dijo: ‘¿De qué estás hablando? Tú no tienes papada'”.

Después de observar su inquietantemente desconocido e imperfecto rostro en el espejo, a Mia se le ocurrió que ya no estaba cumpliendo con el mensaje para el que utilizaba TikTok en primer lugar.

“Parte de mi contenido trataba sobre cómo deberíamos aceptar realmente quiénes somos y cómo nos vemos”, comenta. “Pero un día me di cuenta de que todo ese contenido era una mentira y que seguiría siendo una mentira mientras siguiera usando filtros”.

“Simplemente me desperté un día y dije: ‘No, si vuelvo a publicar contenido, ya no lo haré con filtros’. Y no lo he hecho”.