De acuerdo con expertos occidentales y altos funcionarios en Kiev, Rusia no cuenta actualmente con suficientes tropas en la frontera con Ucrania como para llevar a cabo una invasión y ocupación militar a gran escala del país.

En su opinión, es poco probable que Rusia ataque la mayor parte o la totalidad de Ucrania en un futuro próximo, a pesar de la concentración sin precedentes de aproximadamente 125 mil soldados rusos y de los ejercicios militares que se llevarán a cabo el próximo mes en Bielorrusia, a poca distancia de la capital.

En un artículo publicado el lunes, el exministro de Defensa ucraniano Andriy Zagorodnyuk señaló que el Kremlin aún no ha reunido los cientos de miles de soldados necesarios para efectuar una operación a gran escala, en la frontera y en el territorio ruso detrás de la primera línea.

Argumentó que faltaban varios elementos para realizar una invasión. Entre ellos figuran la finalización de la formación de grupos tácticos de batallones, incluidos los de tanques y los aerotransportados, la creación y prueba de un sistema de administración de tiempo de guerra, y el despliegue y dotación de personal de hospitales móviles.

“Si Rusia estuviera llevando a cabo los preparativos para una invasión a gran escala, se habría notado de forma mucho más evidente”, dijo Zagorodnyuk, en un documento escrito con colegas de su centro de estudios en Kiev, el Centre for Defence Strategies.

El análisis está respaldado por terceros. Konrad Muzyka, especialista en inteligencia de fuentes abiertas y presidente de Rochan Consulting, calcula que en las proximidades de la frontera se encuentran entre 66 y 67 grupos tácticos de batallones rusos, la unidad operativa más pequeña del ejército de Moscú, incluidos 11 batallones que se desplazaron a Bielorrusia.

Se han avistado tropas rusas a menos de 30 kilómetros de la frontera con Ucrania.

Sin embargo, Estados Unidos sugiere que una invasión completa requeriría al menos 100 batallones, y los analistas occidentales familiarizados con las dificultades relacionadas con la contención en Irak sugieren que se necesitaría el doble o más de esa cantidad para combatir cualquier contrainsurgencia.

Esa fuerza más numerosa podría estar lista “si se mantiene el ritmo actual, en dos o tres semanas”, dijo Muzyka, sobre todo si se acercan a la frontera las tropas aerotransportadas. Sin embargo, Muzyka se muestra escéptico respecto a que los batallones dispongan de todos sus efectivos, cuyo promedio es de 800 personas. “Las imágenes por satélite muestran que hay muy pocas tiendas”, añadió.

Si el presidente ruso, Vladimir Putin, quisiera atacar Kiev con un ataque relámpago, la ruta más directa sería desde Bielorrusia, aunque cualquier ataque contra la capital, que tiene más de 3 millones de habitantes, correría el riesgo de causar un gran número de víctimas civiles.

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Imagen de satélite de un campo de entrenamiento en Brest, Bielorrusia, el 22 de enero de 2022. Foto: AP/Maxar Technologies

También supondría una escala mayor que todo lo que Putin, o incluso Rusia, ha intentado realizar desde la Segunda Guerra Mundial. Nick Reynolds, analista de guerra terrestre del centro de estudios Rusi, considera que pondría la logística rusa al límite. “Cuestiono su capacidad de coordinación a esta escala”, dijo.

El suministro es un problema específico, añadió Reynolds. “Las unidades rusas suelen tener una gran reserva de suministros y munición, y los utilizan hasta que se les acaban. Esto las vuelve peligrosas al principio, pero a medida que se adentran a un territorio hostil, su efectividad disminuye rápidamente”, señaló. Es necesario que lleguen nuevas unidades y tomen el relevo, porque no hay capacidad de suministro inmediato.

Por otra parte, el traslado de las fuerzas a Bielorrusia, encubierto por los ejercicios conjuntos Allied Resolve, también amplía el territorio que las fuerzas ucranianas tienen que defender y crea aberturas para los tanques rusos en otros lugares. “No tienen los recursos humanos necesarios para cubrirlo todo”, indicó Muzyka.

“No es difícil llegar a Kiev. El problema es mantener el territorio. Para controlarlo, Rusia necesitará muchas tropas”, señaló el general Sergey Krivonos, exsubsecretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania.

Y añadió: “Los soldados rusos han recibido mucha propaganda que no corresponde a la realidad. Rápidamente descubrirían que la población es profundamente hostil. Es un error de información”.

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Tanques y artillería rusos en la zona de entrenamiento de Pogonov, en Voronez, el 15 de enero. Foto: Imagen de satélite ©2022 Maxar Tech/AFP/Getty Images

Ante estos obstáculos, tanto fuentes militares como occidentales creen que es más probable que el Kremlin lance un ataque más enfocado en el este y en la región del Donbás, lugar donde transcurre una guerra entre el ejército ucraniano y los separatistas armados por Moscú desde hace casi ocho años, que ha causado 14 mil muertes.

Esto podría estar acompañado de medidas “híbridas” diseñadas para desmoralizar a la población ucraniana, como los apagones cibernéticos y los ataques a las infraestructuras esenciales. Estados Unidos advirtió que Rusia está preparando una operación de “bandera falsa” dentro del territorio separatista, que podría ser usada como pretexto para la guerra.

