‘Nadie creía de verdad que fuera a ocurrir’: llegan a Israel los primeros refugiados judíos ucranianos
Yohor Sereda, 17 años: ‘Salir en carro de Kiev daba mucho miedo: había explosiones por todas partes. Se sintió como si estuviera en una película’. Foto: Quique Kierszenbaum

Una alfombra roja, aplausos y decenas de banderas azules y blancas esperaban a los primeros refugiados judíos ucranianos que llegaron a Israel como parte de una inmensa operación de rescate desencadenada por la invasión de Moscú.

Cerca de 400 personas en cuatro vuelos procedentes de Polonia, Moldavia y Rumania aterrizaron en Tel Aviv el domingo, entre ellos 100 niños que habían vivido en un orfanato judío en la ciudad norteña de Zhytomyr. La mayoría de los recién llegados estaban visiblemente aliviados de haber llegado a un lugar seguro; según la tradición, varias personas tocaron y besaron el suelo tras desembarcar.

Muchos de los recién llegados nunca habían estado en Israel y no imaginaban que iban a hacer aliá –la inmigración de judíos de la diáspora a Israel– en estas circunstancias. No obstante, como tantas veces en las dos semanas transcurridas desde que Rusia anunció la operación militar contra su vecino, la historia parece repetirse.

Israel no es lo que esperaba… Bueno, en realidad no sabía qué esperar“, dijo el programador informático de 17 años Yohor Sereda, que huyó de Kiev con su padre y su abuelo. Tras un peligroso viaje hasta la frontera polaca, durante dos días el trío se turnó para hacer fila y dormir siestas en el carro antes de que les permitieran cruzar. En Varsovia, se reunieron con la madre y las dos hermanas menores de Sereda, que se encontraban de vacaciones en Egipto cuando estalló la guerra.

“Solo tomé mi laptop y una mochila con ropa. Salir en carro de Kiev daba mucho miedo: había explosiones por todas partes. Se sintió como si estuviera en una película”, dijo. “Pero definitivamente somos los más afortunados“.

Alrededor de un millón de judíos ucranianos fueron asesinados en el Holocausto, sin embargo, Ucrania y Rusia siguen albergando grandes comunidades judías. La ministra del Interior israelí, Ayelet Shaked, informó el martes que el Estado se está preparando para recibir hasta 100 mil judíos de los dos países y de otras exrepúblicas soviéticas tras el inicio de la nueva guerra europea, como parte de la denominada Operation Israel Guarantees.

Hasta 5 mil ucranianos no judíos tendrán autorización de llegar a Israel y otros 20 mil que llegaron antes de los combates podrán quedarse temporalmente. Actualmente se anuló una política muy criticada que obligaba a los ciudadanos ucranianos o a sus anfitriones israelíes a pagar una fianza de 10 mil shekels (2 mil 330 libras) a su llegada al aeropuerto Ben Gurion.

La ley de repatriación del país –muy criticada por los palestinos, para quienes no es aplicable– otorga a las personas nacidas judías, a los conversos, a los cónyuges de personas judías y a aquellos con padres o abuelos judíos el derecho a mudarse a Israel y adquirir la ciudadanía israelí.

Desde 1950, Israel ha experimentado varias oleadas de inmigración de aliá procedentes de países como Sudán, Etiopía y Yemen. Sin embargo, el proyecto Operation Israel Guarantees es una iniciativa de emergencia a una escala que no se había visto desde la afluencia de más de un millón de personas tras la caída de la Unión Soviética en 1989.

El miércoles, en un hotel de cuatro estrellas ubicado junto a la principal estación de autobuses de Jerusalén Occidental, el vestíbulo y el restaurante eran un caos: dejaban las maletas y las mochilas con ropa junto a los sillones mientras los olim ucranianos, o migrantes, hablaban por teléfono en ucraniano y ruso con sus seres queridos y con los abogados que tramitaban su documentación. Los niños pequeños corrían y jugaban mientras los adolescentes grababan videos de TikTok.

Los empleados del Ministerio de Inmigración y los intérpretes voluntarios estaban disponibles para ayudar. Sin embargo, Igor Fedyaev, de la ciudad sudoriental de Zaporizhzhia, cerca de las regiones en conflicto del Donbás y Crimea, aún no ha comprendido la magnitud de lo ocurrido. Aunque el Estado le ayudará, todavía no sabe dónde vivirá su familia, ni aprenderá hebreo.

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Igor Fedyaev, de 43 años, y su hijo Maksim Fedyaev. La familia emprendió un viaje en carro de 680 millas desde Zaporizhzhia, Ucrania. Foto: Quique Kierszenbaum

Fedyaev no estuvo al tanto de las noticias antes del 24 de febrero, cuando comenzó la invasión. Como de costumbre, se levantó temprano para jugar su partido semanal de futbol sala antes del trabajo, solo para darse cuenta de que algo estaba mal: las calles estaban vacías y el gimnasio estaba cerrado.

“Nadie creía de verdad que fuera a ocurrir. Solo al día siguiente nos dimos cuenta de que teníamos que considerar la posibilidad de escapar”, dijo este padre de dos hijos de 43 años.

Fedyaev pensó en hacer aliá en 2019 tras visitar a un amigo en la ciudad israelí de Netanya, pero lo olvidó durante la pandemia.

La familia se dio cuenta de que necesitaría el permiso de la primera esposa de Fedyaev para poder llevarse a su hijo de 16 años, Maksim. Aunque ella estaba dispuesta a ayudar, no había abogados disponibles para ayudar a certificar la documentación, y las bases de datos del gobierno estaban colapsadas. Al final, tuvieron que irse con una simple nota escrita de la madre de Maksim antes de emprender un viaje de 680 millas en carro, tomando largos desvíos para evitar las ciudades y carreteras bombardeadas.

“Las imágenes que estamos observando, parecen de la Segunda Guerra Mundial”, dijo. “Al final, en todas las guerras se ve el mismo tipo de cosas. La mayoría de las personas aman su hogar y el país en el que nacieron. El hecho de que (seas judío) no significa que quieras irte”.