El martes, el ministro de Defensa británico, James Heappey, señaló que el Reino Unido tenía información que sugería que se estaban realizando actividades para preparar el terreno para un posible ataque ruso. “Tenemos conocimiento de que hay un número significativo de individuos que se considera están relacionados con las operaciones de las fuerzas militares rusas de avanzada y que actualmente se encuentran en Ucrania”, dijo.

Los dos bandos se sitúan frente a frente en una “línea de contacto” de 250 kilómetros que rodea las ciudades de Donetsk y Luhansk, controladas por los rebeldes. La semana pasada, la agencia de inteligencia militar ucraniana informó que desde principios de enero Moscú ha abastecido a los separatistas con tanques adicionales, artillería autopropulsada, morteros y más de 7 mil toneladas de combustible. Se calcula que su número asciende a 34 mil personas, sin embargo, es difícil obtener cifras fiables.

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Militantes separatistas de la autoproclamada República Popular de Donetsk entrenan en un campo de tiro en Donetsk. Foto: Alexander Ermochenko/Reuters

La agencia añadió que el Kremlin ha estado reclutando de forma activa mercenarios en centros dentro de la Federación Rusa. Estos soldados no oficiales reciben “cursos intensivos de entrenamiento” antes de ser enviados de contrabando a través de la frontera rusa a las zonas ocupadas de Donetsk y Luhansk, explicó.

De acuerdo con el gobierno ucraniano, las fuerzas armadas de Rusia han estado presentes de forma encubierta en las zonas separatistas desde 2014. Podían entrar abiertamente al conflicto y después intentar romper las filas ucranianas, en medio de la intensificación general de las hostilidades.

Hablando de forma privada, fuentes del gobierno ucraniano admiten que Moscú podría atacar con facilidad el puerto de Mariúpol, que se encuentra a 24 kilómetros del frente. La ciudad es económicamente próspera y alberga una gran fábrica metalúrgica, la siderúrgica Illich, que lleva el nombre de Lenin.

La expansión del territorio controlado por la separatista República Popular de Donetsk (DNR) permitiría que el enclave respaldado por Rusia fuera más viable. Putin ya controla de forma eficaz estas zonas y podría tomar medidas para reconocerlas legalmente o incluso anexarlas.

“A las tropas rusas les resultaría extremadamente difícil apoderarse de las principales ciudades ucranianas, como Kiev, Járkov u Odesa. Existiría una enorme resistencia”, dijo un exalto funcionario del gobierno ucraniano. Esta persona añadió: “La toma de Mariúpol resultaría más sencilla. Podrían hacerlo en dos días y provocar una crisis política en Kiev“.

El momento más propicio para cualquier ofensiva en el Donbás sería después del 4 de febrero, fecha en la que Putin tiene previsto asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing y reunirse con el presidente chino, Xi Jinping. El 20 de febrero terminarán los ejercicios militares en Bielorrusia, el momento más obvio para una operación ofensiva.

Cualquier intento de tomar Mariúpol se podría llevar a cabo bajo la bandera de la DNR, lo que le permitiría al Kremlin negar el hecho. Podría alegar que los combates formaban parte de una “guerra civil” en la que no estaba involucrado. Sin embargo, también tiene la opción de rodear el puerto, mediante el desembarco de tanques y soldados desde el Mar de Azov.

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Los analistas coinciden en que se trata de una situación impredecible, con muchos escenarios posibles. No obstante, la opinión generalizada es que el ejército ucraniano, compuesto por 145 mil soldados, según el centro de estudios IISS, y por alrededor de 300 mil y 400 mil veteranos con experiencia en combate, ofrecería una resistencia significativa, aunque fuera superado en armamento por las fuerzas rusas, que cuentan con una fuerza aérea y una armada superiores.

A lo largo del frente existente, Ucrania ha desplegado sistemas de misiles tierra-aire, según recalcan los funcionarios, y una serie de armas antitanque, entre las que se incluyen Javelins portátiles estadounidenses, cuyo alcance es de 1.6 millas, Stugna, de fabricación ucraniana, y miles de NLAW (armas ligeras antitanque de nueva generación) que el gobierno de Boris Johnson entregó a Kiev la semana pasada.

Durante la semana pasada, Letonia y Lituania, con el respaldo de Estados Unidos, también enviaron misiles Stinger antiaéreos. No obstante, hasta el momento Alemania se ha negado a suministrar armas a Ucrania, retrasando la posible reexportación de artillería de fabricación alemana desde los países bálticos.

Rusia está en condiciones de desplegar varios miles de tanques de batalla y vehículos de combate, siempre y cuando sus comandantes, que suelen ser cautelosos, estén dispuestos a soportar pérdidas en la batalla.

Yuriy Dumansky, exjefe adjunto del personal del ejército de Ucrania, señaló que los soldados estaban mejor preparados que en 2014, cuando sufrieron humillantes derrotas militares, entre ellas en la ciudad oriental de Ilovaisk. “Han aprendido a luchar. Psicológicamente son mucho más fuertes”, dijo.

Dumansky indicó que el reciente despliegue de tropas del Kremlin en Kazajistán demostró su capacidad para reaccionar a los acontecimientos políticos con rapidez y firmeza. Sin embargo, se mostró escéptico respecto a que Rusia disponga de “suficientes” soldados como para llevar a cabo una invasión a gran escala contra Ucrania y consideró más probable un conflicto de “baja intensidad”. “Fue Maquiavelo quien señaló que era fácil apoderarse de un territorio, pero mucho más difícil mantenerlo”, dijo.